Polémica entre magistrado Celso Gamboa y revista Paquidermo

Lo que tuitea un magistrado

¿Proboscidios? ¿Elefantes africanos? ¿Extinción? Los afilados mensajes públicos deCelso Gamboa, miembro de la Corte Suprema de Justicia, son recibidos como amenazas a la revista digital

A tres meses exactos de haber sido nombrado como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, el exministro de Seguridad Celso Gamboa cumplía con su objetivo diario de caminar sobre el filo de la navaja; es decir, de mantener activas sus redes sociales. (Hasta aquí nada tiene que ver una revista digital llamada Paquidermo).

Pero era martes 10 de mayo y se iba a meter en un berenjenal.

Gamboa, que a diario incumple en redes sociales su promesa de “mimetizarse” con el resto de magistrados de la Corte, decidió comentar una noticia sobre crimen con este mensaje acomodado en dos trinos de la red social Twitter:

“Falta de trabajo y mucha tele. Eso tiene a mucha gente en la cárcel, queriendo vivir la vida de personajes de ficción. Algunas personas no están preparadas para ciertos productos de consumo masivo y adoptan como propias las conductas que observan”.  Una simpleza, tratándose de un criminólogo miembro del olimpo del Poder Judicial.

Empezaron a caerle críticas, como tampoco es raro para el magistrado que arrastra una estela política particular por sus cargos como fiscal, viceministro de Seguridad, Director de la DIS, ministro de Seguridad, Fiscal general Adjunto y ahora magistrado de la Sala Tercera, con la reticencia de algún sector interno del Poder Judicial. (Hasta aquí tampoco tiene nada que ver la revista Paquidermo).

“¿Cuál estudio sustenta esa afirmación? Recuerde que usted es magistrado”, le preguntaban entre otros mensajes y Gamboa respondió solo algunos de ellos. Estaba ocupado en sus tareas de magistrado de la Sala de lo Penal y trata de tuitear solo en ratos libres, cuenta ahora el discípulo confeso del famoso abogado y exministro Juan Diego Castro (otro nombre activo y polémico del Twitter para Costa Rica).

Al rato tuvo entonces unos minutos libres y volvió a tuitear algo que obligó a los comunes a consultar el diccionario: “Muchos proboscídeos (sic) saltaron hoy por reducir una causal simplemente a un tema de doxa y epísteme (sic)”. ¿Perdón? ¿Proboscídeos (sic)? ¿Qué diablos es un proboscídeo (sic)’? le replicaron ¿Doxa? ¿  ´Epísteme’ así, con tilde? Alguien lo comparó con el pianista Jaques Sagot, por alambicado.

La traducción sería más o menos como así: “muchos mamíferos de gran tamaño, de piel gruesa, sin pelo, con un apéndice nasal en forma de trompa prensil e incisivos que sobresalen de su boca reaccionaron por reducir una relación de causa-efecto a un tema de creencia o de racionalidad. Era claramente una indirecta sofisticada. (Aquí ya habla de los paquidermos, pero no necesariamente la revista que él conoce y sobre la cual se reserva la opinión).

Por lo visto, tiempo le quedaba para más mensajes ese martes. Incluso tiempo para buscar la imagen de un elefante y postearla con el siguiente texto: “La imprudencia y malas decisiones pueden llevar a la extinción de Los Paquidermos”.

Así, con mayúscula. Entonces la indirecta tenía un destino identificable y no tardaron en concluir que el magistrado hablaba de la Revista Paquidermo. Una plataforma de artículos de opinión críticos dirigida por un consejo editorial en el que figuraba un funcionario judicial y en el que se han publicado algunas críticas a Gamboa, incluido un duro artículo titulado “Jairo Mora (el ambientalista asesinado en 2013 en Limón) no tiene magistrado”, escrito por el ambientalista Mauricio Álvarez y retirado rápidamente al considerar que contenía afirmaciones impropias.

Ya parecía claro que el magistrado hablaba de la extinción no de unos elefantes, sino de la revista.

Palabras como “amenaza” o “persecución política” escribieron algunos, mientras alguien con más humor le recomendaba comerse un chocolate Snickers. Los encargados de la revista recogieron el guante y en su perfil en Facebook contestaron con una indirecta muy clara: “Esa mañana, tras una noche de tuiteos intranquilos, el alto funcionario se despertó convertido en un monstruoso elefante”.

Después contestaron más serios ante la consulta de UNIVERSIDAD:

“No encontramos una razón que justifique que el Sr. Magistrado se haya referido a la Revista de tal forma. Consideramos que el Sr. Magistrado es el responsable de explicar sus fuertes palabras.  Claro que sus publicaciones en Twitter nos aludían. Al día de hoy no podemos establecer una relación causa-efecto entre el trabajo de la Revista y estos tweets. La Revista ha publicado cientos de artículos y nunca se ha caracterizado por una línea editorial ‘contra alguien’. Los textos que se publican, están en línea y para consulta”, contestó el Consejo Editorial de la revista, integrado por cinco personas.

Llamamos entonces al responsable de esos tuits y la respuesta del magistrado Gamboa es distinta.

No se refirió a la revista Paquidermo, dice; no tiene por qué amenazar a sus encargados, dice; no pretende caer en el juego de la polémica que otros quieren, dice; se refería a una noticia de ameliarueda.com sobre la extinción de los elefantes en África, dice (aunque no hay registro de informaciones sobre el tema ese día); lo de “imprudencia y malas decisiones” era referido a la cacería y la mayúscula fue un error, dice.

“No sé de dónde extraen cosas que no tienen nada. Yo respeto cualquier tipo de opinión. No he visto críticas. Algunos se dan por aludidos o quieren dar un nivel de polémica en el que no quiero inmiscuirme. Mire, yo soy severamante directo cuando quiero hablar de alguien, pero acá no hay nada. Nadie tiene por qué darse por aludido”, contestó a UNIVERSIDAD después de cuestionarse por qué el interés en este episodio. “He publicado tuits contra la Liga (futbol) y el Semanario no me hace un reportaje por eso”, aseguró el magistrado.

O sea, que no es para tanto. Solo quiso comentar una noticia sobre elefantes africanos y todo lo demás es afán de hacerlo entrar en discusión pública y eventualmente sacarlo de la prudencia.

“Soy muy cauto con el uso de mis redes sociales (…) De reojo sí conozco esa revista, pero no tengo una opinión, no sé si peco de inculto o falto de tiempo para conocer revistas digitales valiosas”, dice serio. Tampoco pretende cambiar sus costumbres ni renunciar a su derecho a expresarse en redes sociales. No es la Corte Suprema ese lugar de donde caería alguien solo por lo que diga con 140 caracteres.

Otras autoridades públicas o personalidades han sobrellevado las chispas que se generan cuando mantienen activa una cuenta personal en plataformas virtuales que, sin embargo, tienen incidencia innegable sobre la realidad. Los gazapos o los ataques los comete la persona o el funcionario, el ciudadano o la institución. Memorables son los conflictos en los que se han enfrascado gobernantes de varios países, diputados entre sí o embajadores que acabaron siendo destituidos. De magistrados aquí no hay antecedentes; el nuevo de la Corte eligió seguir expuesto así.

En este caso, los encargados de la revista ya comentaron los mensajes de Gamboa con el Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (Iplex) y también pretenden dejarlo reportado ante la Relatoría de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El reclamo es en resumen este: un miembro de un supremo poder amenaza a una publicación independiente.

Gamboa trata de no desconcentrarse, dice. De estos 100 días como magistrado concluye que es un trabajo muy solitario, con poca posibilidad de compartir criterios y planes con un equipo, como lo hacía en cargos anteriores. Teme que opinar sobre temas concretos represente un adelanto del criterio que eventualmente tendría que emitir si le llegara un caso para votación en Sala Tercera o en la Corte Suprema.

“No se puede hablar de casos con nadie; es muy solo”, cuenta como una de las circunstancias que no preveía antes de ser elegido para el cargo con una amplia mayoría de diputados de todos los partidos, incluido los del Frente Amplio.

Su soledad la atenúa con la compañía virtual de casi 30.000 seguidores en Twitter (10.000 más que los de la cuenta oficial del Poder Judicial, tan de institución).

Ellos le conocen sus frecuentes respaldos a las acciones de la Fuerza Pública que estuvo a su cargo durante el 2014 y también la difusión de mensajes que publica la Embajada de Estados Unidos o la Casa Blanca, además de alusiones a Limón (provincia donde vivió muchos años) y ocasionalmente de futbol o de opiniones criminológicas.

También acostumbra mandar mensajes de solidaridad (con personas, con gobierno o con poblaciones, como migrantes) o publicar noticias. A veces, indirectas o saludos del tipo “buenos días a todos; que tengan éxito”. Su promedio, considerando todos los mensajes desde que abrió cuenta en Twitter, en 2010, es de nueve trinos diarios y esta no es su primera polémica. Quizás tampoco la última.


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