Hace 18 años se fundó el Partido Acción Ciudadana

PAC alcanza la mayoría de edad: tras cinco años en el Gobierno el cambio sigue pendiente

La propuesta que nació como una promesa repleta de ideales éticos ante el hastío por el bipartidismo cumple 18 años. El PAC afronta su segundo mandato, carga con los pendientes de su primer gobierno y sus principales promesas_siguen siendo promesas.

El Partido Acción Ciudadana (PAC) ya no es un experimento ni tiene cara de “cambio”. Aquel proyecto político ideado por el exliberacionista Ottón Solís Fallas cumplirá 18 años este 5 de diciembre, una “mayoría de edad” que llega justo en su quinto año como partido de Gobierno.

En esos 18 años, el PAC pasó de ser la tercera fuerza que desafió al bipartidismo a encarnarse en la piel del oficialismo. Ese objetivo fue el que tuvo desde el inicio de la mano de su fundador Ottón Solís, quien prometía “otra forma de hacer política”: una deuda que considera aún pendiente.

El extesorero del PAC, Maynor Sterling (izquierda), fue sentenciado a seis años de prisión en 2015 tras la condena por estafa al TSE. El PAC había utilizado contratos falsos para cobrar deuda pública a las arcas estatales. (Foto: Katya Alvarado).

Así lo señaló Solís en una entrevista que brindó a UNIVERSIDAD apenas en abril pasado, momento en el que celebraba la elección de Carlos Alvarado como “un renacer de la esperanza que tenía de heredarle a Costa Rica, por medio del PAC, una evidencia de que se podía gobernar éticamente”.

Las palabras de Solís decían mucho del PAC, el partido que nació como una promesa ética ante el hastío por el bipartidismo y que ahora llega a sus 18 años con un saldo en contra.

Esa ética inmaculada, que era su baluarte político, tropezó con la realidad de pasar de un discurso de oposición a una práctica de gobierno concreta, un espacio propicio para el error y que apenas estrenaron en 2014, dejando a su paso el rastro de inconsistencias.

Sin embargo, Ottón Solís no desiste de su ideología puritana de la política. Dijo que nunca ha abandonado ese motivo por el que fundó su partido, y recriminó con especial ahínco al expresidente Luis Guillermo Solís, de quien fue diputado en el Congreso –pero casi al mismo tiempo oposición–, el haber aplicado “la vieja política” bajo la bandera de su partido.

Esas palabras también las utilizó en la entrevista de abril, en la que habló sobre la entonces reciente elección de Carlos Alvarado, la cual calificó como “una segunda oportunidad que adoraba”, porque sin ella habría quedado como el vendedor de “un engaño o una ficción”.

El PAC no podría entenderse ni analizarse sin leer esas palabras de su fundador. Las palabras de alguien que hoy desiste de hablar con los medios sobre temas políticos, porque asegura que así lo requiere su puesto como directivo en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), pero que ve su legado en esa creación suya que fue su partido.

A Alvarado, dijo apoyarlo “incondicionalmente”, en parte, quizás, porque representa esa segunda oportunidad para su partido. Solís ha sido el único de los tres candidatos en la historia del PAC que no ha podido defenderlo en la Presidencia, a pesar de sus tres intentos electorales, incluido aquel que se frustró por apenas 20.000 votos contra Óscar Arias en 2006.

El reto ahora es que el PAC ya no es únicamente suyo ni es nuevo. Es un partido de 18 años que ahora busca adaptarse al establishment del que es parte. El PAC ahora intenta acomodarse en el nuevo contexto, ese que abrieron con el multipartidismo más crudo y en el que ahora son parte de “los viejos”.

El PAC llega al poder hasta el año 2014 de la mano de Luis Guillermo Solís, un politólogo y académico que relevó a Ottón Solís en las candidaturas presidenciales y lo envió a un segundo plano. (Foto: Katya Alvarado).

El purismo de la ética

Ottón Solís fundó el Partido Acción Ciudadana (PAC), en buena medida, porque denunció una corrupción irreparable en el Partido Liberación Nacional (PLN), del que fue ministro de Planificación (1986-1988) y, después, diputado de la República (1994-1998).

Así lo recordó una de sus principales compañeras en el proceso de fundación del PAC, la exdiputada y exministra de Cultura Elizabeth Fonseca, quien contó que  Solís una tarde le dijo que “se salía de Liberación para formar un nuevo partido porque la situación ética estaba tan terrible que era difícil cambiarla a lo interno”.

La decisión, aseguró Fonseca, le llamó especialmente la atención porque en aquellas épocas se rumoreaba la posible candidatura de Solís por el PLN, algo que no lo detuvo.

Más allá de eso, la salida del PLN ya detallaba esa promesa ética impoluta que visualizaba Solís para su proyecto político, un concepto que terminaría marcando la historia del PAC, primero como la oposición que señalaba hasta el más mínimo detalle y luego como el Gobierno al que se le juzgó con la misma vara.

En palabras de la exministra Fonseca, el PAC pudo haber pecado de “purista” en sus expectativas éticas, pues los linchamientos que repartieron cuando fueron oposición dejaron la barra muy alta –casi incumplible– para lo que luego vendría.

De cualquier manera, la promesa ética del PAC fue quizás su principio fundacional número uno, una idea que ahora contrasta con el desempeño de sus gobiernos, en los que los señalamientos no se detienen y las expectativas son el triple de altas.

Al respecto, Fonseca señaló que “en el PAC hubo gente de línea muy dura y otros más moderados, pero es que, hablando como hablaban Ottón y algunos otros líderes del partido, no podría esperarse que los midieran ahora distinto”.

“Yo creo que se exageró a tal punto que, ingenuamente, mucha gente pudo creer que poniendo al PAC se acababa toda la corrupción del país, pero lo cierto es que eso no puede ser así porque tiene que haber un cambio personal de toda la gente para que eso suceda”, matizó.

Esa ética ahora ya ha sido infringida incluso por las esferas más básicas del PAC, como ocurrió con la sentencia dictada en 2015 por estafar al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en las elecciones del 2010, un golpe fuerte que corroboró la falta en la que incurrieron utilizando contratos falsos durante la campaña.

En aquel momento, el TSE determinó que el PAC había presentado 179 contratos por servicios especiales falsos, mediante los que había conseguido que se le girasen cientos de millones de colones más de los que le correspondían.

Entonces, resultaron condenados el partido, al extesorero y otro empleado de planta por el delito.

Además de ese escándalo, el PAC ha enfrentado en sus gobiernos distintas acusaciones por casos fuertes como el “cementazo” y sus implicaciones políticas; así como por otras tramas menores que, no obstante, han sido expuestas y recriminadas por la oposición con la misma intensidad con la que el PAC de hace poco más de cinco o seis años lo hacía.

En la campaña de este 2018, el fundador del PAC Ottón Solís recuperó una posición preponderante en el partido, luego de ser relegado a un segundo
o tercer plano en el gobierno pasado.Su apoyo a Alvarado fue un importante respaldo, especialmente después de los cuestionamientos a la ética del Gobierno. (Foto: Katya Alvarado).

De la novedad a la normalidad

Pasados los años, el PAC pasó de ser una propuesta contra “los partidos de siempre” a ser un partido más en el contexto político. Incluso, para muchos, ya es difícil recordar un panorama sin la existencia de la agrupación, que empezó en el ruedo político cuando el periodista que redacta este texto apenas aprendía a leer y escribir.

A tal punto ha llegado el partido que en las próximas elecciones tendrá que buscar el voto de ciudadanos más jóvenes que la institución, los cuales muy probablemente sabrán poco o nada de aquel bipartidismo que el PAC llegó a transgredir.

El PAC arribó al mapa político con ideas frescas en un contexto marcado por dos partidos que compartían el poder en medio de casos de corrupción y un mismo modelo de desarrollo; un contexto que le dio fuerza y que explica su razón de existir, pero que hoy ya parece lejano.

Ahora, el PAC busca fortalecer esa compleja identidad que le generó empezar de cero reuniendo a personas de pensamientos distintos, algo que, según la presidenta de las Juventudes PAC, Marisa Batalla, es parte de ese principio de “participación ciudadana” que mantiene vivo al partido.

Según Batalla, el PAC tiene una visión más joven porque “no es un partido verticalista, donde hay una persona arriba que dice qué es lo que se hace o lo que se dice”, sino que aún guarda algunos de los principios con los que nació en los encuentros ciudadanos, de hace ya casi dos décadas.

“El PAC es diferente y atrae porque en los otros partidos todavía existe ese concepto de que hay que hacer fila, de que aún no es tu turno o de que mucho depende de cuánto donaste o de quién es tu familia; pero así no es el PAC, eso en el PAC no hace falta”, subrayó.

Sin embargo, en el camino, el PAC también ha perdido fuelle en su base inicial –la del descontento con la política tradicional–, pues, con 18 años sobre la escena política, no puede negar que ahora es parte de “lo mismo de siempre” para muchos.

Entre ese grupo de disconformes están personas como Pablo, un conductor de Uber de 45 años que aseguró ver en el PAC una desilusión. “El PAC al inicio era algo nuevo, hablaba de evitar la corrupción y proponía cosas interesantes, pero ahora uno ve el gobierno de Luis Guillermo y solo piensa en el ‘cementazo’ y todas esas cosas que siempre criticaban”, opinó.

En las últimas elecciones, dijo, votó por el abogado Juan Diego Castro, de un discurso fuerte y que casi logra consolidar ese descontento con la política que el PAC no pudo (o no ha podido) liquidar.

Una mezcla diversa

Desde su fundación, además, el PAC aceptó la idea de formar una mezcla diversa. La intención de Ottón Solís fue unir a través de un plan de trabajo conjunto a personas de todas las corrientes políticas; no obstante, esa idea siempre le hizo desentenderse de asignar una carga ideológica al partido, al menos de forma convencional.

Aún hoy, 18 años después, se habla de un PAC que segrega. Un hecho para nada extraño si se toma en cuenta que acogió a socialcristianos, liberacionistas y un buen grupo de las izquierdas académicas, quienes aún sostienen sus pujas internas por el control del partido.

En un escrito académico del año 2007, el hoy presidente de la República, Carlos Alvarado, describía esa característica del PAC con una frase de Ottón Solís, en la que decía que “solo con la lectura y el análisis de las actuaciones” se podía conocer “el pensamiento real de un partido”.

Esas palabras mostraban, y siguen mostrando, esa falta de relevancia que le brindaba el fundador a las etiquetas tradicionales, algo que hizo del PAC ese movimiento amplio e indefinido que sigue siendo, del que muchos entran y salen.

En palabras del politólogo, Alberto Cortés –quien tuvo un leve acercamiento al PAC durante el gobierno de Luis Guillermo Solís, en el que fue nombrado como representante de Costa Rica en el BCIE–,  el PAC es una lucha horizontal de posturas, algo que incluso se ha visto reflejado en cosas tan sencillas como las constantes divisiones de sus fracciones legislativas en el pasado.

Según Cortés, para entender al PAC hay que recordar cómo recibió a personas que venían del propio bipartidismo, así como a una buena parte del sector académico disconforme con muchas de las iniciativas que se impulsaban en aquella época, algunas de corte privatizador como el llamado “Combo del ICE”.

También, se debe considerar que su base se llegó a impregnar de personas que esperaban una opción pura contra la corrupción, especialmente después de la seguidilla de publicaciones que realizó La Nación en 2004, las cuales salpicaron y marcaron a expresidentes de los partidos más fuertes: José María Figueres (PLN), Rafael Ángel Calderón (PUSC) y Miguel Ángel Rodríguez (PUSC).

Todo esto impulsó al PAC y lo consolidó, según Cortés, quien asegura que, si bien al mismo tiempo nacieron agrupaciones que también crecieron, como el Frente Amplio o el Movimiento Libertario, el PAC fue el que mejor supo capitalizar los aires de cambio, en un contexto nacional que rehúye de las extremas.

El efecto de esa mezcla diversa para el PAC, según la fundadora Elizabeth Fonseca, es que entonces el partido “ha terminado ganando y perdiendo gente conforme se va descubriendo”, pues “a la gente le gusta o no le gusta lo que va delineando el partido y unos van y otros vienen”.

Según Fonseca, todos es parte de “la volatilidad de esa política en la que estamos”, un fenómeno que también observa Cortés en el electorado que vota por el PAC: más joven, de clase media, vallecentralista y más educado.

El PAC se dejó en abril anterior una campaña marcada por la agenda de derechos humanos y el matrimonio entre personas del mismo sexo, en la que Carlos Alvarado levantó la bandera del progresismo. (Foto: Miriet Abrego)

Una decepción práctica

Según el politólogo Alberto Cortés, si bien el PAC recogió y sigue recogiendo personas de muchos sectores (desde la izquierda hasta la derecha ideológicas), lo cierto es que ha logrado sostener ideales más amplios como un mayor interés por el desarrollo inclusivo y una mejor eficiencia del Estado.

Sin embargo, en esa línea señala que el PAC muy posiblemente es uno de los partidos que más ha decepcionado a sus votantes con menos tiempo en el poder, pues, si bien hoy concentra a una gran cantidad de votantes, muchos se suman solo en las segundas rondas y son pocos los que conforman sus bases.

Además, en medio de un contexto marcado por la presencia de muchos partidos políticos con poder en el Congreso, el PAC ha tenido que negociar en detrimento de sus propias ideas, cuando menos tamizándolas primero con las principales fuerzas de oposición.

En esa línea, Cortés aseguró que si bien “la gente entra con muchas expectativas a cada gobierno, cuando un partido tiene apoyos de ese tipo, la decepción suele ser más dura”.

“El PAC, en ese proceso de participación política práctica, ha tenido que tomar el trago amargo de entender que, cuando entrás a puestos de poder, finalmente no vas a poder hacer exactamente lo que pensaste y lo que propusiste, sino que lo que vas a terminar ejecutando y llevando a cabo tiene que ver con las relaciones de fuerzas que se constituyen en cada coyuntura de gobierno”, argumentó.

“En esa línea, el PAC ha tenido una combinación paradójica de presidencias que ganan con muchos votos, pero con fuerzas parlamentarias muy débiles y que generan frustración en la ciudadanía porque dificultan cumplir las promesas que se plantean en la campaña”, apuntó.

Ese caso se ejemplifica, por ejemplo, con el nuevo proyecto de “Gobierno de unidad” que propuso Carlos Alvarado, un gobierno del PAC que, más bien, representa una coalición con el excandidato del PUSC, Rodolfo Piza, y que, además, necesita de otros apoyos para cada paso que termine dando.

En campaña, el presidente Alvarado manejó un discurso conciliatorio nunca antes visto en el PAC, con el que logró reunir a figuras de los principales partidos de oposición, quienes le dieron su adhesión de cara a la segunda ronda en la que derrotó a Fabricio Alvarado, candidato de corte religioso. (Foto: Katya Alvarado).

Un cambio inconsciente

Así las cosas, el PAC ha llegado a su madurez política reprobado por su propia ética, siendo la misma mezcla de ideales y con el reto de proyectar esa agenda suya, que no parece haber podido llevar a donde quería.

En ese camino, el PAC apenas hasta ahora empieza a alcanzar acuerdos con los partidos a los que siempre criticó y tachó de corruptos, ese PLN y ese PUSC en el que todavía existen fuertes resentimientos, pero que recientemente le dieron la llave para sellar quizás su proyecto más importante en el poder: la reforma fiscal.

Esos resentimientos ha intentado sanarlos en los últimos meses el presidente Alvarado; no obstante, el camino es largo por recorrer. Queda fresca, eso sí, la imagen de varios líderes de distintos partidos en la tarima en que el PAC celebró la última victoria electoral, en parte gracias a alianzas con personajes de todos los partidos, incluidos algunos liberacionistas, principales rivales políticos de la historia de Acción Ciudadana.

Igualmente, el PAC llega a sus 18 años construyendo su identidad, aunque sigue siendo diversa, un reto para el partido más heterogéneo de todos.

Incluso, mantiene el reto de llegar a las costas y expandirse todavía más allá de la Gran Área Metropolitana, espacio en el que se adueñó de una buena parte de los hogares de clase media, pero que aún no le permite implantarse con fuerza en otros dominios, según las encuestas.

La segunda victoria electoral de PAC llegó de la mano del exjerarca del IMAS y de Trabajo, Carlos Alvarado, quien recibió la banda presidencial de Luis Guillermo Solís, contra todos los pronósticos, para el continuismo. (Foto: Katya Alvarado).

Por último, es ahora un partido que relativiza mucho más sus posturas éticas, esa bandera que el PAC sacudió por tantos años sobre los otros, pero que ahora le pesa a cada paso que da.

El mismo presidente, Carlos Alvarado, lo matizaba cuando todavía era candidato presidencial y mostraba su molestia con “ese tipo de democracia a la que estamos llegando”.

“Es ese tipo de democracia a la que estamos llegando, en la que todo lo que se ve mal, aunque esté bien, parece que hay que arrancarlo… en eso cayó el PAC también”, había manifestado.


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