100 días en pandemia

Distanciamiento social evitó 530 millones de infecciones en seis países

Ante la ausencia de vacuna, el distanciamiento social sigue siendo la mejor estrategia para evitar la propagación del virus causante de COVID-19. Esta medida puede complementarse con el uso de mascarillas y caretas, sin olvidar el lavado de manos y_el_no_tocarse_la_cara.

SARS-CoV-2, el virus causante de COVID-19, se transmite de persona a persona. Por eso, y ante la ausencia de una vacuna, el distanciamiento social se ha convertido en la estrategia seguida por todos los países para interrumpir las cadenas de transmisión.

A seis meses de lidiar con la enfermedad, ¿ha sido efectiva la medida? La adopción de políticas de distanciamiento social pudo haber evitado un total de 530 millones de infecciones en seis países, así lo destacaron investigadores en un estudio aceptado para publicación por la revista científica Nature.

Para llegar a esta conclusión, se recopilaron datos de 1.717 intervenciones no farmacéuticas locales, regionales y nacionales en China, Corea del Sur, Italia, Irán, Francia y Estados Unidos.

Las burbujas sociales son una forma de limitar el riesgo de contraer o transmitir el SARS-CoV-2, al tiempo que se amplía la interacción social.

Los datos se recolectaron hasta el 6 de abril de 2020 y estaban referidos a tasas de infección diarias, cambios en las definiciones de los casos y el momento de la implementación de las políticas. En cuanto a las políticas, se incluyeron restricciones de viaje, distanciamiento social a través de cancelaciones de eventos y suspensiones de actividades educativas, comerciales o religiosas, cuarentenas y cierres, así como medidas adicionales como declaraciones de emergencia y ampliaciones de la licencia pagada por enfermedad.

“En ausencia de acciones políticas, estimamos que las infecciones tempranas de COVID-19 mostraban tasas de crecimiento exponencial de aproximadamente un 38% por día. Encontramos que las políticas anticontagiosas han ralentizado significativa y sustancialmente este crecimiento”, destacaron los autores.

Asimismo, y según los investigadores, si no se hubieran desplegado políticas anticontagiosas a gran escala, el número de casos confirmados en China hubiese sido 465 veces más, en Italia hubiese sido 17 y en Estados Unidos 14.

Mascarillas como complemento

Un metaanálisis, cuyos resultados fueron publicados a finales de junio en The Lancet, comprobó que la transmisión del virus era menor cuando se guardaba la distancia de un metro entre las personas y la medida era aún más efectiva a dos metros.

“Estos datos también sugieren que el uso de mascarillas protege a las personas (tanto a los trabajadores de la salud como al público en general) contra la infección por estos coronavirus, y que la protección de los ojos podría conferir un beneficio adicional. Sin embargo, ninguna de esas intervenciones ofrecía una protección completa contra la infección”, señalaron los investigadores en el estudio.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido enfática en decir que el uso de mascarillas y caretas es una medida complementaria que no sustituye el lavado de manos y otras medidas de higiene.

SARS-CoV-2 está recubierto por lípidos, es decir, una envoltura de grasa que se desintegra al contacto con el jabón. Por eso es importante lavarse las manos y limpiar las superficies con agua y jabón regularmente, no solo con alcohol en gel (en caso de las manos) o desinfectantes (fomites).

Asimismo, el uso de mascarillas y caretas no eximen de cumplir con las medidas de distanciamiento social y burbujas sociales.

También hay que saber usar las mascarillas, estas deben cubrir por completo la nariz y la boca. En este sentido, la OMS advirtió sobre los daños y riesgos potenciales si no se tiene este cuidado.

Por ejemplo, la manipulación de la mascarilla con manos sucias puede incrementar el riesgo de contagio. La infección también puede darse si las mascarilla no se cambian regularmente y si se usa cuando está mojada, sucia o dañada. Tampoco se recomienda su uso prolongado, ya que pueden desarrollarse lesiones en la piel y dificultar la respiración.

En el caso de Costa Rica, el uso de mascarilla o careta es obligatorio para aquellas personas que atienden público, usuarios y choferes de transporte público, asistentes y quienes oficien actos religiosas, público de teatros y cines, trabajadores de centros de llamadas, así como clientes de bancos y supermercados.

También deben usarlas aquellas personas que visitan centros de salud, cárceles, centros de atención para personas en drogadicción o centros de atención de población que posea factores de riesgo.

Lo mismo aplica para los cuidadores y cuidadoras de personas adultas mayores o personas con discapacidad. Esto es particularmente importante si el servicio se presta en asilos, hogares de ancianos y otras alternativas residenciales.

La información sobre cómo usar las mascarillas, patrones para confeccionarlas y cómo verificar la calidad, entre otras recomendaciones, están disponibles en el sitio web del Ministerio de Salud: https://www.ministeriodesalud.go.cr/index.php/centro-de-informacion/material-comunicacion/protocolos-ms/coronavirus/mascarillas

https://www.facebook.com/UniversidadCostaRica/videos/312499883240165/

https://www.facebook.com/UniversidadCostaRica/videos/262276324865726/

 

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