Cultura Premio Nacional de Literatura, Miguel Ángel Asturias 2021

Rafael Cuevas: Con el Premio Miguel Ángel Asturias me reincorporo al país del que solo acoso recibí

Aunque el anuncio del premio se atrasó y circularon rumores sobre motivaciones políticas para no darlo, el sábado el Gobierno de Guatemala anunció el galardón para el literato guatemalteco, exiliado en Costa Rica hace tres décadas.

El reconocimiento a su «trayectoria y talento» con el Premio Nacional de Literatura de Guatemala «Miguel Ángel Asturias 2021», lo hace sentirse reincorporado a un país del que por muchos años recibió acoso, y también reivindicado en su tierra, dice el escritor, poeta y pintor Rafael Cuevas.

El artista guatemalteco recibió la noticia oficial el sábado, cuando tras semanas de especulación y corrillos en el sector cultural, el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala emitió un comunicado anunciando el galardón.

«Rafael Cuevas Molina es galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2021», se lee en el documento. «En esta edición, las propuestas y candidaturas recibidas fueron evaluadas por el Consejo Asesor para las Letras, integrado por Gladys Tobar, Guísela López, Amílcar Zea, Víctor Muñoz y Luis Aceituno, destacadas personalidades de la academia y las letras», agrega.

El jurado de esta manera, reconoció la trayectoria de Cuevas y sus aportes a la literatura guatemalteca, incluyendo obras literarias de narrativa, cuento y ensayos académicos sobre cultura, filosofía, política y educación. Destacaron además sus novelas «Como el aire», ganadora del Premio UNA-Palabra 2019, «Al otro lado de la lluvia» y «Vibrante corazón arrebolado».

En entrevista con UNIVERSIDAD, el artista dijo estar «muy satisfecho porque de alguna forma yo me siento reincorporado a un país siempre del que durante muchísimos años no hemos recibido más que acoso».

«Yo agradezco, pero no al gobierno guatemalteco que otorga el premio, quizá un poco a regañadientes, si no al jurado, porque tomar una decisión como esa en el contexto guatemalteco no es fácil en estos momentos. Yo soy una persona que tiene mucho tiempo afuera y tengo posiciones que de alguna forma hacen que por darme un premio puedan correr algún tipo de riesgo», explicó.

«El jurado destaca así una literatura que no deja de pensar en todo lo que ha pasado en Guatemala y que está dando todavía, es parte del drama que seguimos viendo: la caravana migrante y otros tipos de problemas tienen sus raíces. Mucho de lo que yo trato en mis novelas trata de recuperar una memoria que han tratado de borrar en nuestros países, especialmente en el triángulo norte», dice Cuevas.

De esa forma, afirma, sus novelas le han servido para hacer catarsis sobre sus experiencias de vida y percepciones políticas, pero también han cumplido una función política y sociocultural de guerra, pues le permiten vincular lo que sucede en la actualidad con lo que se recupera de la historia.

Cuevas reside en Costa Rica hace más de 30 años y es parte de una familia con una larga historia de persecusión política por parte de distintos gobiernos de Guatemala, a razón de sus convicciones políticas . Además, su trabajo recupera elementos de la memoria histórica de su país, que según él «se han tratado de ocultar».

Cuevas dijo que dedica este reconocimiento a los cientos de miles de personas muertas o desaparecidas en Guatemala, pues desea que no se olvide que esos delitos siguen sin ser juzgados. «Nosotros no debemos olvidar todo eso, tenemos que de alguna forma enfrentarlo desde el lugar que cada uno nos corresponde. Algunos lo hacen desde la lucha por los derechos humanos, yo lo hago con la literatura».

El artista recordó, al recibir el galardón, que existe una amplia gama de literatura olvidada en Guatemala que se produce desde el exilio, lo que llama «la diáspora guatemalteca», que debe ser reconocida y apropiada, integrada dentro de la tradición literaria del país. Además dijo que está pendiente reconocer el talento de muchísimas mujeres que producen literatura pues se han otorgado muy pocos reconocimientos a literatas en su país. «Hay una literatura afuera que hay que incorporar y además me parece que hay que hacer un esfuerzo por reconocer a mujeres, hay que poner atención pues incorporarlas y reconocerlas servirá para mejorar la literatura guatemalteca», dijo.

Un premio a regañadientes

Semanas antes de que se anunciara el reconocimiento otorgado a Cuevas, circuló en redes sociales y círculos de artistas guatemaltecos la información de que el jurado le había determinado como ganador, pero que había resistencia por parte de las autoridades «que no querían premiar a un comunista».

Decenas de activistas sociales, artistas y hasta medios de comunicación especularon e increparon al Ministerio de Cultura pidiendo las razones del atraso de un premio que tradicionalmente se anuncia a finales de noviembre.

El pasado sábado 11 la revista guatemalteca gAZeta  publicó un artículo titulado «El ministro de Cultura no quiere entregar el premio» en que narran que la convocatoria pública para el premio se difundió el 29 de septiembre y se anunció que el nombre del ganador se haría de conocimiento público el 25 de noviembre. «Sin embargo, pasaron los días y en el Ministerio de Cultura y Deportes se guardó absoluto silencio al respecto», se lee en la nota.

La revista afirmó que el jurado deliberó el 18 de noviembre y llegó «a un acuerdo resultó complejo y difícil», otorgando el premio a Rafael Cuevas Molina.

«Cuevas Molina, hijo mayor de uno de los más significativos rectores que tuvo la Universidad de San Carlos en la segunda mitad del siglo pasado, muy joven salió a estudiar al extranjero y, al volver, decidió hacer experiencia docente en Costa Rica. Allí le sorprendió el secuestro y desaparición de su hermano menor, Carlos Ernesto, hecho sucedido el 15 de mayo de 1984. Su captura, desaparición y asesinato aparece bajo el número 132 en el dossier conocido como el Diario Militar, el cual describe la captura y ajusticiamiento extrajudicial de más de 170 víctimas. Su esposa, luego asesinada junto a su hijo y hermano, así como su madre y hermanas, demandaron insistentemente su aparición, lo que hasta ahora no se ha producido, sabiéndose apenas, por ese mismo informe militar, que fue asesinado el 1 de agosto de ese mismo año. Desde esa fecha, Rafael Cuevas Molina reside permanentemente en Costa Rica, mas realiza su obra literaria y pictórica vinculada a Guatemala y su historia», resume la publicación.

El artículo afirma que «se corrió la voz de que el viceministro de Cultura y el propio ministro habrían montado en cólera al saber el nombre y los antecedentes familiares del ganador» y que hasta «llegaron a afirmar que no darían el premio «a un comunista», y que pedirían a los miembros de ese Consejo repetir la votación».

Dos horas después de la publicación de gAZeta, el gobierno guatemalteco anunció que daría el premio a Cuevas.

«Yo no puedo decir a ciencia cierta qué pasó», dice el literato, «pero si sé que alguna gente empezó a especular que había gente renuentes a darme el premio, por temas políticos, decían».

 

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