Contradicciones entre Micitt y Conicit mantiene a becados en incertidumbre

Discordancia de opiniones entre el Micitt y el Conicit provoca incertidumbre en más de 252 estudiantes que aún esperan el primer pago de sus becas.

Las discrepancias entre el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Comunicaciones (Micitt) mantienen en vilo a los becados bajo el Programa de Innovación y Capital Humano para la Competitividad (PINN), cuyo proceso burocrático mantiene a la espera de recibir el pago de sus becas a 252 estudiantes.

Para febrero de este año, solo 53 estudiantes habían recibido su primer depósito, algunos casos con hasta 6 meses de atraso. Mientras tanto, otros becados que aún no han recibido su contrato o lo acaban de firmar siguen sumándole dólares a sus deudas mientras esperan el dinero que les corresponde.

Contratar nuevo personal y cambiar los pasos del engorroso Manual Operativo parecen ser las mayores soluciones que plantea el ministro del Micitt, Marcelo Jenkins, para sacar la tarea de manera más eficiente y realizar los depósitos pendientes.

“Ya casi tenemos contratadas a tres personas para reforzar la Unidad Ejecutora del PINN. Vamos a reforzar además con un abogado adicional externo que va a ser contratado por servicios profesionales durante tres meses para poder sacar los contratos”.

Sin embargo, para el secretario Ejecutivo del Conicit, Arturo Vicente León, el remedio planteado no es suficiente.

“¿Cuál es la manera de resolver el problema que tienen ahora? Contratar otras cuatro personas. Entonces están duplicando el personal y pareciera que no es (un problema) de gente, es de eficiencia”, apuntó.

Este no es el único punto en el que ambos entes parecen contradecirse. En un principio, el propósito de las becas PINN era fomentar el crecimiento de la productividad del país mediante el apoyo a las actividades de formación de capital humano avanzado y de innovación.

Sin embargo, actualmente no hay cláusulas en los contratos que obliguen a los estudiantes a volver al país para insertarse en el sector productivo nacional. Para Jenkins, este no parece ser un requerimiento indispensable.

“O regresa al país y trabaja, o se queda en el extranjero y colabora de ciertas maneras que estamos especificando”, indicó el ministro al referirse a la recepción de pasantes, organización de seminarios científicos, entre otras tareas.

Giselle Tamayo, miembro del Consejo Director del Conicit, difiere también de lo argumentado por Jenkins sobre la necesidad de que los becados regresen a aportar su conocimiento al país.

“Tradicionalmente el contrato que se firma con el Conicit hace una cláusula de que tenés que regresar al país para pagar ese préstamo que te están haciendo, si no regresan tendrían que pagarlo. Pero en este caso no, son regalos lo que se está haciendo”, comentó.

A esto se le suma la distribución del dinero del préstamo financiado por el BID. En un principio, el Micitt se había planteado hacer una inversión de $19,5 millones en el primer año para financiar 161 becas de posgrado.

Sin embargo, ya otorgaron 309 becas, lo que significa que casi el doble de becas de las originalmente planificadas para cinco años fueron concedidas en un año.

“Si yo quiero un proyecto de transformación para el país, yo no pongo mi dinero todo en un primer año o en un segundo año, yo hago un programa de cinco años”, cuestionó Tamayo.

Respecto a los tiempos establecidos en el cronograma, Jenkins mencionó que gran parte de los atrasos en el pago de becas fueron ocasionados por la gran cantidad de solicitudes que “abrumó” al Micitt. Sin embargo, eso no afectó los tiempos que debían cumplir en el Conicit.

“No nos mandaron todas las solicitudes al mismo tiempo, entonces nosotros tratábamos de aplicar la directriz que nos dio el Ministerio (Micitt), que fue evaluar los doctorados y maestrías internacionales primero. Hubo que hacer sesiones extraordinarias”, dice Tamayo.

El Conicit brindó a UNIVERSIDAD el informe oficial de Duración del Trámite del Fondo de Incentivos. Este señala que mientras el Conicit tardó un promedio de 59 días en el proceso de trámite de los programas tanto de pasantías y calificación profesional, como de estudios de posgrado, el Micitt tardó 111 días en los trámites que le correspondían.

El ministro mencionó que la Unidad de Gestión está en constante contacto con los estudiantes que solicitan información sobre el estatus de su solicitud. Además se les brinda información sobre los trámites pendientes, por ejemplo la firma de contratos.

El contacto se da mediante correo electrónico a la dirección pinn.posgrados@micit.go.cr o andrea.diaz@micit.go.cr


En busca de soluciones

La crisis de los becados “varados” en Europa tiene aún alrededor de 252 estudiantes esperando que el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) pague el dinero de las becas que se tuvo que haber girado desde el año pasado.

Problemas de gestión, gran cantidad de solicitudes recibidas y contratos con errores que debieron volver a firmarse fueron parte de los problemas que ocasionaron un desbalance en el cronograma del Manual de Operaciones del Programa de Innovación y Capital Humano para la Competitividad (PINN).

En una entrevista con UNIVERSIDAD, el jerarca del Micitt, Marcelo Jenkins, comentó que como parte de las soluciones se contratarán tres personas para reforzar la Unidad Ejecutora del PINN y un abogado externo.

Respecto a los $35 millones que les está dando el BID, si no se llegara a gastar todo, ¿qué pasará con el dinero restante?

–La idea es gastarlo todo, en este momento hemos comprometido más de $12 millones de esos $35 millones en el primer año de funcionamiento. Más bien una de las preocupaciones que tenemos en este momento es que (la inversión) no nos dure los 5 años.

Por ejemplo, había $19,5 millones para 161 becas de posgrado, ya dimos 309 becas. O sea casi el doble de lo originalmente planificado para 5 años, lo hicimos en un año.

A eso se debe la presa que se nos armó a la hora de firmar los contratos para hacer los desembolsos, es decir, se tenían 161 becas planificadas para 5 años y logramos asignar 309 en un año y esa es la presa que se nos hizo.

¿Cuándo se esperara pagarle a los becados que están afuera?

–Si logramos contratar esta abogada adicional, sacaríamos una buena cantidad de contratos durante el mes de febrero, algunas quedarán para marzo. A partir de ahí toma típicamente… puede ser una cuestión de días.

En las nuevas convocatorias que ustedes vayan a hacer, ¿esperarían que estos retrasos no se den?

–Esperaríamos que no se dé esta magnitud de retraso debido a la gran cantidad de solicitudes.

Otra de las cosas que estamos haciendo es revisar el Manual Operativo, que el reglamento de todo el procedimiento que tiene que seguir una solicitud desde que el estudiante la entrega acá hasta que recibe el desembolso.

Tiene un montón de pasos y de controles, la firma del contrato es una de ellas, pero hay 37 de esos pasos. Cada uno de esos pasos tiene que seguir todos los controles que exige la administración pública, porque aquí estamos desembolsando fondos públicos.

Lo que estamos haciendo es revisar el Manual Operativo para achicar el número de pasos y hacerlos más ágiles.

En cuanto a las fechas de las convocatorias, para las becas se habían generado problemas porque se traslapaban con las fechas en las diferentes universidades, ¿Eso ya está previsto para que no vuelva a ocurrir?

–Está previsto para la gente que se va a ir en el 2017. Acuérdense que para aplicar al PINN, el estudiante necesita la admisión a la universidad.

Hay que esperar a que las universidades, sobre todo en el hemisferio norte, terminen el proceso de admisión, típicamente lo van haciendo por ahí de febrero o marzo de cada año, para que el estudiante pueda tener una carta de admisión y, entonces, aplicar al PINN.

Si nosotros sacamos una convocatoria antes que eso, toda la gente que va al hemisferio norte no va a poder producir el certificado de admisión y la solicitud de la beca se le rechaza.

Hay que tener cuidado de eso porque nosotros no podemos hacer la convocatoria muy antes, porque los mismos estudiantes se ven perjudicados.

En la nota anterior mencionamos que se interpuso una denuncia ante la Defensoría de los Habitantes, ¿a ustedes ya les notificaron de forma oficial?

–Hay una carta de la defensoría con un caso, sí.

¿Sabe qué procedimiento se está llevando a cabo por lo menos de parte de este ministerio?

–Recibimos la carta y nos habían notificado que iban a mandar un funcionario de la Defensoría a gestionar la denuncia con la Unidad de Gestión. Yo hablé el viernes con la directora, Andrea Díaz, y ese funcionario no había llegado.

La idea es que estos muchachos vengan a trabajar a Costa Rica.

–Es correcto, en el sector público o privado, pueden ser ONG o en su propia empresa.

¿Cómo se garantiza de que ellos cuando vengan trabajen acá?

–La idea es poner cláusulas en el contrato, están definidas en los contratos que se van a firmar a partir de ahora se les está exigiendo esto. El problema que tenemos es que una gran cantidad de los estudiantes que se van al extranjero no tienen un contrato de trabajo formal establecido.

Entonces o regresa al país y trabaja o se queda en el extranjero y colabora de ciertas maneras que estamos especificando. Por ejemplo, dirigiendo trabajos finales de graduación desde allá, recibiendo pasantes, estudiantes del posgrado de acá que puedan hacer pasantías allá, ayudando a intercambiar profesores, traer visitantes u organizando seminarios científicos, conferencias internacionales en el país.


Proyecto colmado de irregularidades

A pesar de los múltiples retrasos, las irregularidades del Programa de Innovación y Capital Humano para la Competitividad (PINN) no se limitan en los depósitos de las becas, sino que se originan en los procedimientos definidos en el Manual de Operaciones en el cual las funciones del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) y el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit) fueron distribuidas de forma distinta a los procesos anteriores.

Usualmente, el Micitt debe encargarse de emitir convocatorias, recibir documentos y elaborar los contratos en los proyectos, mientras que el Conicit se encarga de las valoraciones técnicas de cada caso en las que estudian la aplicabilidad del estudiante o empresa a la beca, esto con el fin de evitar que las políticas del gobierno influyan en las decisiones técnicas.

Dentro del convenio firmado para el proyecto de becas PINN, se establecía una división de la parte técnica y del manejo de fondos. Estos últimos pasarían a ser parte de las tareas de funcionarios del Micitt, para lo cual se creó una oficina específica con cuatro personas encargadas de procesar el papeleo.

Así, la nota que recibe el estudiante para su aprobación o rechazo ya no se maneja totalmente por el Conicit, sino que se dividió en un 35%-65%, con lo que los criterios de pertinencia de la solicitud y el ranquin de la universidad a la que se desea ingresar.

Los miembros del Consejo Directivo del Conicit, Giselle Tamayo, Ramiro Barrantes y Arturo Vicente, pusieron en duda la labor de Ministerio a la hora de valorar este porcentaje, pues aseguran que sus criterios se vieron contaminados al copiar, sin confirmar, la información que proporcionaba el estudiante en cada caso.

“El Micitt asumió la valoración del estudiante (DE QUE!!!), obviamente estaban mal de tiempo y desesperados, ese para mí fue la falla principal de este proyecto”, dijo Barrantes.
“El criterio razonado de ese 35% no fue provisto desde el inicio, al día de hoy todavía no están todos los criterios razonados”, agregó Vicente.

A partir de la recepción de documentos, el Micitt se demoró entre dos y tres meses en remitir los papeles al Conicit, aún cuando en la cláusula tercera de su convenio se establecía que “El Micitt se compromete a elaborar los expedientes completos de acuerdo a los términos del MOP (Manual Operativo) y remitir una copia al Conicit, en un plazo no mayor a tres días hábiles, a partir del día hábil siguiente a la recepción de las solicitudes de Ayudas Financieras”.

Otro cambio inusual en el proceso fue que la revisión que generalmente se hacía en la entrega de documentos al Micitt no se realizó. En esta etapa se descartaban los casos en los que no se cumplía con el papeleo requerido. Las solicitudes se recibieron y acumularon para revisión.

“Hay una serie de requisitos. Si el solicitante no cumple, no puede aceptarse la solicitud. Ad portas podría rechazarse la solicitud si viene incompleta”, explicó Tamayo.

“La señora Laura Arce (antigua empleada del Micitt) solo tomó mi fólder de manila, no revisó nada y me dijo que luego se comunicarían conmigo”, comentó Francisco Vargas, estudiante que aplicó en la primera convocatoria.


 

 


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