La jirafa y yo

Cultivar la lectura, cosechar la vida

Más que producir libros, queremos producir lectores, tal es la consigna de la editorial La Jirafa y yo, dedicada a los libros para niños, pero preocupada principalmente por conformar y fomentar el hábito de la lectura,

Más que producir libros, queremos producir lectores, tal es la consigna de la editorial La Jirafa y yo, dedicada a los libros para niños, pero preocupada principalmente por conformar y fomentar el hábito de la lectura, que consideran el componente esencial del aprendizaje.

Más que un proyecto editorial, La jirafa y yo es un programa de promoción de la lectura. Con más de 90 títulos en poco más de 10 años de existencia, este empresa optó por una producción de alta calidad y abundante y precioso material gráfico para favorecer una relación más estable y duradera de los niños con los libros.

Su fundadora es Anne Señol, autora y educadora costarricense de origen francés, quien también creó la Escuela Europea, centro educativo de primaria y secundaria que se propone una formación integral y con especial interés en el ámbito natural costarricense.

Héctor Gamboa, ilustrador y escritor, pero además un destacado activista de la promoción de la lectura, inició esta propuesta editorial con la idea de hacer libros de texto para primaria que fueran más atractivos y emocionaran a los niños con la lectura.

Luego se sumó Adián González, otro de sus principales ilustradores, también Gerardo Bolaños como director editorial y Mónica Castillo en la promoción y mercadeo.

“La editorial La Jirafa y yo es precisamente un centro costarricense de contagio del amor por la lectura. Para ello publicamos libros destinados al aprendizaje y fortalecimiento de la lectura como un hábito y una destreza indispensables en la vida. Hacemos libros bellamente ilustrados y finamente impresos, con los que buscamos dar a los escolares las herramientas intelectuales necesarias para interpretar sus circunstancias como habitantes de Costa Rica, de América Latina y del Mundo”, así explica Gerardo Bolaños este proyecto.

“Buscamos desarrollar el hábito de leer. Por eso tratamos de hacer libros muy lindos, de gran calidad y con contenidos referidos a su entorno propio”, añade Héctor Gamboa.

Anne tenía la idea de hacer libros para niños costarricenses que le llegaran por el lado emocional y los conectaran al hábito de leer y que tuvieran referencias a la cultura y el ambiente nacional, agrega.

Pero muy pronto y a raíz de los primeros resultados y la recepción que tuvieron, también se quiso ir más allá del libro de texto y crear libros para iniciar y fomentar la lectura en niños.

Por eso además de prestar especial atención en la parte gráfica, las ilustraciones y sus temas, han desarrollado una logística para la capacitación en cuanto a cómo leer y promover la lectura en el hogar y en las aulas.

Mónica Castillo: “Queríamos ser parte de la lista de lecturas recomendadas del Ministerio de Educación, porque esa ha sido nuestro interés, despertar el hábito de lectura. Por eso está enfocada principalmente en los niños. Cuando hemos dado talleres en las escuelas y con padres de familia hay mucho interés, ellos quieren capacitarse y los niños lo disfrutan mucho”.

Gerardo Bolaños: “El problema a veces es la comercialización, porque cuesta llegar a todo el país, aunque nos va muy bien en la feria del libro. Somos un equipo muy pequeño: Mónica, Anne, Héctor y yo. Además están ilustradores y otros colaboradores que participan en las colecciones. También hemos pedido a algunos escritores ya muy reconocidos para que sean parte de la colecciones con textos para niños, como Anacristina Rossi, Quince Duncan, Óscar Núñez, Fernando Contreras, Carlos Cortés, Rodrigo Soto, entre otros”.

Héctor Gamboa: “El mercado costarricense del libro de por sí es muy difícil, porque no existe un hábito de lectura mayoritario en la población. Nosotros hacemos muchas actividades en las escuelas. Porque no se trata de vender libros, sino de promover ese hábito de lectura. Hemos hecho talleres con los educadores, con los niños, incluso con los padres de familia, para explicarles lo importante que es desarrollar ese hábito. Les tratamos de enseñar a los padres y a los educadores cómo leerles para que sea más fácil desarrollar el hábito. No se trata solo de darles libros o decirles que tienen que leer y asignarles lecturas. Hay que promover una lectura guiada, interactiva. Es que de nada sirve leer si el niño no entiende lo que lee. La lectura es la destreza de aprendizaje más importante.

Es necesario que haya una política nacional de la lectura que involucre a las instituciones del estado, el sector privado, las universidades, las editoriales, los educadores, los medios de comunicación, todos los que estamos interesados en este tema.

Existe actualmente una desazón en las personas interesadas en la promoción de la lectura porque no se sabe para dónde va. Sabemos que hay un problema, y muy serio, pero no hay una estrategia concertada nacional”.

Una estrategia nacional, ¿quién la llevaría adelante? ¿Cómo se organizaría? Porque hay esfuerzos importantes, pero dispersos. Hay problemas múltiples, hay preocupación, hay diagnósticos, estudios, etc.

HG: Bueno, nosotros somos una organización pequeña que tenemos diez años de plantearlos. Hemos visto algún interés en El estado de la Educación o en Unicef, ADA también. Pero en otras instancias que son fundamentales no hay la misma recepción. Creo que el Ministerio de Educación está debiendo.

A nosotros nos interesa alinear los esfuerzos. Por ejemplo, es muy importante que los medios de comunicación tomen muy en cuenta esta necesidad impostergable de promover la lectura y crear hábitos, porque si los medios comprenden lo que está en juego y lo ponen en la palestra, es posible sacar al Gobierno de su letargo.

Es importante que se entienda tanto en el sector privado como público que este no es un problema de negocio, de vender libros, sino que es un problema de país y que requiere un esfuerzo conjunto y articulado.

¿Cómo establecer una política nacional de la lectura, qué características tendría y cómo se ejecutaría?

HG: Actualmente, en cuanto a los libros para niños, si no hay una intervención decidida del Estado, es muy difícil que las fuerzas se alineen. Porque el peso del Estado como comprador de libros para niños es muy grande. Si se está en las listas oficiales las bibliotecas escolares te pueden comprar, también las del Sinabi.

Eso serviría por concertar al sector que produce los libros para niños.

HG: Una cosa buena que hizo Leonardo Garnier cuando era ministro de Educación fue pasar una directriz para que todos los días se destinaran veinte minutos a la lectura en el aula. Pero como no se integró con una estrategia, eso no logra el propósito, pues muchos maestros solamente distribuyen libros entre los alumnos y abren el espacio. Hay que explicarles el placer y la importancia que tiene la lectura. Si un educador o educadora va a enseñar o inculcar el hábito de lectura, lo tiene que hacer desde el hábito de lectura. Por eso sería bueno que se crearen clubes de lectura para quienes educan, pero que esas personas también desarrollen el hábito.

¿Esto quiere decir que los educadores no están capacitados para desarrollar programas de ese tipo?

HG: Tanto la Universidad de Costa Rica como la Universidad Nacional cuentan con una cátedra en la facultad de Educación para le enseñanza de la lectura. Pero no hemos logrado colocar en el imaginario de los educadores la centralidad de la lectura.

Darle el lugar que merece el libro en la escuela, eso es lo que nos hizo nacer y lo que debemos poner en la cabeza de todos. Los esfuerzos tienen que ser transversales y permanentes.

El Estado de la Educación tiene diagnósticos que son muy preocupantes. Hay que integrar a los padres o madres de familia para que practiquen la lectura con los hijos. Esto está asociado con la autoridad, porque el niño desarrolla respeto por el conocimiento que ve en los adultos que conocen lo que leen. Así se crea una cultura de la legitimidad del conocimiento.

¿Cómo enfrentan el reto del lector contemporáneo en el soporte digital o electrónico?

HG: La idea de que el libro digital se iba a comer al impreso no fue cierta. El mercado del impreso se afectó inicialmente pero ya volvió a los números que tenía anteriormente. En el caso del libro ilustrado, la novela gráfica o el cómic, es muy claro que la preferencia es el impreso. Los soportes digitales lo pueden acompañar, pero no lo sustituyen.

Los primeros libros eran de textos para primaria,  pues querían que las temáticas fueran más vinculadas con la realidad nacional. Cada uno de los libros cuenta con un extenso glosario, para un aprendizaje de mayor léxico. Pero luego vinieron libros como Acuantá o Bichopedia, que cautivaron a los lectores y ahora la colección Zoorprendentes, que se refiere a la fauna nacional en volúmenes muy breves, baratos y bellos, se empezó a producir en versión bilingüe: inglés-español.

También la editorial ha desarrollado otras colecciones como Personajes,  Entresijos, Historias ilustradas, donde recoge aspectos culturales costarricenses.


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