Pandemia saca a flote disputa entre biólogos y microbiólogos

El artículo 40 de la Ley General de Salud señala que los biólogos y biotecnólogos no son profesionales en Ciencias de la Salud. Por su parte, microbiólogos critican una posible reforma, a la cual consideran “oportunista”.

La pandemia del coronavirus COVID-19 ha vuelto a encender una disputa ya vieja entre profesionales en Microbiología y Biología, pues estos últimos, a través del expediente legislativo 21.840, abogan por reformar el artículo 40 de la Ley General de Salud (N°5.395), la cual no los considera profesionales en Ciencias de la Salud.

Actualmente, el artículo 40 de la Ley 5.395 señala que las personas con un mínimo de licenciatura en Farmacia, Medicina, Microbiología Química Clínica, Odontología, Veterinaria, Enfermería, Nutrición y Psicología Clínica son los únicos considerados como profesionales en Ciencias de la Salud.

Esta situación provoca que los biólogos enfocados en salud y los biotecnólogos no puedan acceder a puestos profesionales o de jefatura en ciertos laboratorios, a pesar de contar con maestrías o doctorados. Además, no pueden realizar muchos de los experimentos sin contar con la supervisión de un profesional en Ciencias de la Salud.

La reforma planteada es criticada por el Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos de Costa Rica, quienes la consideran “oportunista” en medio de la pandemia.

Según el director de la Escuela de Biología del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), Carlos Alvarado, la reforma a la Ley General de Salud se viene trabajando desde mediados del año pasado; sin embargo, se convirtió en expediente legislativo hasta marzo de este año.

“Lo que pasa es que la pandemia viene a reforzar ejemplos de lo que queremos que se reforme en la Ley. Antes del 2004, la Ley General de Salud tenía una serie de profesiones que se consideraban de Ciencias de la Salud y tenía un párrafo adicional que decía que además de esas podían caber otras profesiones. Sin embargo en el 2004 se reformó el artículo, quedó una lista taxativa de profesiones y se eliminó ese segundo párrafo”, señaló Alvarado.

En el caso de las pruebas de detección de COVID-19, este cambio permitiría que profesionales con conocimientos en Biología Molecular puedan participar en el análisis de muestras y el procesamiento de datos.

El académico añadió que la reforma de Ley se ha malinterpretado y que no intenta “sustituir microbiólogos por biotecnólogos o desmeritarlos”, sino que trata de contribuir a la cadena de valor.

“Los microbiólogos tienen una formación importante en la parte clínica y eso se les respeta: toma de muestras, manejo de muestras y el hecho de tocar al paciente. Los que trabajan en biotecnología y los genetistas harán parte de biología molecular o estudios genéticos en muestras que hayan tomado los microbiólogos. Se trata de entender que lo que hay son grupos disciplinarios en ciencias de la salud y eso se ve alrededor del mundo”, mencionó.

El expediente legislativo 21.840 es impulsado por la diputada del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) María Inés Solís, quien ha señalado que está a favor de las pruebas de detección masivas. Este proyecto hace constar que la ley actual es “discriminatoria” y “obsoleta” a la luz del Foro Económico Mundial.

Otro de los cambios que se busca con el proyecto de ley es reformar el artículo 83 de la Ley General de Salud, el cual señala que los laboratorios de análisis químico-clínicos, bancos de sangre, bancos de tejidos, laboratorios de diagnóstico patológico y laboratorios de diagnóstico patológico deberán funcionar bajo la regencia de un profesional incorporado al Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos, que será responsable de la operación del establecimiento.

La idea es que los laboratorios o los centros de investigación puedan funcionar “bajo la regencia de un profesional competente, que posea los atestados académicos necesarios para ello, según una clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los profesionales de la Salud y de conformidad con los requisitos que para cada caso reglamentará el Ministerio de Salud”, se lee en el expediente.

Alvarado mencionó que esto se aplicaría en laboratorios que no sean químico-clínicos, pues estos sí necesitan la regencia de un microbiólogo. “En ningún momento se ha querido que los laboratorios clínicos sean regentados por biotecnólogos, eso es exclusivo de microbiólogos”.

El proyecto también aplicaría cambios en el artículo 84 de la Ley General de Salud, en el artículo 7 de la Ley Orgánica del Colegio de Microbiólogos y en el artículo 6 del Estatuto de Servicios de Microbiología y Química Clínica.

Microbiólogos responden

La presidenta del Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos, Pilar Salas, mostró su molestia ante el proyecto legislativo, pues asegura que el ente que representa tiene un reglamento que señala que el ejercicio profesional del microbiólogo está regido en todo el territorio nacional y que hay limitación de ese ejercicio.

“Eso se da porque en los laboratorios del país, sobretodo en los clínicos, no solo hacemos pruebas moleculares. Los microbiólogos tienen que hacerse cargo de una serie de especialidades que hay en el laboratorio”, afirmó Salas.

“Nosotros somos los profesionales designados por el Estado para realizar diagnósticos clínicos. El que un profesional se capacite o que dentro de sus capacidades realice algunas técnicas o destrezas no lo faculta para trabajar en laboratorio clínico. Esa diferencia comienza en la formación académica. Nosotros somos una carrera que está dentro del Área de Salud y ellos son carreras que están dentro de Ciencias Básicas o Ingeniería, como los biotecnólogos”, agregó.

Asimismo, destacó que le parece mucha “casualidad” que en medio de la pandemia surgiera este proyecto de ley, pues incluso en el año 2018 la Sala Constitucional declaró sin lugar una acción de inconstitucionalidad presentada por los biólogos que pretendía realizar cambios en artículos de la Ley General de Salud.

En ese momento, la Sala IV argumentó que ese no era el medio idóneo para ese caso, ya que de declararse con lugar la acción, esta no podía modificar automáticamente la normativa en sentido positivo para incluir a profesionales de Biología como parte de ciencias de la salud.

Critican a biólogo molecular

Las críticas de los microbiólogos aumentaron luego de que el virólogo, biólogo molecular y director ejecutivo (CEO) del Laboratorio de Biotecnología Speratum, Christian Marín Muller, señalara que el país no tenía suficiente recurso humano para atender la pandemia, tras el anuncio de que el Cenibiot busca desarrollar protocolos alternativos para la detección de SARS-CoV-2.

“En Costa Rica hay una red de laboratorios de la CCSS en todo el territorio nacional y con capacidad sobrada”, externó la presidenta del Colegio de Microbiólogos.

Esta crítica también fue hecha por el director y subdirector del Laboratorio Clínico del Hospital México, Oswaldo Ruiz y Juan Carlos Villalobos, respectivamente. Los dos microbiólogos manifestaron en redes sociales que no era correcto decir que los mercados internacionales estaban cerrados, así como tampoco lo era alarmar innecesariamente a la población sugiriendo una falta de capacidad instalada por parte de la Caja.

Consultado por las críticas, Marín aseguró que no es vocero de la Caja Costarricense de Seguro Social ni de ninguna institución pública. “Mis comentarios se basaron en mi conocimiento a la hora que hice la publicación y, ante nueva información y al ver que no quedaba clara mi postura, la publicación fue debidamente corregida para reflejar la información adecuada y objetiva”.

Marín afirmó también que es respetuoso de los diferentes criterios que puedan existir al respecto, pues no tiene afiliación política ni nada que ganar con una u otra postura, ni tampoco representa los intereses de ningún grupo o gremio.

Sin embargo, el biólogo Carlos Alvarado, señaló que en el 2016 –cuando se presentó el recurso de inconstitucionalidad– Marín estuvo apoyando la iniciativa.

Información confusa

Tras el anuncio del Cenibiot sobre el desarrollo de protocolos alternativos para la detección del COVID-19, el Ministerio de Salud emitió un comunicado de prensa en el que destacó que la empresa Speratum, liderada por Christian Marín, participaba en el “estudio” junto el Tecnológico de Costa Rica (TEC), el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), la Universidad de Costa Rica (UCR) y otras instituciones.

UNIVERSIDAD consultó a Marín cuál era el rol de la empresa Speratum en la investigación, a lo que respondió que la misma no estaba involucrada, todo esto pese a que sí se menciona en el comunicado de prensa emitido por el Ministerio de Salud.

Además, enfatizó que no ha recibido dinero por prestar apoyo a diferentes entidades públicas, y que eso lo ha hecho por cuenta propia y con el objetivo de colaborar con la crisis que está pasando el país.

En la misma línea, Cenibiot respondió que Speratum no era parte de la investigación que busca generar un protocolo alternativo a los kits comerciales; sin embargo, destacaron que Marín ha apoyado técnicamente en su calidad de científico costarricense al equipo de investigadores del proyecto.

Según datos del Cenibiot, la investigación cuenta con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que aporta $37.500 y $170.000 como contrapartida en especie y consiste en equipos, reactivos y profesionales del Cenibiot /Cenat del Consejo Nacional de Rectores (Conare).


El biólogo molecular Christian Marín asegura que solo ha brindado asesoría a autoridades nacionales y que su empresa Speratum no se encuentra ligada a la investigación que permitiría el desarrollo de protocolos alternativos para detectar el virus SARS-CoV-2. (Foto: Sitio Web de Speratum)

Entrevista a científico Christian Marín:

“No tengo relación con el proyecto de Cenibiot”

El pasado 23 de abril, el Ministerio de Salud anunció que el país desarrollaría protocolos alternativos para la detección del virus SARS-CoV-2, en cuyo estudio trabajan el Cenibiot, el Ministerio de Salud, el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA), el Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Universidad de Costa Rica (UCR), la empresa Speratum, entre otros.

En entrevista con UNIVERSIDAD, el CEO de Speratum, Christian Marín, aclaró que la empresa que dirige no tiene relación con la investigación y que desconocía los detalles del proyecto y su plan de desarrollo.

Agregó que en calidad de científico ha brindado asesoría –de forma ad honorem– en diversas áreas donde se le ha invitado a colaborar.

Enseguida un extracto de la entrevista que el biólogo molecular y virólogo Christian Marín sostuvo con UNIVERSIDAD.

Los microbiólogos han dicho, en relación a sus declaraciones de hace unas semanas, que no hay problemas con la cantidad de pruebas y que el país tiene el recurso humano suficiente para hacerle frente a la pandemia. ¿Sostiene usted sus declaraciones?

—Yo no soy vocero de la CCSS, ni de ninguna institución pública. Mi intención con la publicación que hice en mi perfil personal de Facebook fue la de comunicar acerca de la iniciativa del Cenibiot, que busca desarrollar protocolos alternativos para la detección de SARS-CoV-2.

Mis comentarios se basaron en mi conocimiento a la hora que hice la publicación y, ante nueva información y al ver que no quedaba clara mi postura, la publicación fue debidamente corregida para reflejar la información adecuada y objetiva.

¿Cree ud correcto que el país vaya en la línea de desarrollar sus propias pruebas? ¿Por qué si hay suficientes?

—En Costa Rica tenemos la ventaja de que actualmente tenemos suficientes pruebas, derivado del buen manejo de esta crisis en nuestro sistema de salud. Aclaro que no tengo relación con el proyecto de Cenibiot y tampoco con su ejecución, pero mi entendimiento es que lo que se está desarrollando no son pruebas propias, sino protocolos alternativos para la ejecución de PCR (siglas en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimerasa”) en caso de que en algún momento a futuro estemos en una situación menos favorable. Dado que nadie puede decir con certeza qué va a ocurrir en un futuro, me parece prudente que el país se prepare de diversas maneras complementarias.

Cuando hicieron la presentación de las pruebas se mencionó en el comunicado el nombre de su empresa. ¿Qué rol juega su empresa en el desarrollo de estas pruebas? ¿Quién lo escogió? ¿Fue la Caja, el Micitt, Salud? ¿Ellos lo buscaron?

—Con respecto a la iniciativa de Cenibiot, aclaro que no tengo involucramiento con el proyecto. En mi condición personal como científico he colaborado de manera ad honorem con las autoridades nacionales, aportando mi conocimiento y recomendaciones para la contención de esta pandemia en diversas áreas donde se me ha invitado a colaborar. Speratum, la empresa que fundé y la cual presido, no está involucrada en ninguna capacidad con este proyecto.

¿Es usted asesor? ¿Cuánto dinero recibe o va a recibir?

—Como científico he colaborado de manera ad honorem con las autoridades nacionales y diversos grupos de trabajo, aportando mi conocimiento y recomendaciones para la contención de esta pandemia. No estoy recibiendo ni recibiré beneficios económicos de  ninguna índole relacionados a este tema; no tengo relación con el proyecto de Cenibiot ni con su ejecución más allá de brindar alguna asesoría ad honorem en algún

área que me competa.

Usted se ha reunido con don Daniel Salas. ¿Fue para una asesoría? ¿En cuál tema?

—Por mi carrera científica he tenido la oportunidad de lograr enlaces con personas de alta experiencia en el ámbito científico nacional e internacional en diversas áreas científicas. En el caso de la reunión con el Dr. Salas, conversamos acerca de potenciales líneas de cooperación con otros científicos nacionales e internacionales en la resolución de esta crisis, y facilité algunos contactos con la meta de apoyar a la lucha que el Dr. Salas lidera para contener esta pandemia en Costa Rica.

Existe una disputa entre biólogos y microbiólogos para hacer un cambio en la Ley General de Salud. ¿Cuál es su posición en este tema? ¿Cómo lo podría beneficiar ese cambio a ud?

—Soy respetuoso de los diferentes criterios que puedan existir al respecto. No tengo afiliación política ni nada que ganar con una u otra postura, ni represento los intereses de ningún grupo o gremio. Mi único interés es el de aportar como ciudadano y profesional al país, por eso, en cuanto sea posible, seguiré colaborando de manera ad honorem con las autoridades nacionales, aportando mi conocimiento y recomendaciones para la contención de esta pandemia.


 

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