Pablo Sauma, especialista en política social

“La política salarial del sector público explica buena parte del aumento en la desigualdad”

Afirma que la pérdida de calidad de las encuestas para conocer los ingresos de los hogares más ricos sería la razón por la cual la desigualdad parece haber disminuido en América Latina.

El economista y profesor de la Universidad de Costa Rica Pablo Sauma, especialista en el estudio de la pobreza, la desigualdad y la eficacia de las políticas públicas, respondió a nuestras preguntas sobre las causas y características propias de la desigualdad en Costa Rica.

Lejos del discurso simplista según el cual la desigualdad refleja “siempre” los abusos de los “ricos” frente a los “pobres”, aquí explica cómo, en el caso costarricense, el “dispare” de los salarios del sector público mediante diversos mecanismos –y no el empobrecimiento de los sectores de menos ingresos–, fue el detonante del aumento de la desigualdad que registra el país en los últimos años.

Según el Informe del Programa Estado de la Nación (PEN) del 2018, Costa Rica ocupa el cuarto lugar entre los países latinoamericanos con mayor desigualdad. ¿La desigualdad en Costa Rica tiene las mismas características y connotaciones que la desigualdad en, por ejemplo, Honduras o Bolivia?

–Si bien las estimaciones internacionales tratan de ser lo más comparables posibles -en este caso, midiendo los mismos ingresos y utilizando la misma metodología para el cálculo de la desigualdad-, se deben tomar en cuenta dos situaciones relevantes.

En primer lugar, que la información de ingresos proviene de encuestas de hogares de cada uno de los países, las cuales presentan problemas de calidad tanto entre países como a lo largo del tiempo en cada uno.

Mi opinión personal es que buena parte de la mejoría en la distribución del ingreso -esto es, de la reducción en la desigualdad- que muestran los países latinoamericanos, se debe a una pérdida en la calidad de las encuestas, especialmente en la captura de información de los ingresos de los hogares más ricos.

“Lo importante desde el punto de vista de la política es que se debe mejorar la situación de los sectores más rezagados, pero no en detrimento de los modernos. Es decir, emparejar para arriba y no para abajo.”

Este no es el caso en Costa Rica, por lo que no debe extrañar que en los demás países se reduzca la desigualdad, mientras que en Costa Rica se mantiene o aumenta.

En segundo lugar, que independientemente de lo anterior, debe tomarse en cuenta el incremento en los ingresos de cada país y su poder adquisitivo.

Utilizando cifras del FMI (Fondo Monetario Internacional) sobre el PIB (Producto Interno Bruto) per capita ajustado por poder paridad de compra ($PPP por persona por año), tanto en Costa Rica como en Bolivia y Honduras, países citados en la pregunta, ese PIB per capita se ha duplicado entre 2000 y 2017.

Pero, en Costa Rica, ese PIB per capita, en el 2017 fue más del doble del de Bolivia y el triple que el de Honduras, lo cual demuestra que, aunque haya pequeñas diferencias en la desigualdad en la distribución del ingreso, la situación de los costarricenses es mucho mejor (ver el cuadro).

Esta situación en las condiciones de vida entre países sería aún más notoria si además del ingreso se consideran otras variables como el acceso a los servicios de educación y salud así como la calidad de los mismos.

¿Qué papel juega la economía dual en el aumento de la desigualdad en Costa Rica?

–Antes de responder a esta pregunta, es necesario precisar a cuál aumento en la desigualdad se está haciendo referencia.

Cuando se compara el coeficiente de Gini -que es el indicador de desigualdad más utilizado-, entre los años noventa y los años del nuevo milenio, se nota claramente un aumento en la desigualdad: la desigualdad, en todos los años del nuevo milenio, es mayor que en la década de los años noventa.

Ese cambio se explica por la consolidación, en los años noventa, de lo que se llamó el “nuevo modelo económico”, pero también por factores demográficos, educativos y propios del empleo y los salarios.

Sí, la desigualdad aumentó en los primeros años de la década del 2000 respecto de los noventa, y en la segunda década del 2000 respecto de la primera; aunque en esta última década (segunda del nuevo milenio) la tendencia al incremento es más leve (ver el gráfico).

Volviendo a la pregunta, lo correcto es entender que en una economía dual -en el sentido que la utiliza el PEN- los sectores más modernos son los que en períodos de crecimiento económico más se favorecen con el incremento en sus ingresos, mientras que los sectores más rezagados se favorecen menos.

Esto resulta en aumentos en la desigualdad, pero con variaciones en la magnitud del impacto.

Lo importante desde el punto de vista de la política es que se debe mejorar la situación de los sectores más rezagados, pero no en detrimento de los modernos. Es decir, emparejar para arriba y no para abajo.

¿Qué papel tiene la mayor calificación (nivel educativo) de algunos grupos de la sociedad en la desigualdad en Costa Rica?

–Es claro que la brecha en las remuneraciones de los trabajadores más calificados -tanto en los sectores público como privado- respecto de los no calificados -especialmente del sector privado- se ha ampliado y es uno de los principales factores explicativos del aumento en la desigualdad.

Un factor determinante en ese resultado es que los ingresos laborales representan cerca del 80% del total de ingresos de los hogares costarricenses.

¿Los salarios en las universidades públicas contribuyen al aumento de la desigualdad? Si esto es así, ¿por qué recién se percibe esto? ¿Por qué antes no eran cuestionados los sistemas salariales del sector público?

–En un primer momento se debe analizar las universidades públicas en el contexto general del sector público y luego por separado.

La política y la práctica salarial del sector público definitivamente explican buena parte del aumento en la desigualdad a partir del año 2006.

Uno de los factores detonantes de la situación fue la “política del percentil 50”, aplicada entre 2008 y 2010, cuyo objetivo fue mejorar la deteriorada situación de los salarios de los trabajadores profesionales -y gerenciales- de la carrera administrativa del Gobierno Central, cambiando su posicionamiento respecto de los salarios base definidos para los profesionales que laboraban en instituciones públicas fuera del régimen de Servicio Civil, del percentil 30 al percentil 50.

Sin embargo, por diferentes normativas y situaciones, el beneficio se extendió a la totalidad de funcionarios profesionales del sector público, incluyendo los de la carrera docente.

Además, en algunos casos se extendió a los trabajadores no profesionales, como el “rebalanceo” salarial en la CCSS.

Pero, además de lo anterior, en las instituciones autónomas, vía convención colectiva o por otros mecanismos, se ampliaron los beneficios monetarios que recibían los funcionarios tanto profesionales como no profesionales, especialmente las anualidades y otros incentivos con características similares a las anualidades, como los escalafones y otros.

Además, se modificaron las escalas de salarios base -siempre hacia arriba- y se negociaron aumentos o mecanismos de ajuste de los mismos por encima de la inflación.

Las universidades estatales muestran un comportamiento similar al resto del sector público y diferentes estudios muestran que mantienen anualidades muy altas, además de escalafones y otros.

¿Por qué motivo hasta años recientes se saca este asunto? La explicación es muy sencilla: a partir del 2006 los gastos en remuneraciones de las instituciones públicas crecen a tasas muy altas, situación que se explica principalmente por los incentivos monetarios y no siempre por la creación de nuevas plazas.

“Las universidades estatales muestran un comportamiento similar al resto del sector público y diferentes estudios muestran que mantienen anualidades muy altas, además de escalafones y otros.”

¿Qué peso tienen, en la desigualdad en Costa Rica, la elusión y la evasión fiscal de los grupos de mayores ingresos?

–La elusión y la evasión fiscal inciden en la desigualdad en tanto se traduzcan en mayores ingresos netos para los hogares.

En el caso de los grupos de mayores ingresos, si se trata de empresas, estas verán aumentadas sus ganancias, pero se reflejarán en la desigualdad en tanto se traduzcan en mayores ingresos por dividendos percibidos por los hogares.

Pero esto también se reflejaría en los hogares de menores ingresos, aunque respetando las escalas, cuando el pulpero evade impuestos y aumentan sus ganancias y, por lo tanto, sus ingresos.

Por ello, el tema de la elusión y evasión fiscal debe verse más desde el punto de vista de las finanzas públicas y del impacto de estas en el bienestar.

La desigualdad en los ingresos que perciben los hogares se manifiesta en una calidad de vida también dispar. (Fotos con fines ilustrativos, de Katya Alvarado)

¿Hay caminos cortos para reducir la desigualdad? ¿Qué hacer?

–No. Para un reducido grupo de población, la solución viene en el corto plazo por la ejecución de políticas de apoyo al ingreso –como, por ejemplo, la entrega de ayudas en efectivo a las familias, pensiones del régimen no contributivo, subsidio a las mujeres jefas de hogar y otros-, pero su impacto es muy reducido en la desigualdad global y mantener el impacto depende de que se mantenga el apoyo.

La reducción en la desigualdad se logra en el mediano plazo si se ejecutan políticas de gran cobertura -lo que implica adecuada asignación de recursos- y sostenidas en el tiempo, que permitan a los diferentes sectores mejorar sus ingresos vía mayor calificación laboral, apoyo productivo -crédito, asistencia técnica, caminos, etc.- y otras.

Se requieren políticas de Estado, que trasciendan gobiernos.


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