Devolviendo la vida a los arrecifes de Coral

Proyecto del Cimar de la UCR trabaja para restaurar arrecifes coralinos en el Golfo Dulce.

Los arrecifes de coral forman uno de los ecosistemas más diversos e importantes de la tierra. A pesar de que ocupan menos del 0,1% de la superficie total del océano, son el refugio de muchas criaturas marinas, al punto que se considera que el 25% de estas dependen de los arrecifes de coral para su supervivencia.

Llevan en el planeta tierra como mínimo 500 millones de años, ya que un solo organismo tiene la capacidad de vivir por miles de años.

Sin embargo, debido al calentamiento global, la acidificación de los mares y la actividad humana, los corales se están deteriorando y muriendo.

Los corales se intentan restaurar mediante viveros marinos que fueron colocados en Golfo Dulce y que hasta el momento han tenido resultados muy exitosos.

Este fenómeno, que también ocurre en nuestro país, es el objeto de estudio de un grupo de científicos del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR), quienes crearon un proyecto de investigación con un objetivo especial: restaurar y recuperar las colonias coralinas.

El proyecto inició con una científica estadounidense, Joanie Kleypas, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Colorado, y con una estudiante costarricense del posgrado de Gestión Integrada de Áreas Costeras Tropicales, Tatiana Villalobos.

Hace tres años, Villalobos era estudiante de la carrera de Turismo en la sede de Puntarenas. Durante sus prácticas de buceo observó que los arrecifes de coral estaban completamente deteriorados y decidió hacer algo al respecto.

La estudiante se acercó entonces al Cimar, a los científicos Juan José Alvarado y Jorge Cortés para intentar crear un proyecto que permitiera hacer una restauración de estos ecosistemas.

Así nació el proyecto que pretende devolverle vida a los arrecifes de coral de las costas de nuestro país, empezando por la región de Golfo Dulce, donde está ubicado el plan piloto.

“Decidimos trabajar en Golfo Dulce porque ha venido teniendo una cobertura de coral vivo y una recuperación muy buena. Ya naturalmente ha venido recuperándose y entonces decidimos darle un empujón, con tres especies claves”, indicó Juan José Alvarado, biólogo del Cimar y uno de los encargados del proyecto.

Las tres especies, Pocillopora, conocido como coral coliflor; Porites, el más abundante en el Golfo Dulce, y Pavona, han dado resultados de restauración excelentes, con una tasa de mortalidad prácticamente nula.

Viveros marinos

El proyecto de restauración de arrecifes del Cimar implementó una técnica novedosa para intentar recuperar los corales: crear un vivero marino. Pero, ¿cómo es exactamente este proceso de restauración?

De acuerdo con el científico Juan José Alvarado, lo primero que se hace es tomar una colonia viva de coral del fondo del mar donde está ubicada. Esta colonia puede ser grande, de unos 40 centímetros.

De esta se toma un pequeño fragmento de unos ocho centímetros y se lleva al laboratorio. Una vez ahí, la pieza de coral se corta con una sierra especial, en pequeños fragmentos de uno o dos centímetros.

Los pequeños fragmentos se pegan en unas estructuras similares a un disco de cerámica y se llevan al vivero. El vivero es una estructura flotante, construida con un tubo de PVC y fibra de vidrio, que tiene un ancla y una boya para que siempre esté erguido.

En este vivero se cuelgan los discos que contienen los fragmentos de coral y ahí comienzan a crecer. Los científicos se encargan de limpiar el vivero y medir los corales mensualmente.

Una vez que el coral se hace más grande que el tamaño del disco, se toma y se pega a un fondo rocoso, cerca de donde fue extraído originalmente (de la colonia madre), porque la idea es que vayan creciendo hasta formar un arrecife en la zona.

“Pensamos que iba a ser prueba y error pero las pruebas siempre nos funcionaron muy bien. Los viveros han sido excelentes, con una mortalidad super baja, más bien los problemas han sido que los corales crecen tan bien que llegan otros organismos a comérselos en los viveros; entonces se diseñaron unos dispositivos para receptar estos peces”, comentó Alvarado.

El proyecto ha sido muy exitoso hasta el momento, pues los resultados muestran que los corales han estado creciendo de manera saludable; sin embargo, es un proceso lento ya que estos organismos crecen muy poco.

“En términos de centímetros por año, pueden crecer tres o cuatro centímetros al año; entonces para tener un arrecife como los que vemos en fotografías se necesitan por ejemplo como 50 años” explicó el científico.

Los investigadores continúan trabajando en el proyecto con el propósito de lograr tres metas: generar capacidad técnica en el país para hacer estos proyectos, promover el desarrollo de los arrecifes dándoles asistencia y crear conciencia sobre el ecosistema, para que otras personas externas puedan participar en las actividades de restauración.

“Por ejemplo, un buzo turista puede llegar a participar en la limpieza del jardín o en la instalación de las colonias del coral. Una comunidad pesquera puede hacerse cargo de su propio vivero de coral y después ir haciendo su arrecife… Estos son como los tres objetivos que estamos buscando”, expresó el biólogo.

Blanqueamiento por calentamiento

Según datos del Cimar, la cobertura coralina viva en el Parque Nacional Isla del Coco pasó de un 40% a un 5% a raíz del fenómeno El Niño, que en los años ochenta ocasionó el blanqueamiento masivo de corales y, posteriormente, una alta mortalidad.

El blanqueamiento es un efecto de las altas temperaturas. El mar se calienta mucho a causa del calentamiento global y de fenómenos naturales como El Niño. De acuerdo con Alvarado, lo que sucede con los corales es que dentro de ellos vive una microalga y esta es la que le provee azúcar para que crezca.

Si las temperaturas del agua suben muchísimo, estas microalgas comienzan a reproducirse de forma acelerada dentro del coral y más bien se vuelven tóxicas, por lo que el coral las expulsa y, al hacerlo, se torna completamente blanco. Entonces es débil, no puede crecer ni reproducirse y le cuesta alimentarse.

Ese es el mayor problema que enfrentan en la actualidad los arrecifes de coral: el blanqueamiento producto del calentamiento de las aguas por el cambio climático y el fenómeno del Niño. Pero este efecto también puede darse por otras razones como: alta sedimentación, descarga de materia orgánica al agua, fertilizantes, pesticidas, aguas residuales no tratadas, mal manejo del turismo o, inclusive, el mismo bloqueador solar.

La restauración de ecosistemas es crucial en el momento en el que nos encontramos actualmente, ya que la alteración de los ecosistemas es cada vez más fuerte.

“Si nosotros como humanos, como especie, no participamos en la restauración y solo en la destrucción, nuestro futuro es muy poco prometedor. Yo creo que este es un proyecto que llama a la consciencia y al trabajo hacia un ecosistema que nos va a dar muchos servicios”, concluyó el investigador Juan José Alvarado, quién dijo esperar que este proyecto se extienda por cinco años y de ahí replicarlo en otras partes del país que lo necesitan con urgencia, como la zona de Guanacaste y el Caribe Sur.

 


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