Primero de mayo, el día de la cruda realidad

La jornada legislativa deja ver cuánta flexibilidad o pragmatismo pueden tener los diputados. Aunque no a todos les resultó bien.

A las 9:45 de la mañana, cuando todos conservaban aún los peinados especiales para una jornada que se niega a liquidar la pompa, el diputado Carlos Ricardo Benavides inhaló suave, bebió un sorbo de agua y a alguien le hizo el gesto de triunfo con el dedo pulgar.

Solo media hora antes se había iniciado la sesión solemne (aún) del 1º de mayo y la presidenta legislativa, Carolina Hidalgo, reportaba los resultados que colocaban a Benavides como su sustituto para el período 2019-2020. Logró lo que quería, venció por encima de rivales en su partido y de opositores de otros partidos. Por eso se iba a emocionar después y hasta se iba a permitir alguna lágrima ante cámaras.

Es quizás la elección más rápida de un presidente legislativo. La negociación venía ya bastante avanzada y solo se confirmaba algo tan esperable como insólito.

Esperable porque en las últimas semanas todos se negoció y se anunció con cuidado, y el propio candidato Erwen Masís (PUSC) sabía que iba a perder ante Benavides.

Insólito porque se consolida un pacto que hace solo un año parecía cosa de locos: he aquí juntos al PAC, a Restauración Nacional y Liberación Nacional, dejando atrás los insultos y reproches de corte político, económico, ético y religioso que se han proferido desde hace años, durante la agria campaña electoral del 2018 y aún la semana pasada en torno a la revelación del retrato del expresidente Luis Guillermo Solís.

Benavides, que ha combinado duras críticas al PAC con una colaboración clave para aprobar la reforma fiscal en 2018, asciende al escritorio más alto del plenario gracias al apoyo decidido de los oficialistas, representantes del “gobierno nacional” que preside Carlos Alvarado. Aunque Benavides ha dicho antes que ese concepto “es una ficción para atontar a la gente y hacerle creer que esto es algo diferente” del cuatrienio en que presidió Solís.

Benavides dejó esas opiniones de lado y logró imponerse sobre las objeciones que se alojaron en su propia bancada, impulsadas por diputados que le cuestionaban su estilo autócrata como jefe de la bancada. Ayer, sin embargo, los 17 votos liberacionistas se inclinaron por Benavides e incluso quien lo presentó como candidato fue Roberto Thompson, uno de los críticos.

Erwen Masís era el otro candidato a presidir el Congreso, con el apoyo principal de sus compañeros socialcristianos y legisladores del grupo que lidera Fabricio Alvarado. El legislador del PUSC asegura que ahora llevará
una oposición más clara. (Foto: Miriet Ábrego)

Thompson también sabía que ya todo estaba arreglado y desde hace varios días suspendió sus insinuaciones contra Benavides. Nada podía frenar la negociación que ya estaba consolidada con el Gobierno y con un Restauración Nacional dirigido por un Carlos Avendaño que ha sabido también acomodarse a las circunstancias, componer arreglos y pudo resultar electo como segundo secretario en el Directorio.

“Una muestra importante de cómo nos podemos poner de acuerdo en agendas de trabajo, sin que nos afecten las diferencias de cada fuerza partidaria”, publicaba minutos después en un tuit la diputada oficialista Paola Vega, conocida por sus posiciones opuestas a Avendaño y su partido de corte religioso.

  • Viste lo que publicó Paola? -le dijo una asesora legislativa a otra en las afueras del plenario.
  • Sí, mae, jamás pensé vivir para ver a Paola felicitando a Avendaño.
  • Lo más raro es que fijo lo tenía listo, jaja.
  • Eso y que Avendaño ni siquiera tiene Twitter.

Esa misma Paola Vega fue la primera que dijo en medios de comunicación, semanas atrás, que los 10 votos oficialistas estaban dispuestos para Benavides. Esto venía de largo. El PAC sabe que tiene solo 10 curules de 57 y que la mejor forma de no perder el control es entregándolo de manera negociada.

Es de alguna manera lo que hizo el presidente Carlos Alvarado cuando planteó el gobierno de “unidad nacional” que Benavides ha criticado, cuando llamó a figuras de distintos partidos y pactó con en marzo del 2018 con el excandidato presidencial del PUSC Rodolfo Piza, su actual ministro de Presidencia.

En ese momento la lectura fácil decía que PAC y PUSC se unían en Gobierno y que podrían enfrentar a una yunta opositora de Restauración Nacional y Liberación Nacional, que juntos sumaban 31 votos. Después las cosas cambiaron y los liberacionistas fueron aliados claves para la reforma fiscal del Ejecutivo, el PRN se opuso en bloque y después quedó partido en dos, mientras los socialcristianos poco a poco renegaban de la representación de Piza y se acentuaban como opositores, aunque nunca tanto como pretendieron quedar este miércoles, después de la derrota de Masís.

La cruda realidad dejó al PUSC como principal bancada opositora, aunque muchas de sus figuras están en el Gobierno. “Queremos ser un contrapeso y hacer una oposición constructiva, pero clara. No vamos a tener reparos en criticar a quien haya que hacerlo”, dijo Masís después de fracasar en la lucha por la Presidencia legislativa y, al saberse en desventaja, en el intento por sumarse a última hora a las negociaciones para los otros cargos del Directorio.

El PUSC (nueve diputados desalineados) se quedó sin el santo y sin la limosna. Por primera vez en muchos años queda fuera del Directorio y no le queda otra opción más que erigirse en abanderado de la oposición, junto a los siete disidentes del PRN (liderados por el excandidato Fabricio Alvarado) y algunos independientes o minoritarios.

Para ese momento era ya la 1:30 p. m. y muchos se habían marchado. Las lacas y los maquillajes habían cedido. Un diputado dejaba ver en el cuello de su camisa rastros de maquillaje femenino. Ya habían pasado los abrazos de saludos o felicitaciones, y las fotos de algunos medios interesados en la moda y en los diseñadores.

Habían tomado la foto de Benavides con su hijo de la mano, respaldado por todos sus compañeros de bancada (aliados o no) y el excandidato presidencial Antonio Álvarez Desanti, el hombre que en 2017 eligió al exministro de la Presidencia para que encabezara las listas diputadiles liberacionistas. El PLN, que sufrió en la presidencial del 2018 su peor derrota de la historia, toma el mando de uno de los poderes de la República gracias a un arreglo con su nuevo gran rival: el PAC.

Dos periodistas bromeaban ahí sobre atreverse a preguntar si Benavides haría lo mismo que Desanti, que en 2016 alcanzó la presidencia legislativa jurando que no tenía planes presidenciales. Uno de los reporteros contestó que mejor no, que esa pregunta es para después de que se tramite la Ley de Empleo Público.


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