Caso de Asociación Solidarista

Trabajadores del Banco Nacional pagan las pérdidas de créditos anómalos

Trabajadores del Banco Nacional asociados a la Asebanacio desde su creación hablaron sobre cómo tuvieron que asumir las pérdidas causadas por otros.

Cuando en el 2011 apareció la Asociación Solidarista de Empleados del Banco Nacional de Costa Rica (Asebanacio) fue una gran noticia para todos los empleados. Imagínese, un banco de ese tamaño y con semejante cantidad de funcionarios.

La idea de crear esa asociación surgió de un grupo de funcionarios del Banco Nacional (BN), que plantearon que esta sería la encargada de resguardar el auxilio de cesantía que tienen por derecho los trabajadores del banco (Ver Una radiografía del caso Asebanacio, Banco Nacional).

De esta forma se empezaron a trasladar recursos financieros del BN a la asociación, los cuales venían de la reserva de cesantía. Esta se acumula por un aporte patronal de un 5,33% del salario mensual del empleado y un aporte del trabajador de un 5%.

En el 2011, cuando recién se formó, la Asebanacio tenía 1.700 asociados y un capital de ¢6.500 millones.

En un principio, las asambleas de la asociación eran muy optimistas y había plena confianza, pues la junta directiva estaba formada por gente de mucho peso en el área de finanzas, auditoría, comercial, legal, y se pensaba que todo se estaba haciendo conforme a la ley.

Alrededor de 2014, se empezó a revelar que faltaba regulación interna y que se habían otorgado créditos por fuera, cuando debieron haber sido solo para los asociados.

Una de las cosas buenas de una asociación solidarista es que puede hacer intermediación financiera pura, es decir, recibir dineros sin costo alguno y prestarlos a cualquier precio. Eso significa que sus utilidades eran muy buenas.

Cuando la nueva junta directiva ingresó en octubre de 2017, comenzó a revisar y vio la punta del iceberg. Decidieron, entonces, contratar una auditoría, emitieron un informe y los asociados se empezaron a enterar de lo que había estado pasando.

UNA DECISIÓN DOLOROSA

La nueva directiva y los asociados decidieron en asamblea que lo mejor era pagar las pérdidas que tenía la asociación por los créditos incobrables dados por las juntas directivas anteriores.

Según precisó a UNIVERSIDAD Karen Vargas, gerente general de Asebanacio, las pérdidas se estimaron en ¢15 mil millones. Se acordó que se pagarían los “incobrables” (créditos otorgados en condiciones irregulares que ya no se podían recuperar) con los excedentes que se iban a repartir de aquí a cinco años entre los asociados.

Entonces, cada trabajador perdió según el ahorro de sus prestaciones acumuladas hasta el momento. Por ejemplo, si un trabajador tenía disponible ¢100 mil y la pérdida era de ¢10 mil, el reflejo de lo que tenía en ese momento era de ¢90 mil.

Allan Castro Tassara, presidente de la junta directiva de Asebanacio, compareció ante la Comisión Permanente Especial para el Control de Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa y declaró: “Las pérdidas ya las pagamos cada uno de los 5000 asociados de nuestro ahorro obrero”.

Actualmente la Asebanacio tiene 5.082 asociados activos al mes de enero y un capital de ¢85 mil millones en patrimonio, se informó.

Trabajadores entrevistados por UNIVERSIDAD exigen que se revele toda la información, que el banco asuma su responsabilidad solidaria y que lo que se pueda recuperar se les reintegre a su ahorro.

Asimismo, manifestan su preocupación por todos aquellos empleados del BN que renunciaron porque no podían hacer frente a sus deudas. Se trata de personas que tenían líneas de crédito en la asociación con la expectativa de los dividendos que iban a recibir. Sin embargo, cuando tuvieron que asumir estas pérdidas –de las cuales no son responsables– se desestabilizaron al ver reducidos los dividendos y no pudieron pagar los créditos que habían sacado.

A continuación, presentamos los testimonios de tres empleados del Banco Nacional que son asociados a la Asebanacio, quienes pidieron que sus verdaderos nombres permanezcan en el anonimato, por temor a perder sus empleos.

“Lo que hay es dolor”

Trabajador con de 20 años de ser empleado en el Banco.

“Cuando se comenzó, era mucho el dinero que había en esa asociación y se decía que había que buscar la forma de usarlo para que pudiera ser muy rentable, porque, imagínese, semejante cantidad de dinero, más los auxilios de cesantía pasados por quinquenios, era un montón de plata.

“Uno confiaba en el grupo que estaba a cargo de eso, porque ahí estaba don Óscar Prado, una persona respetadísima en finanzas a nivel nacional; don Jorge Agüero, un hombre muy inteligente, muy talentoso en el área comercial. Ahí estaba un montón de gente muy valiosa de la administración del Banco.

“Sinceramente, yo no sé en qué momento se decidió que se podían dar créditos por fuera de los asociados ni si estaba bajo la ley o no. No sé en qué momento la asociación se transformó en una sucursal sin regulación del Banco Nacional.

“De pronto, nos topamos con el cuento de que había créditos del Banco que habían sido pasados a la asociación. Si el crédito estaba mal en el banco, ¿por qué tenía que pasarse a la Asebanacio?, ¿quién estaba tomando la decisión desde la gerencia del banco de pasarle eso a la asociación? Nos dimos cuenta de que el tamal era más grande que eso y como después se destapó que nos habíamos metido en negociaciones con este señor Bolaños (Juan Carlos Bolaños, importador cemento chino), diay, entonces ahí todo el mundo se asustó y dijo: ‘Dios mío ¿qué es esto?’

“Incluso en una reunión de la asociación, un compañero pidió la lista de los créditos que estaban en cobro judicial y le dijeron que eso era de carácter privado. Ese tipo de cosas no son moralmente correctas porque ellos no tenían la plata, no era la plata de ellos, era la plata de todos nosotros.

“Evidentemente, el malestar que existe en la organización y parte de los empleados es, primero, de dolor, de que la gente en quien confiamos, que pensamos que estaba haciendo las cosas bien, no las hicieron bien. Lo que hay es un dolor de que la gente que estuvo ahí no hizo la tarea; es impresentable, ese tipo de acciones no son de recibo.

“Segundo, sí hubo coacción de parte de jefaturas del Banco y el Banco no se puede quitar esto de encima, porque sus propios funcionarios de alto rango que formaban parte de la asociación tomaron decisiones negativas que afectaron el capital de los empleados del Banco, propiamente de la gente que genera la actividad financiera, los que estamos ahí. El Banco no puede llegar a hacer lo que llegó a hacer don Gustavo (Vargas) y doña Jeannette (Ruiz): a desmarcarse y a tirar el cucarachazo para el otro lado. No es de recibo y no es aceptable. Ahí estamos sus empleados”.

“Ese dinero alguien lo tiene en la bolsa”

Trabajador con de 25 años de ser empleado en el Banco.

“Cuando se hacían las asambleas con la junta anterior, empezaron a suceder cosas que a mí no me gustaban. Ellos hacían siempre una manipulación mediática. Aquello se convertía en un show. Se llegaba a la asamblea, había baile, había trago, había espectáculo, había carros que se iban a rifar. Todo mundo se ‘mudaba’ y se alistaba para ir a recoger los dividendos y discutir. ¿Por qué es importante que esto se sepa? Porque la gente que estaba detrás de esto no actuaba de una forma normal. Había una manipulación de masas, una manipulación espantosa.

“Las decisiones más importantes se tomaban faltando 20 minutos para que terminara la asamblea y para que empezara la fiesta. Algunos en algún momento osamos levantar la mano y casi que nos querían liquidar ahí. Todo esto hizo que yo dejara de ir a las actividades.

“Posterior a eso, los dividendos empezaron a recibirse, pero luego empecé a escuchar y a darme cuenta de que había cosas inadecuadas en el manejo de los recursos: créditos que se daban en condiciones irregulares, propiedades que se compraban y que no las aprobaba la asamblea.

“¿Cómo es posible que personas que estaban en puestos tan importantes en el Banco estaban colocando dineros de la asociación de esa manera? Se volvieron locos al tener tanto dinero.

Nos interesa que se demuestre la verdad, que la verdad salga a la luz y se tomen las decisiones a nivel político y a nivel legal contra la gente involucrada en esto, no solo contra los miembros de la junta directiva de Asebanacio, sino contra los funcionarios del Banco y los miembros de la junta directiva del Banco Nacional. Ellos son servidores públicos y tienen una responsabilidad con los costarricenses.

“Aquí la contabilidad es muy simple: si alguien pierde, alguien gana; y ese dinero alguien lo tiene que tener en la bolsa”.

“Lo que hacían era una cortina de humo”

Trabajadora con de 20 años de ser empleada en el Banco.

“En las asambleas, la junta anterior lo que hacía era una cortina de humo. Cuando sometían cosas a votación y alguien osaba levantar la mano y hacer un cuestionamiento, todos los demás lo volvían a ver casi que con cuchillos en los ojos, porque cualquier retraso significaba que la fiesta y, el punto importante que era la repartición de dividendos, se atrasara.

“Cuando Norman Cordero se lanzó en la papeleta, todos nos pusimos de pelos parados, nos asustamos demasiado y dijimos: ‘No, ellos no pueden entrar a la asociación’. Decidimos todos hacer una campaña fuerte para lograr que el equipo donde estaba don Allan (Castro), llegara a dirigir la Asebanacio.

“Lo más increíble de esto es que usted le puede preguntar a cualquier persona: ‘Mire, ¿usted me prestaría un millón de colones? Sin garantía’. Cualquier persona le va a decir que no. Entonces uno dice ‘Puña, ¿cómo es posible que siendo banqueros, hicieron eso y les aprobaron créditos en dos días?’

“A nosotros como empleados una de las cosas que nos llama la atención es que en el 2017, cuando don Allan le presenta el informe a la junta directiva del Banco, se reúne, les explica que hay una denuncia en la fiscalía, y la junta no hace nada. Para nosotros, la integridad es algo prioritario; lo mínimo que podrían hacer en un caso así es separar a los funcionarios del cargo. En el Banco, por ejemplo, si a un cajero se le demuestra que tocó cinco pesos, se le despide.

“Una no le desea mal a nadie pero cuesta creer que una persona con tantos conocimientos en temas bancarios pueda haberse equivocado de esa manera”.

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