UCR archiva causa contra exdirector de sede de Guanacaste en caso sobre acoso sexual y trata

Rectoría concluyó que existe “duda razonable” de que Édgar Solano haya cometido alguna falta.

La Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) acogió una recomendación de la Comisión Instructora Institucional (CII) y archivó una causa disciplinaria que se abrió el año pasado contra el entonces director de la sede de Guanacaste, Édgar Solano Muñoz, luego de que trascendieran denuncias relacionadas con hostigamiento sexual, trata de personas y venta de drogas en esa sede.

En el expediente se investigó “la actuación del profesor Solano Muñoz respecto de la situación presentada en la sede a raíz de las denuncias por los casos de hostigamiento sexual y trata de personas, y su presunta omisión de deberes”, informó el asesor legal de la Oficina Jurídica, Pablo Salazar, en respuesta a una consulta que UNIVERSIDAD envió al rector Henning Jensen.

El pasado 22 de enero, la Rectoría determinó que no se logró comprobar la comisión de faltas disciplinarias.

La resolución firmada por el rector a.i., Fernando García, indica: “La amplitud de los hechos denunciados, que no cuentan con una definición precisa de los elementos de tiempo, modo y lugar que permitan identificarlos de forma fidedigna, impide alcanzar el grado de certeza requerido para imponer una sanción, por lo que en aplicación de los principios del debido proceso debe exonerarse al funcionario y ordenar el archivo del expediente”.

Se resolvió archivar el expediente por la “duda razonable en cuanto a la comisión de las faltas acusadas por parte del señor Édgar Solano Muñoz”, según indica el documento.

La CII había recomendado exonerar de toda responsabilidad a Solano “por cuanto la Administración u órgano decisor no aportó ningún elemento de prueba que permita demostrar y concluir que las faltas reprochadas efectivamente fueron cometidas por el profesor denunciado. Razón por la cual las conductas que le fueron atribuidas no lograron ser comprobadas durante la instructiva del presente asunto, situación que genera una duda razonable que no permite la imposición de una sanción disciplinaria”, según un extracto que la Rectoría envió a este medio.

Solano tenía un expediente abierto desde setiembre del año pasado, luego de que UNIVERSIDAD publicó que, en el 2017, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) investigó a docentes de esa sede por la supuesta compra de favores sexuales a estudiantes. En la denuncia que dio pie a la investigación, se mencionaba a Solano y otros docentes.

El informe del OIJ concluyó que no se pudo acreditar la comisión de delitos, sino “lo que aparenta ser es una infracción de normas administrativas, ya que en apariencia los investigados se valen del poder que ostentan para obtener un beneficio de las estudiantes. Este beneficio sería de índole sexual”. La Policía indicó entonces que quedaba “a valoración de la Universidad si lo antes expuesto se sigue permitiendo o se trata de cambiar las irregularidades expuestas durante las labores de investigación”.

También se publicó que, a raíz de esa pesquisa del OIJ, se hicieron informes de Seguridad y Tránsito de la UCR y de una Comisión de Apoyo Académico para la sede, los cuales señalaron que Solano les informó de las “redes de prostitución”, pero no formalizaba las denuncias ni brindaba más detalles.

“Llama la atención que el señor director de la sede nos informara de ‘redes de prostitución’ y de ‘trasiego de drogas’ en la sede, pero a la fecha no ha realizado ninguna gestión ante las autoridades judiciales, OIJ o la Fiscalía, dada su condición de máxima autoridad de la sede”, dijo la comisión interdisciplinaria que conformó la UCR.

“La Comisión de Trabajo constató un escaso interés, mostrado por la Dirección de la sede y la Coordinación del recinto de Santa Cruz, en dar seguimiento y apoyo genuino a las acciones que se impulsan en relación con la atención de las situaciones de acoso, hostigamiento sexual y trata de personas que sufren diferentes poblaciones de la sede de Guanacaste”, dice el informe de dicha comisión.

Mientras que el informe de investigadores de Seguridad y Tránsito indicaba: “Por las reuniones sostenidas con don Édgar podemos presumir que tiene conocimiento de quiénes pueden ser posibles reclutadores o reclutadoras, por más que se insistió, no hubo respuesta afirmativa”.

Los investigadores de la UCR señalaron en su informe que el director de la sede aseguró conocer a las muchachas involucradas pero que no les entregó más información.

“Las mecánicas de los fenómenos delictivos que afectan a la sede Guanacaste son las siguientes: las sospechosas determinan a otras estudiantes potenciales para el negocio (fines sexuales), las invitan a fiestas, ellas utilizan el campus para detectarlas y reclutarlas. Respecto del ingreso de droga en la Sede, el servicio express y personas que la acarrean (burros de la droga) son las principales modalidades, según describe Solano Muñoz”, detalla el informe se Seguridad.

“Continúa mencionando que se dio cuenta de algo terrible: lo de la existencia de la red está confirmado ayer (27-11-18), se lo confirmaron esos estudiantes”, añade el informe de Seguridad y Tránsito.

“El propio señor Solano Muñoz admite haber visto (cuando hacía ejercicio) a gran cantidad de estudiantes consumiendo marihuana en las instalaciones deportivas, específicamente en Cancha Tres”, se lee en el reporte de Seguridad.

No obstante, luego Solano dijo a UNIVERSIDAD que la información que brindó venía de estudiantes y que a él no le consta nada de lo que le dijeron. Alegó que todo se trataba de una campaña de desprestigio que se gesta desde algunas vicerrectorías en la sede Rodrigo Facio y que las versiones que los testigos dieron al OIJ en 2017 son débiles.

UNIVERSIDAD publicó después relatos de estudiantes, exalumnas y profesoras, quienes afirmaron a este medio que Solano incurrió en acoso, relaciones sexuales con alumnas e intimidación a profesoras. Algunas personas prefirieron que se les reservara su identidad, pues trabajan en la universidad o son estudiantes que temen represalias.

Sobre esos señalamientos, Solano declinó hablar con UNIVERSIDAD, pero anteriormente, en relación con el informe del OIJ, había negado que tuviera ese tipo de prácticas.

La UCR no recibió denuncias formales en contra de Solano por situaciones de hostigamiento sexual. Por su parte, él renunció a su puesto como director de sede.

El abogado José Miguel Villalobos, representante del exdirector, indicó este martes que la “duda razonable” significa que no se pudieron probar los hechos que se le achacaban y que esos se relacionaban únicamente con determinar si colaboró en las investigaciones sobre otros docentes.

“Nunca se le imputó ningún caso de acoso sexual cometido presuntamente por él. Solo el Semanario UNIVERSIDAD se lo imputó”, expresó Villalobos.

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