Red de investigadores se une contra la acidificación del mar Caribe

La Red está compuesta por investigadores de 16 países y la UCR apoya el proyecto con el Cimar, CICA, Cicanum, Ciemic y la Escuela de_Biología.

La acidificación es un efecto del cambio climático que ya fue declarado como uno de los problemas ambientales, económicos y sociales del siglo XXI. El fenómeno ocurre a causa del descenso del pH de los océanos, cuando estos absorben el dióxido de carbono (CO2) generado por la actividad humana.

La acidificación puede tener efectos muy negativos, como perturbar la fijación de carbonato de calcio en los esqueletos o armazones de conchas, provocar el descenso de especies marinas como moluscos, erizos y estrellas de mar, poner en riesgo ecosistemas marinos como los arrecifes de coral y contribuir al florecimiento de algas tóxicas, que terminan siendo un peligro para la salud pública.

Con el propósito de estudiar esta acidificación en el mar Caribe y aportar soluciones a las autoridades competentes del tema de los océanos, se formó una Red de expertos internacionales que trabajan dos proyectos regionales con el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Los proyectos son el RLA 7020: “Establecimiento de la red de observación para la acidificación de los océanos y su impacto en el florecimiento de algas tóxicas, usando técnicas isotópicas y nucleares”, y el RLA 7022: “Fortalecimiento de la vigilancia y respuesta regional para entornos marinos y costeros sostenibles. (Arcal CXLV)”.

Ambos proyectos cuentan con participación de Costa Rica, específicamente con cuatro centros de investigación y una unidad académica de la Universidad de Costa Rica (UCR): el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA), Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (Ciemic) y el Centro de Investigación en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (Cicanum), así como la Escuela de Biología.

El coordinador nacional de esta iniciativa es Álvaro Morales, investigador de la UCR y exdirector del Cimar, quien comentó que al ser un proyecto interdisciplinario les ha permitido trabajar en equipo y estudiar cómo a lo largo del tiempo viene disminuyendo el pH de las aguas como un efecto directo de una mayor concentración de CO2 en la atmósfera.

“El OEIA nos ha permitido contar con cursos de capacitación en los que han participado distintos investigadores de la UCR y también nos ha dado equipo especial, sondas por ejemplo, para medir in situ el comportamiento del pH, del CO2 en el agua.  Además de investigar la acidificación, también tomamos núcleos de sedimentos para hacer estudios radio cronológicos que nos permita hacer una observación en el pasado de las condiciones ambientales. En este caso, nosotros tenemos la estación de trabajo en el Parque Nacional Cahuita”, indicó.

Proyectos integrales de estudios marítimos

El proyecto RLA 7020 dio inicio hace cuatro años con la participación de 16 países de Latinoamérica y el Caribe, y ha contribuido a capacitarlos para exponer las principales causas y efectos de la acidificación oceánica que afectan los ecosistemas costeros y marinos del Caribe.

El proyecto 7022, por su parte, inició el año pasado y se integra al 7020 con la idea de fortalecer las labores de monitoreo y vigilancia para la sostenibilidad de los ecosistemas marino costeros del Caribe. Este proyecto hará uso de los datos que genera el 7020 para elaborar productos de divulgación.

“El 7022 es un proyecto cuyo eje principal es la comunicación, porque también sabemos que una de las dificultades de la ciencia es trascender más allá de la comunidad científica. A veces la ciencia produce mucha información pero no llega a los tomadores de decisión en la forma adecuada, para que este interprete y pueda mejorar las políticas públicas en determinado campo”, explicó Morales.

Las “estaciones mayores” de esta iniciativa se concentran en Costa Rica, México, Cuba y Colombia, donde todos hacen el mismo monitoreo bajo el concepto de Red de investigación.

Los estudios que se realizan son varios, tales como: núcleos de sedimentos, análisis de foraminíferos (organismos microscópicos que tienen una cubierta de calcio y sirven para inferir cómo fue la condición de pH y temperatura en tiempos pasados) y muestreado de quistes de microalgas que producen toxinas en el agua.

México y Cuba son los únicos en hacer, por ejemplo, la extracción de núcleos de corales de una especie particular a los que se le aplican técnicas isotópicas y se les hace un registro histórico sobre el comportamiento del pH y temperatura en el agua, pero en tiempos pasados. “Es decir, puede tener datos que remontan a 50, 80 años… Es como tomar una fotografía del pasado”, expresó el coordinador nacional.

Además de estos cuatro países, participan otros 12, entre los que se encuentran Brasil, República Dominicana, Jamaica, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Guatemala y Chile.

Sello UCR

Cuatro centros de investigación de la Universidad de Costa Rica con gran infraestructura y talento humano aportan a estos estudios en el mar Caribe.

El Ciemic, por ejemplo, cuenta con microscopios electrónicos que dan apoyo a los países de la región que participan de estos proyectos y no cuentan con estos dispositivos. Además, está a cargo también de la radio cronología de los sedimentos y su directora, Maribel Vargas, es una de las especialistas más reconocidas en la región en los temas de marea roja.

El CICA, por otro lado, es un laboratorio totalmente equipado para el análisis de toxinas. Para este proyecto, el laboratorio se equipó con una tecnología muy nueva, una técnica llamada RBA (Receptor Binding Assay), una prueba que se hace a nivel de receptores donde se asocian las toxinas. Eso hace que con solo muestras de agua se pueda detectar la presencia de esas toxinas sin necesidad de tener el organismo.

Además, el Cimar cuenta con un laboratorio de oceanografía química bastante completo y el Cicanum es el único centro del país especializado en tecnologías nucleares.

“Tenemos un bonito ejemplo de un trabajo interdisciplinario, una red en equipo, y lo que a mí siempre me ha resultado muy satisfactorio es que las unidades del Organismo (OEIA) siempre resaltan lo importante de que en estos proyectos participe la UCR”, comentó Álvaro Morales.

Agregó, además, que gracias a la participación en este proyecto, la Universidad fue invitada a participar de la Red Latinoamericana de Acidificación Oceánica, que busca enfrentar la amenaza de la acidificación de los ecosistemas marinos.

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