UCR refuerza su docencia con proyectos internacionales

Plataforma de la Vicerrectoría de Docencia permite que la Escuela de Tecnología de Alimentos se una a Latinoamerica y Europa y mejore la inserción laboral

Conocer cuáles son las necesidades que tienen las empresas para abordarlas desde la universidad con los estudiantes, futuros profesionales, es el rumbo que tiene el proyecto internacional de docencia en el que se encuentra trabajando la Escuela de Tecnología de Alimentos.

¿Por qué internacional? Porque esta iniciativa se inserta dentro del Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitario Erasmus por sus siglas en inglés (European Region Action Scheme for the Mobility of University Students), que plantea para el 2014-2020 apoyar proyectos que mejoren la formación de las personas y su vinculación con el mercado laboral.

En esta ocasión Erasmus se abre a países fuera de las fronteras de la Unión Europea y permite la participación de Costa Rica. Así, en coordinación con el Centro Internacional de Estudios Superiores en Ciencias Agronómicas (Supagro) de Montpellier, Francia, la Universidad de Costa Rica inicia el proyecto “Inovia:

“La universidad latinoamericana, como motor de las innovaciones tecnológicas y sociales sostenibles, de los sistemas agroalimentarios territoriales”.

De acuerdo con Marlen León Guzmán, Vicerrectora de Docencia de la UCR, una serie de factores hicieron realidad este proyecto, ya que Inovia viene a afianzar relaciones académicas que se han gestado desde hace algún tiempo pero ahora tendrán un respaldo formal.

Inovia es el primero en su tipo y se consolidó “en la medida de que ya existe algún acuerdo, convenio, ya han habido intercambios de docentes, estudiantes, pasante o tesiarios que van a desarrollar ese proyecto de docencia” con la ventaja de surgir de una construcción académica en común y con un soporte financiero externo.

Los 11 aliados en esta iniciativa son el Instituto Tecnológico de Costa Rica; de Brasil, la Universidad de Sao Paulo y la Universidad Federal de Grande Dourados; de Bolivia, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno y la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho; de España, la Universidad Autónoma de Barcelona; de Portugal, la Universidad Católica Portuguesa; de Bélgica, la Agencia Universitaria para la Francofonía y, por Francia, el Supagro y el  Conservatorio Nacional de Artes y Oficios.

Inovia persigue mejoras en los procesos de formación, creación de nuevos módulos de enseñanza, definición de plataformas de mejora de la inserción laboral, trabajo con los graduados y oferta de servicios al sector productivo.

En la UCR la coordinación está a cargo de la Máster Ileana Alfaro Álvarez y cuenta con la participación de otros tres docentes, Marta Bustamante Mora, Yorleny Araya Quesada y Pedro Vargas Aguilar. Aunque el principal beneficiario de este trabajo es el estudiantado, el cuerpo docente enriquecerá sus habilidades y conocimientos al relacionarse con un grupo interdisciplinario e internacional que exige la misma excelencia para todos los países participantes.

¿Qué necesitan las empresas?

La primera etapa consistió en un diagnóstico para “conocer en qué nivel estamos cada una de las universidades en  herramientas para la inserción y profesionalización”, explicó Ileana Alfaro.

En este caso se analizaron tres aspectos en cada una de las universidades: cuál es la preparación para la búsqueda de empleo y pasantías; cuáles son los vínculos de los estudiantes con los profesionales o actividades que les permiten desarrollar las habilidades técnicas y sociales; y cuáles son los vínculos de la institución con los profesionales.

Los resultados obtenidos, específicamente por la Escuela de Tecnología de Alimentos, mostraron que el sector empleador valora y requiere la formación técnica que poseen los profesionales de esta carrera, pero considera que existen temas específicos como las habilidades blandas que se pueden incluir en el plan de estudios: planificación, toma de decisiones, entendimiento de la realidad de las empresas.

Resaltó que en la dinámica empresarial cada vez son más importantes los temas de sostenibilidad como responsabilidad social y gestión ambiental. En cuanto a los procesos, actualmente el profesional en ingeniería de alimentos debe participar activamente en la cadena de suministros, principalmente en logística y sistemas de calidad.

Frente a este escenario Inovia estableció cinco actividades que se trabajarán en el marco del proyecto: entrevistas y talleres de empleabilidad y de inserción laboral, foro de empleo, pasantías, empresa Junior y finalmente se dará un seguimiento y se creará un observatorio de empleos.

Por ejemplo, las universidades brasileñas trabajan con el modelo de empresa Junior, que son sistemas en los cuales los estudiantes administran una empresa dentro de la universidad, el fin principal no es el lucro, la experiencia les permite conocer el ambiente empresarial y desarrollan habilidades blandas que fortalecen su proceso de formación, sintetizó el profesor Pedro Vargas.

Al respecto, Ileana Alfaro afirmó que estos ejemplos “son identificados como buenas prácticas académicas y la idea sería  documentarlas para tener algo así en el futuro en nuestra universidad”.

Un nuevo concepto

Danny Barrantes Acuña, coordinador de la Comisión de Proyectos de Docencia de la UCR, expresó que en el pasado con Erasmus era difícil armonizar el desarrollo de este tipo de iniciativas con los requisitos de la Vicerrectoría.

Ahora “al repensar la gestión de un proyecto internacional de docencia, se pretende facilitar los procesos de inscripción y seguimiento, además de ofrecer una estructura que facilite y que apoye a las unidades académicas a que presenten este tipo de proyectos”. Esta nueva categoría internacional permite ofrecer apoyo en presupuesto, cargas académicas, seguimiento y divulgación de los resultados”.

En la UCR, la Vicerrectoría de Docencia y la Oficina de Asuntos Internacionales y Cooperación Externa (Oaice) unen esfuerzos para ofrecer acompañamiento a los equipos de trabajo que se propongan concursar por una iniciativa de este tipo y, en caso de ser aceptado, el paso final de un proyecto de docencia internacional deberá formalizarse por medio de un contrato que puede ser firmado solamente por el Rector. Durante el 2016 se gestionaron 23 proyectos internacionales.

 

 

 

 

 

 

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