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Hijo de fallecida por COVID-19 pide usar tecnología para contactar con pacientes internados

El ciudadano aboga por poder realizar videollamadas o intercambiar mensajes para acompañar a los familiares durante la enfermedad.

La madre de José Méndez Sandí es una de las 460 personas que han perdido la vida en Costa Rica a causa de la COVID-19 y, como mucha de ellas, falleció en aislamiento y sin poder tener contacto con sus seres queridos en los días previos a su deceso.

Ahora, su hijo pide a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) flexibilizar las medidas, para que sea posible contar con más información del estado de salud de las personas hospitalizadas y contactar con ellas, de una forma segura.

«Se entiende que se quiera proteger la identidad de los afectados y que la Caja quiera evitar cualquier conflicto legal, pero hay que flexibilizar. En el caso de mi madre, pienso en lo diferente que hubiera sido si nos permitieran enviarle un Whatsapp, no al teléfono de ella sino al de algún doctor. Lo que propongo es que entre los mismos doctores o enfermeros una vez al día los pacientes puedan enviar un mensaje dictado, sin tocar el aparato, que alguien se acerque y les pregunte si quieren decirle algo a la familia, igual al sentido inverso», dijo a UNIVERSIDAD Méndez.

Méndez aseguró que entiende que la enfermedad es muy contagiosa, pero que es importante buscar la cercanía con los familiares, especialmente para los adultos mayores internados.

«Mi madre era una persona de 81 años, delicada, aislada, sin contacto con la familia. Sus últimos días pudieron haber sido diferentes si la hubieran dejado recibir o mandar un mensaje. Se pueden hacer cosas muy sencillas con la tecnología que existe hoy en día. Hay que humanizar la relación con el COVID-19, no es posible que los estigmaticen tanto», pidió.

El acceso al estado de salud de las personas internadas por el nuevo coronavirus es otra de las dificultades que atraviesan los familiares, ya que esta es limitada.

«Es casi como secreto de estado. Nos dan un número de teléfono, llamábamos y solo nos notificaban de tres estados: estable, grave o en cuidados intensivos, porque no pueden dar más información. Otras personas me dijeron que hay protocolos muy estrictos y controlados, porque hay otra gente que llama para preguntar por la salud de alguien y no es familiar. Yo entiendo esto, pero es otra cosas con los adultos mayores, que necesitan de información, que son más débiles y necesitan saber que están pendientes de ellos», afirmó Méndez.

El ciudadano aseguró que no duda de la calidad en la atención que recibió su madre durante el tiempo que estuvo internada, pero que en la familia «queda un vacío, un dolor muy grande. Uno ingresa a un adulto y lo que nos devuelven es un ataúd con clavos, sellado».

A este jueves, el Ministerio de Salud reportaba 463 personas internadas, 161 de ellas en cuidados intensivos.

Calderón Guardia considera difícil la opción

Consultada por UNIVERSIDAD, la dirección general del hospital Calderón Guardia aseguró el centro médico facilita contactos entre familiares y pacientes en algunas áreas, pero que en los casos de internados por COVID-19 es difícil aplicar la medida.

«De acuerdo con el estado de los pacientes se está implementando en ciertos servicios la realización de videollamadas para enlazar con las familias. No en todos los espacios es factible realizar videollamadas, pues en el caso de pacientes COVID-19 son aislados para evitar contagios, por un tema de asepsia y donde el ingreso es controlado», indicó mediante un mensaje de texto.

La dirección agregó que se está trabajando en ampliar estas iniciativas a otros espacios; sin embargo, no todos los pacientes tienen las mismas condiciones de salud y dependerá del criterio médico si es posible o no que se comuniquen con sus seres queridos.

«En el caso de los familiares pueden llamar a información de pacientes y a los salones donde se encuentran internados los pacientes. La información que se brinda es general por respeto a la privacidad de los que se encuentran internados, de acuerdo con la legislación costarricense», finalizó.

¿Cómo se usa la tecnología en otros países?

La aplicación de la tecnología para poner en contacto a familiares con pacientes internados por COVID-19 ya se usa en varios países de América Latina.

Por ejemplo, en Iztapalapa, México, el personal médico dispone de celulares usados exclusivamente para que los pacientes puedan llamar a sus seres queridos.

Allí, los funcionarios de salud se acercan a los contagiados y solicitan el número de teléfono al que desean llamar, marcan y, colocando el dispositivo en altavoz, lo acercan a las personas para que puedan conversar. Los celulares, además, son envueltos en materiales plásticos, como bolsas, que se cambian después de que cada comunicación.

En Sao Paulo, Brasil, disponen de tabletas para realizar videollamadas entre los internados y sus familias, las cuales pueden durar hasta cinco minutos. El procedimiento es similar al de México, ya que el personal de enfermería sostiene el dispositivo frente al paciente, para que estos puedan conversar.

«La persona se siente más cercana a sus seres queridos, amparada, cuidado, protegida, y todo eso es muy importante para mejorar el espíritu de la persona y, consecuentemente, su inmunidad», dijo el coordinador del hospital, José Roberto Dente, a la agencia AFP.

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