PLN, Restauración y Frente Amplio rechazan el texto sustitutivo del Gobierno para su plan fiscal

A pesar de que solicitaron a Hacienda que enviara la propuesta, la rechazaron por diferencias de fondo.

Liberación Nacional, Restauración Nacional y el Frente Amplio rechazaron el texto sustitutivo que presentó el Gobierno como punto de partida para los últimos días de modificaciones al plan fiscal que impulsa en la corriente legislativa (expediente 20.580).

El rechazo se produjo a pesar de que los legisladores habían pedido el texto a la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, pues alegaron diferencias de forma y de fondo que no les permitían votar a favor de la iniciativa. Ahora, dijeron esperar otra propuesta del Ejecutivo “mejor planteada”.

Los votos para su propuesta no estaban y el Gobierno parecía saberlo, a tal punto que el ministro de la Presidencia, Rodolfo Piza, y el viceministro de Ingresos, Nogui Acosta, fueron los primeros en llegar esta mañana al Congreso, donde estuvieron reunidos un par de horas con los diputados para intentar convencerlos de que el documento era sólo el inicio de las discusiones y de que podrían cambiarle algunos detalles sobre la marcha.

Esa reunión llegó gracias al receso de una hora que se decretó por una falla técnica de los micrófonos del Salón de Beneméritos; sin embargo, se prolongó por el doble de lo estimado mientras el Ejecutivo buscaba las voluntades que finalmente no llegaron.

La encerrona en el segundo piso del Castillo Azul no logró su objetivo, especialmente el fallido intento de acercamiento del Gobierno para obtener los tres votos de Liberación Nacional, que le habrían bastado para alcanzar y sobrepasar los cinco necesarios.

El proceso de acercamiento con los verdiblancos lo inició el Ejecutivo desde ayer con una reunión en Hacienda, donde la ministra Rocío Aguilar recibió al jefe de fracción Carlos Ricardo Benavides y sus tres compañeros de la comisión que analiza el texto, Yorleny León, Silvia Hernández y Gustavo Viales.

Finalmente, sólo Pedro Muñoz del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y Walter Muñoz del Partido Integración Nacional (PIN) apoyaron el texto junto con el oficialista Welmer Muñoz, una suma que no alcanzó para validar la propuesta del Gobierno, aunque el socialcristiano pidió “congruencia” a sus compañeros antes de la votación, recordando que el texto era una solicitud de los propios congresistas.

Algo parecido externó Walter Muñoz tras la votación, cuando explicó que su voto había sido favorable precisamente por esa congruencia, pese a que su partido siempre ha externado una total desaprobación al proyecto.

Tampoco funcionó el discurso de Welmer Ramos, quien buscó convencer a la oposición de que el texto podría modificarse vía mociones, por lo que no era necesario tirarle abajo desde un inicio.

La diferencias

Una vez votado el documento, las diferentes fracciones explicaron su voto y las indicaciones apuntaron a inconvenientes con el método de trabajo y diferencias de fondo.

En el caso del PLN —quizás el más sorpresivo de todos— el congresista Gustavo Viales apuntó que la decisión respondió a que “la ministra de Hacienda envió un texto sustitutivo de último momento”, lo que les habría obligado a “mocionar sobre un texto que incluía puntos desconocidos”, haciendo las cosas aún más difíciles.

No obstante, también señaló que buscarán continuar en las mesas de discusión y se comprometió en nombre de su partido a “aprovechar el segundo día de mociones para aportar al país un texto verdadero, que sea consecuente y que no afecte a las poblaciones más desposeídas de este país”.

Así mismo, su compañera Silvia Hernández, comentó que el proceso de negociación antes de rechazar el documento fue “positivo”, pues se acordó “una metodología de trabajo” entre Gobierno y fracciones legislativas para continuar con el proyecto.

“El PLN sigue comprometido con el proyecto y reiteré mi posición de jugar un rol de facilitación (…) veo muy positivo que el Gobierno se acerque”, agregó la verdiblanca.

Por su parte, el frenteamplista José María Villalta se excusó diciendo que tenía diferencias de fondo con el documento, pues presentaba avances “tímidos” en materia de renta, pero mantenía gravámenes que afectaban a las clases más pobres, al sector agropecuario y al consumo de bienes y servicios que son esenciales.

“Creo además que la regla fiscal tiene medidas muy duras que pueden afectar incluso la reactivación económica del país y que se están lesionando los destinos específicos, no sólo en general, sino los que afectan a las poblaciones más vulnerables, incluso eliminando algunos que no están erradicados como se ha dicho aquí”, señaló.

“Igualmente, en empleo público no hay equidad ni razonabilidad, no sólo se golpeaban los salarios altos, sino que se golpean los de menos ingresos. En síntesis, eran más los aspectos negativos que los avances y por eso lo hemos votado en contra”, puntualizó.

En cuanto a Restauración Nacional, la oposición era más previsible, pues —como indicó su jefe de fracción, Carlos Avendaño— su posición siempre ha sido contraria a la propuesta por sus indicaciones en campos como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que grava a la canasta básica, los medicamentos, la salud y la educación privadas, y los alquileres.

También señaló la disconformidad de su partido por “los escasos tiempos para atender esta propuesta que se dio el 5 de julio, cuando había que meter las mociones al nuevo texto” y subrayó que “lógicamente, un mismo día para un texto tan amplio y tan importante fue un tiempo sumamente corto”.

Por ahora, la oposición de Restauración es férrea, aunque “estarían dispuestos a poner los votos” siempre y cuando se tomen en cuenta sus observaciones, según Avendaño.

La decisión se tomó al mismo tiempo que representantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) también sostenían un encuentro con diputados oficialistas y de oposición en el Castillo Azul de la Asamblea Legislativa, tal como lo hizo en algún momento la comisión, pero en el primer piso.

Dudas liberacionistas

El texto sustitutivo del Gobierno se mantenía en la cuerda floja desde la tarde del lunes, cuando ya la liberacionista Yorleny León advertía sobre la petición que realizarían de un nuevo texto al Gobierno ante dudas sobre algunos artículos y disconformidades con esta primera propuesta.

“Lo que estábamos viendo (en la reunión de este lunes) era la redacción de algunas partes del proyecto que hemos estado analizando que no nos quedaban claras. Queríamos primero pedir algunas explicaciones y, segundo, que por favor se trabajara en una nueva redacción”, apuntó León.

Entre las preocupaciones externadas por el PLN —según la verdiblanca— estaban los gravámenes que pudieran afectar al sector agropecuario y a productos como los medicamentos, puntos por los que estarían presentando mociones dentro de 15 días, cuando se espera que se abra el segundo día para que los diputados propongan modificaciones a la reforma.

La reunión entre el PAC y el PLN fue solicitada por el Ejecutivo y en ella se acordó la creación de una mesa de trabajo permanente entre las partes, la cual estaría encargada de seguir trabajando exclusivamente en esta materia.

El apoyo del PLN es esencial para el Gobierno y la eventual aprobación del texto final de la reforma cuando llegue al Plenario Legislativo, pues —por la vía rápida mediante la que se tramita la dicho texto— se requerirán 29 votos. De ellos, Liberación Nacional podría aportar hasta 17.

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