Echarse al “agua” y aprender a grabar música clásica

Carlos Pipo Chaves es el artífice técnico de la grabación discográfica Solosh de la Orquesta Sinfónica de Heredia,

Carlos Pipo Chaves es el artífice técnico de la grabación discográfica Solosh de la Orquesta Sinfónica de Heredia, que fue nominada para los Latin Grammy en la categoría de Mejor Álbum de Música Clásica 2019.

Chaves además es músico, aptitud que aporta sensiblemente con las “capturas” (así les llama él) de las sesiones registradas de la OSH en el Teatro Eugene O’Neill, espacio que además de ser la sede en San José de los conciertos de la agrupación, se convirtió en el estudio para producir no solo el disco nominado este año sino muchos otros más.

Carlos Pipo Chaves estuvo a cargo de la grabación del disco Solosh. (Foto: Ricardo Chaves).

Posee conocimiento, experiencia, oído musical y ritmo –es percusionista- y ante todo perseverancia y pasión por los proyectos que desde hace más de 30 años asume con el director artístico del OSH, Eddie Mora.


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En aquella época de los noventa, él y Mora iniciaron la odisea de grabar música costarricense, logrando una “buena yunta”, según afirma Chaves.

Se conocieron y empezaron a grabar con el objetivo de dejar históricamente registrada la música de autores ticos, siendo la primera producción Cien años de música costarricense para piano y violín.

Por eso tienen “muchísimos discos entre pecho y espalda, y eso me parece muy valioso”, expresó Chaves, que coincide con Mora en la importancia de hacer un registro que se acerque lo más posible al ideal de cada compositor.

Para Chaves ir adquiriendo el know how fue un asunto de “prueba y error, de echarse al agua y aprender a nadar”, para de este modo llegar a adquirir un nivel de calidad técnica competitivo, que ha permitido que los discos sean no solo nominados a los Grammy Latinos, sino premiados.

La puesta en escena de la grabación implica la buena colocación de los micrófonos, comprender la variedad y cantidad requeridos, aprender de dónde emana el sonido de cada instrumento (como el fagot que sale por toda la caña, la trompeta que se dispara de un solo lugar, o el violín, que si se captura de muy cerca suena filoso, como un “serrucho”).

Asimismo, cobra relevancia la distancia prudente desde donde el instrumento proyecta el sonido con más calidez. Luego viene la captura de los músicos en su conjunto (desde un quinteto hasta 60 intérpretes, según sea el caso).

Para grabar se dividen las obras en secciones secuenciales que tengan posibilidades de “pegarlas sin que nadie se dé cuenta, que el color y el carácter sean uniformes, que tengan coherencia, que no se sienta que brincamos de un lugar a otro”.

Las secciones que requieran corregirse se repiten, hasta lograr la toma adecuada para la posproducción. “Necesitamos mucha atención y que los músicos estén concentrados para que esa huella nos quede lo mejor posible para en el estudio hacer el disco”.

Posteriormente viene el proceso panorámico que conduce a la obtención de una imagen auditiva realista, “como si vos estuvieras sentado en la mejor butaca del teatro”.

A pesar de que para la producción Chaves cuenta con 32 canales y cada uno es un instrumento de una sección, si todos los coloca en el centro “va a sonar un molote, pero si uno logra extender y manejar ese panorama se empieza a sentir una magia: así podés distinguir que el violín está a la izquierda, el cello a la derecha, y los diferentes niveles de profundidad en el espacio que logra uno con la parte de posproducción”, explicó.

Chaves asegura que es por estar involucrado desde hace muchos años en el campo de la música orquestal y de cámara que puede confirmar que la grabación de este tipo de agrupaciones es diferente a aquella de un solo músico u otro tipo de ensambles.

La parte cualitativa también entra en juego expresada en la conjunción de la escogencia de la música, los intérpretes y la dirección que, para Chaves, ha sido fundamental.

En el caso de los músicos, como estos no son funcionarios de la OSH, es decir no tienen puestos fijos, para cada concierto podrían variar, aunque algunos puestos se mantienen más estables.

Chaves asegura que los músicos -que van rotando- tienen un alto nivel interpretativo, lo cual es una de las grandes ventajas de la OSH, ya que continuamente hace audiciones y le da oportunidad a la gente “que viene con muchísimo conocimiento, energía y talento para tener una silla en esa orquesta. Le da una competitividad muy diferente”.

Con respecto al director de la orquesta, Chaves considera que un buen director le aporta la magia a la agrupación.  “Se le nota su trabajo, su pasta cuando se enfrenta a este tipo de orquestas que no son de planilla; es un reto porque es una orquesta emergente que constantemente está cambiando, y el director hace que suene como si toda la vida hubieran estado juntos. Los hace sentir, no solo leer notas sino interpretarlas”.

Finalmente, Chaves se siente satisfecho del trabajo de posproducción pues han logrado una calidad que, comparada con otras propuestas de cualquier lado del mundo, es competitiva. “Nos ha dado la felicidad de estar a la par de los grandes de la música en Iberoamérica”.

Y así llegó la nominación al Latin Grammy, que para Chaves significa un reconocimiento mundial. “Yo nunca he trabajado en pos de ganarme esto, yo he trabajado en pos de hacer un buen trabajo y de crecer en mi quehacer”.

Los galardones obtenidos y las nominaciones le han dado seguridad, “porque aquí cuesta mucho que te reconozcan tu trabajo. Este es un país donde cuesta mucho que te digan que estás haciendo las cosas bien, es más fácil que te digan lo contrario”, asevera,

El disco Solosh es una prueba más -sin errores- de que el camino correcto es el tomado. A pesar de las difíciles circunstancias tanto económicas y técnicas la yunta entre Chaves y Mora y sus proyectos ha alcanzado un nivel muy alto.

“No hay que bajar la guardia, y seguir mejorando y apoyar este tipo de iniciativas tan valiosas. Estamos haciendo las cosas bien y tenemos que seguir haciéndolas de esta manera”.


El disco

Solosh es la undécima producción de la OSH con una altísima exigencia en la escogencia y calidad de las obras, así como en la interpretación de la música.

Bajo la dirección titular del maestro Eddie Mora Bermúdez, el álbum incluye obras de los compositores costarricenses Alejandro Cardona, Marvin Camacho y el mismo Mora, así como una obra del compositor australiano Houston Dunleavy.

En cada una de ellas participan cuatro diferentes solistas: Rubén Simeó (España | Trompeta), Jesús Mozo Colmenero (España | Acordión), Ensamble de Percusión Costa Rica | UNED (Bismark Fernández, Alejandro Molina, Ricardo Alvarado, William Ramos, Ricardo Hernández y Marco Ortiz) y Brett Deubnert (Estados Unidos | Viola).

La grabación fue realizada por Carlos Chaves (Musitica) y masterizada por Jorge Castro.

La Orquesta Sinfónica de Heredia es auspiciada por el Ministerio de Cultura y Juventud y la Municipalidad de Heredia.


 


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