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LANAMME advierte que dos deslizamientos en ruta 27 deben ser vigilados

Es necesario monitorear varios puntos ante la inestabilidad que presentan y los estudios en los que se evidencia que en octubre es cuando se registran más incidentes, por las lluvias más intensas

Al menos dos deslizamientos en la ruta nacional 27 (San José-Caldera)  deben ser vigilados luego de que las fuertes lluvias de los últimos aumentaron el riesgo de que estos procesos se aceleren, es una advertencia que se deriva de las observaciones y seguimiento que viene haciendo el Laboratorio Nacional de Medidas y Modelos Estructurales (LANAMME) en esa autopista.

Ronald Naranjo, de la Unidad de Gestión y Evaluación de la Red Vial, comentó que hubo un deslizamiento a la altura del kilómetro 18, que si continúa aumentando podría comprometer la estabilidad del puente sobre el río Virilla, así como otro deslizamiento sobre el kilómetro 44, que es un punto crítico que viene siendo objeto de advertencias prácticamente desde la entrada en operación de la autopista, en el 2009.

El primer punto, el kilómetro 18, registró una importante cantidad de terreno que se deslizó, al punto que el retiro (distancia del borde a la carretera) que estaba a 170 metros, se redujo a 70 metros. «No parece que la situación de la autopista esté comprometida, todavía hay suficiente espacio, pero si el deslizamiento continúa, podría existir un riesgo a mediano plazo», expresó Naranjo.

Esta sección en el kilómetro 18 no estaba en el radar de puntos comprometidos, detectados en anteriores inspecciones de LANAMME,  y Naranjo comentó que es una situación que se debe evaluar y recibir estudios para monitorear su estado, a partir de este incidente. En todo caso, el ingeniero de LANAMME resaltó que todavía el panorama no sugiere que exista una amenaza vigente. Adicionalmente, Rolando Castillo, coordinador del programa de Ingeniería Estructural de LANAMME reportó que este puente fue evaluado hace un par de semanas y se encuentra en buenas condiciones.

Empero, la situación en el kilómetro 44 es de más cuidado. Este punto ha sido mencionado en repetidos informes de LANAMME por su inestabilidad, que ha provocado una especie de ondulación y unos 150 metros adelante, un hundimiento de la pista. En al menos dos ocasiones, el concesionario Globalvía habría realizado trabajos para estabilizar este sector, como un muro anclado y una pantalla de pilotes al pie del terraplén. «Desafortunadamente, no han tenido el efecto esperado», mencionó Naranjo.

El principal problema de este punto radica en que la inestabilidad de estos puntos no ha podido detenerse, y aún falta la parte más intensa del período de lluvias, en octubre, que es cuando más incidentes de deslizamiento se han solido presentar. Ante ello, Naranjo indicó que es muy probable que se tengan que realizar obras mayores, desde sacar el trazado de su ruta actual y alejarla de este cañón inestable, a la posibilidad de la construcción de un viaducto. Cualquiera de las intervenciones, sería de un elevado costo financiero, y requeriría de varios meses de construcción, lo que obligaría a mantener el funcionamiento de la ruta actual, a pesar de su creciente deterioro.

No obstante, Naranjo advirte que el riesgo de mayores deslizamientos se mantienen, por lo que es conveniente que tanto Globalvía, como el Consejo Nacional de Concesiones (CNC), tomen medidas adicionales a la seguridad que se establecieron en el contrato de concesión de la obra: desde mantener personal en alerta todo el tiempo, a valorar cierres parciales o preventivos, particularmente conforme se presenten precipitaciones importantes.

 

 

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