Mujeres ocupan solo dos de cada 10 puestos directivos en empresas ticas

Tres décadas atrás, Carmen Mayela Fallas se convirtió en una de las fundadoras de la primera agencia de Comunicación y Relaciones Públicas en Costa Rica.

La empresa que ahora preside se llama CCK y es una compañía consolidada, con negocios incluso fuera del país.

En el camino para llegar a este punto de su carrera, Fallas afrontó no solo las dificultades usuales de quienes emprenden negocios, sino otras relacionadas con su condición de mujer, como la descalificación, los estereotipos y prejuicios.

“El primer desafío que me parece importante señalar es la desconfianza sustentada en nuestra condición de mujeres. Esta desconfianza impacta muchos aspectos relevantes de la vida de una empresa nueva, tales como el acceso a crédito o la credibilidad de los clientes. Esto es especialmente relevante en las empresas de servicios de consultoría como la que dirijo, dado que implica ofrecer consejo estratégico a quienes lideran organizaciones y empresas y, para lograrlo, el respeto y la credibilidad son condiciones previas”, comentó Fallas, quien además es docente universitaria.

“Se cree que las mujeres somos más emocionales, que hablamos mucho, que tendemos a ser cobardes para la toma de decisiones. Esto limita nuestro acceso a juntas directivas y puestos de mando. No obstante, el arquetipo del líder ideal, agresivo e impositivo está cayendo en desuso. El nuevo perfil del liderazgo deseable se parece más al de las mujeres”, añadió.

El 26 de febrero, en marco del Día Nacional de la Empresa Privada, la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep) reconoció a Fallas como empresaria líder en el sector tecnología e innovación. Ese día, ella fue la única mujer entre ocho personas que recibieron una distinción.

Carmen Mayela Fallas recibió un reconocimiento a su trayectoria empresarial otorgado por la Uccaep. El presidente de la República, Carlos Alvarado, le hizo entrega de la distinción. (Foto: Tomada de ECCC).

La historia de éxito de esta empresaria es minoría entre las mujeres del país.

La brecha de género en el mundo empresarial se muestra en que solo dos de cada 10 puestos directivos de empresas que cotizan en la Bolsa de Valores en Costa Rica están ocupados por mujeres.

En total, de los 327 puestos directivos que existen en 36 compañías cotizantes, solo el 24% lo ocupan mujeres. La participación femenina es mayor en las empresas estatales, como los bancos públicos.

Estos datos surgen de un análisis realizado por UNIVERSIDAD, en alianza con medios de 16 países que conforman la red internacional creada por PODER de México.

En total, en esos países las mujeres obtienen solo el 13% de cargos en juntas directivas de empresas que cotizan en las bolsas de valores. El análisis se realiza en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer.

Este mismo estudio se realizó el año pasado y en Costa Rica la participación femenina en las juntas directivas era solo un punto porcentual menos. Pese a esos datos, nuestro país encabeza esa lista de 16 naciones en cuanto a la representación femenina en estos cargos. Le siguen España (19%) y Colombia (17%).

Aunque en Costa Rica son pocas las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores, los datos se asemejan a la realidad de otras compañías del país.

El año pasado, la Uccaep junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizó un estudio que mostró que solo en 14% de empresas se contaba con mujeres en puestos de dirección y en puestos de presidencia en juntas directivas existía solo 18% de participación de la mujer.

La presencia femenina en ese tipo de cargos es mayor en micro y pequeñas empresas, pero se reduce en compañías de mayor escala.

Las barreras que afrontan las mujeres se relacionan con los estereotipos y la cultura corporativa masculina, así como la falta de apoyo para compatibilizar el trabajo con las responsabilidades familiares, según ese estudio.

Superar barreras

“Otro obstáculo es que, dado que el mundo empresarial está dominado por hombres, las mujeres debemos aprender a manejar relaciones cordiales, pero imponiendo respeto. Las insinuaciones o malas interpretaciones son comunes y debemos poner los límites a sabiendas de que en muchas ocasiones eso significará perder una oportunidad o arriesgar una relación de negocios”, comentó Fallas.

La empresaria ha forjado su empresa junto con su esposo y socio, con quien asegura que trabaja “hombro a hombro”.

Para ella, entre los obstáculos que todavía existen para cerrar la brecha de género en el mundo empresarial está la legislación sobre paternidad y maternidad que algunas partes del mundo pone a las mujeres en condición de desventaja para asumir puestos de liderazgo.

“Las experiencias en países europeos que han legislado para dar a hombres y mujeres el beneficio de licencia por maternidad y paternidad, han provocado una mejora en el balance de oportunidades para hombres y mujeres”, resaltó Fallas.

“Otro aspecto que seguirá pesando por muchas décadas aún son los prejuicios que sugieren que las mujeres somos menos aptas para ejercer puestos de liderazgo o para desarrollarnos en ciertos campos del conocimiento (justo los más relevantes para el futuro) y que se reproducen en el seno del hogar, las instituciones y la sociedad. Hombres y mujeres debemos seguir luchando para asegurar estos cambios en beneficio de todos”, expresó.

Como parte de las acciones para promover la igualdad de género en el ámbito corporativo, anualmente el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) entrega reconocimientos a las empresas que incorporen buenas prácticas laborales para la igualdad de género, entre las que están licencias por paternidad, ampliación del tiempo de lactancia, oportunidades de capacitación, entre otras.

El Inamu también realiza ferias para mujeres empresarias en distintas zonas del país.

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