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Más allá del hito

Más allá del río

Emilia Macaya

Novela

Uruk editores

2020

Este año, esta novela ganó el premio nacional de novela Aquileo Echeverría, compartido con Como sobrevivir a una tormenta extranjera, de Larissa Rú, que comentaremos en la próxima edición de este suplemento.

Como en la literatura clásica donde las márgenes de un mito son los hilos que conducen a otros en el gran tejido de una mitología, en los vacíos de la historia patria, que en Costa Rica son muchos, se encuentran pasajes que dan paso a un mundo de posibilidades literarias. Lo que calla u omite un recuento histórico es siempre una veta para contar, crear, especular y despertar la imaginación literaria. De ahí que la novela histórica, y principalmente la llamada “nueva novela histórica”, goce de un importante auge en las últimas décadas.

¿Cuánto sabemos de una época, de sus gentes, sus hábitos, sus palabras? ¿Cuánto conocemos desde una mirada no oficial de los hechos y sus repercusiones? ¿Cómo fueron los seres humanos, destacados u olvidados, que dieron vida a esos hechos?

Uno de los hitos históricos más importantes de Costa Rica es la Campaña Nacional, la lucha que lideró en Centroamérica en los años de 1856 y 1857. En ese pasaje convergen elementos de grandes dimensiones: una lucha geopolítica de potencias en desarrollo, una transformación político-económica nacional, un intenso drama bélico en que países pequeños y pobres enfrentan los intereses de una gran nación a los que derrotan y cambian la historia de esa potencia para siempre, la tragedia de una peste que mata al diez por ciento de la población en menos de un año, heroísmos y decisiones políticas, el intríngulis de poderes económicos y sus intereses en una sociedad que empieza a prosperar con las manos de todos pero en las manos de unos pocos.

Ese proceso fundacional costarricense merece mucha más literatura nacional de la que hasta entonces se le ha dedicado y hacerlo es quizás el primer gran acierto que tiene esta novela.

Emilia Macaya toma uno de los importantes vacíos consecuentes de ese proceso y que hasta ahora sigue sin aclararse en toda su dimensión: el fusilamiento del general José María Cañas Escamilla, ocurrido dos días después del de Juan Rafael Mora Porras.

Se sabe que don Juanito había pactado que solamente él fuera ejecutado y se respetara la vida de Cañas. También se sabe que un indulto presidencial salió de San José hacia Puntarenas, donde nunca llegó. Intrigas y traiciones median en la muerte de Cañas, pero ciertamente este despertaba menos rencores y temores que su ilustre cuñado.

Con un estilo intenso y cuidadoso que, no obstante, no abandona experimentar en recursos formales, logra una narración que atrapa para trasladarnos a las últimas décadas del siglo XIX.

La riqueza de lenguaje y narrativa emula la literatura decimonónica y con detalles y pormenores ofrece un magnífico escenario donde la autora propone una trama indiciadora donde convergen personajes intensos y tramas cautivantes.

Los recursos literarios formales nutren la narración con pasajes memorables como el diálogo de Espada y La Sombra, quizás el mejor logrado, la diatriba amanerada del monólogo de Jaime o el estilo epistolar en la develación de Francis Pearson.

El periplo indagatorio de un personaje de procedencia inverosímil deja escuchar voces inquietantes respecto de los argumentos que sustentan el fusilamiento de Mora, mientras dibuja con nitidez una ciudad de San José, donde la mayoría ya ha pasado la página de sus héroes fusilados. Retrato de una idiosincrasia en la que la metáfora y la ironía buscan complicarle el juego a la historia oficial.

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