Más de 2.200 docentes se inscriben en capacitaciones virtuales

Cierre de la UCR obliga a reaprender la docencia para impartir clases virtualmente

La necesidad de replantear estratégicamente los contenidos y espacios virtuales es uno de los elementos básicos en la capacitación docente para la virtualización.

“No puedo empezar a armar un rompecabezas o un lego si no reconozco las piezas”. La metáfora es empleada por el equipo de Ciencia hacia la virtualidad de la Facultad de Ciencias, que tomó la decisión, al igual que la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva y la Facultad de Educación, de capacitar a quienes tienen ahora la gran tarea de reinventar la docencia de forma virtual en la Universidad de Costa Rica, en tiempos de la pandemia del COVID-19.

El 11 de marzo, las autoridades de la Universidad de Costa Rica (UCR) suspendieron lecciones presenciales como medida preventiva ante el COVID-19 e instaron a docentes y estudiantes a migrar hacia la virtualidad.

La medida tomó por sorpresa a gran parte de la comunidad docente, quienes habían planificado sus cursos en modalidad presencial o semipresencial y algunos que manifestaban sus dudas e inseguridades sobre lo que implicaba el desarrollo de contenidos virtuales.

“Lo que no tomaron en cuenta las autoridades superiores cuando se hizo el llamado a la virtualidad es que el personal docente, en su gran mayoría, no sabe exactamente qué es hacer docencia virtual”, mencionó Javier Trejos, decano de la Facultad de Ciencias.

Así, distintas unidades académicas consolidaron iniciativas colaborativas para la capacitación docente en materia de virtualidad.

La Facultad de Ciencias inició un plan de capacitación intensivo, que empezó el 24 de marzo y hasta ahora ha sobrepasado las expectativas de inscripción, con cerca de 300 docentes de sedes y recintos.

”Va a ser un semestre atípico en el que vamos a tener que aprender, reaprender y reestructurar la forma en que aprendemos”, José Luis Arce.

El taller virtual cuenta con tres módulos: 1. Introducción a la enseñanza en un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) 2. Construcción y desarrollo de mi curso en EVA 3. Aplicaciones y recursos para favorecer el aprendizaje en línea

El equipo Ciencia hacia la virtualidad lidera la iniciativa y lo conforman docentes con conocimiento sobre espacios educativos virtuales, algunos de ellos involucrados de previo en un proyecto de innovación docente llamado “Incubadora de material didáctico multimedia para las ciencias básicas”, de 2017.

El proyecto contó con el respaldo de la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con Tecnologías de la Información y la Comunicación (Metics), la cual los capacitó en producción multimedia para la docencia, enfocado en la intención didáctica de lo que se quiere diseñar, mencionó Heilen Arce Rojas, docente del área de Química y líder en el proceso de capacitación docente en materia de virtualización.

El mismo principio se aplicó para diseñar el plan de capacitación intensivo: la virtualización con sentido didáctico y pedagógico.

“Hay que planear montones y significa que tengo que jugar también con la interacción y la comunicación que tenga el estudiante con sus compañeros. Por eso, tratar de replicar un ambiente presencial en un ambiente virtual es un error, lo que yo tengo que reconocer es que ahora tengo otras posibilidades y una dinámica diferente”, mencionó Germán Vidaurre, docente del área de Física y líder en el proceso de capacitación docente.

Diseño estratégico de la virtualidad

“Virtualidad no es dar una videoconferencia de dos o tres horas y esperar a que los estudiantes tomen apuntes. Eso no tiene ningún sentido didáctico y el aprovechamiento es mínimo”, mencionó Trejos.

Por esa razón se capacita para diseñar un plan didáctico que responda a las necesidades docentes y estudiantiles para paliar las complicaciones de las clases sincrónicas y diseñar tomando en cuenta las dificultades de acceso y recursos.

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La Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva (ECCC) también apostó por la capacitación docente en temas de virtualidad durante esta emergencia sanitaria.

Inicialmente se trató de dos talleres para trabajar temas concretos: “Cómo utilizar herramientas de videoconferencia para procesos de aprendizaje” y “Diseño didáctico de entornos virtuales”.

José Luis Arce Sanabria, director de la ECCC, explicó que compartieron el contenido con la Facultad de Ciencias Sociales y, posteriormente, se amplió a toda la Universidad, aunque diagnosticaron que no solo se conectaban docentes de la UCR, sino también de otras universidades nacionales e internacionales.

Lo anterior les llevó a construir un kit de capacitación que incluye cursos sobre entornos virtuales y con temas fundamentales para cualquier persona que desee asumir un espacio de educación virtual.

Hasta ahora, cerca de 2.200 personas se han incorporado dentro de los cursos virtuales. “Encontramos también que los y las estudiantes podían cooperar, capacitando a docentes en el uso de herramientas, entonces los incorporamos en la célula de capacitación virtual”, mencionó Arce.

El director de la ECCC explicó que no se trata solamente de regresar a la virtualidad cuando se reanuden lecciones, sino repensar estratégicamente los programas de curso y, sobre todo, “humanizar el proceso”.

“Por más contradictorio que nos parezca, en espacios virtuales es fundamental humanizar el proceso, y eso implica priorizar el cómo me siento, cómo estoy, porque en estos momentos las prioridades están puestas en otros lados”, expresó.

La Facultad de Educación también empezó a capacitar por medio del Programa de Tecnologías Educativas para el Aprendizaje (Protea), el cual estableció un plan de acción para asesoría técnica y pedagógica, que trasciende la propia Facultad.

Eso dice la decana, Guiselle Garbanzo, quien estima importante que se haga un diagnóstico en las unidades académicas sobre las competencias digitales de los docentes con cierta periodicidad para hacer planes de acción, según los requerimientos.

Cursos prácticos

Desde ahora el personal docente se plantea, en caso de seguir el semestre en modalidad virtual, la forma en que se evaluará y se desarrollarán los cursos prácticos.

“La situación que se nos presenta con los laboratorios es un reto para nosotros como universidad, sin embargo, no podemos dejar de pensar que hay otras universidades que llevan 20 o 30 años adelante en esto, que también se lo han cuestionado y han encontrado soluciones”, dijo Vidaurre, en referencia a la situación particular de ciencias básicas.

Vidaurre, Trejos y Arce Rojas coinciden en que en el Área de Ciencias Básicas hay contenido teórico que puede abordarse momentáneamente, pero eventualmente requerirán de la labor práctica.

“En química por ejemplo, muchas veces nos toca oler para identificar cosas, y es totalmente imposible virtualizar eso; pero muchos de los conceptos sí se pueden ir trabajando, ya sea con simulaciones, prácticas más teóricas o ejercicios que se puedan realizar en casa”, explicó Arce Rojas.

Para José Luis Arce de la ECCC, “en un semestre tan atípico como este, incluso los contenidos deben cambiar”, expresó.

En la ECCC ya están organizando un plan remedial para aquellos cursos que se pueden ver afectados por su fuerte contenido práctico. De momento, se abordaría el contenido teórico y en otro momento talleres intensivos que suplan las necesidades concretas de cada curso.

“Va a ser un semestre atípico en el que vamos a tener que aprender, reaprender y reestructurar la forma en que aprendemos”, finalizó el director.

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