Candidato de PRN interpreta erróneamente datos del INEC

La pobreza sí bajó, aunque Fabricio Alvarado afirme lo contrario

En 2017 se registró la pobreza más baja de últimos ocho años.

En varias ocasiones, el candidato a la presidencia por el partido Restauración Nacional (RN), Fabricio Alvarado Muñoz, ha desvirtuado las declaraciones del Gobierno que aseguran que durante esta administración se produjo una disminución en los índices de pobreza en el país.

“Es mentira que bajó la pobreza, la pobreza no ha bajado”, cuestionó Alvarado en una gira por Grecia el fin de semana anterior donde criticó el “asistencialismo”.

Días atrás, en otra gira realizada en la zona Sur, Alvarado calificó de “maquillaje” las informaciones sobre la baja en la pobreza.

Las declaraciones del candidato por RN son falsas y carecen de un sustento técnico, pues la pobreza sí bajó en Costa Rica durante la actual administración de Luis Guillermo Solís, quien lo ha atribuido principalmente a la estrategia del programa Puente al Desarrollo.

Aunque se intentó conversar con Fabricio Alvarado sobre este tema, al cierre de esta edición no hubo respuesta.

Para fundamentar sus conclusiones, Alvarado ha argumentado públicamente que la medición se realiza con el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). “Se divide en cinco dimensiones y cada dimensión se mide en cuatro carencias, es decir, 20 carencias que se miden para saber si estamos mejor o peor. Y de las 20 carencias, en 11 de ellas estamos peor”, dijo el aspirante a la Presidencia en su visita a Grecia.

El primer error que comete el candidato es utilizar este índice como la única evaluación de la pobreza, según explicaron los expertos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), Eddy Madrigal, quien es coordinador de la Encuesta Nacional de Hogares; Annia Chaves, coordinadora de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares; así como el economista y experto en Estadística, Andrés Fernández.

“Son dos mediciones distintas, una por Línea de Pobreza (LP) y el IPM; una ligada al ingreso de los hogares y otra que es más integral. Son complementarias”, detalló Madrigal.

La medición por línea de pobreza se refiere específicamente a los ingresos mensuales de los hogares.

Según el parámetro empleado en el 2017, se consideran hogares pobres aquellos con un ingreso inferior a  ¢107.769 en zona urbana y ¢82.950 en zona rural. Mientras, en extrema pobreza están las familias con ingresos menores a ¢49.147 en zona urbana y ¢40.921 en zona rural; estos carecen de comida diaria.

Esa es la medición más utilizada porque se realiza desde la década de los 80 y es la que se emplea de referencia cuando, por ejemplo, se elaboran los planes de Gobierno.

A nivel de país, con base en esa medida, la pobreza disminuyó durante esta administración de 22,4% a 20%, de acuerdo con las cifras del INEC. Entre tanto, la pobreza extrema pasó de 6,7% en el 2014 a 5,7% en 2017, con principal incidencia en la zona rural, donde bajó de 10,6% a 7,9%.

El año pasado se registró la pobreza más baja de los últimos ocho años.

Mientras, el IPM se emplea de forma complementaria. “Es desde el año 2015 que el Gobierno de Costa Rica hizo oficial la medición de pobreza mediante el IPM, cuyos datos históricos fueron estimados por el INEC desde el año 2010;  incluso, el Estado de la Educación lo ha estimado desde el año 2005”, resaltó el economista Andrés Fernández.

¿Y la medición multidimensional?

Ahora bien, al revisar la pobreza con la visión mutidimensional, también se encuentra que en el país hubo una baja en la pobreza; incluso mayor que cuando se mide con LP, pues pasó de 21,7% en el 2014 a 18,8% el año pasado, de acuerdo con el informe del INEC.

La reducción se da principalmente en la zona rural, con mayor notoriedad en la región Chorotega (Guanacaste).

Entonces, ¿a qué se refería el candidato de Restauración?

Los funcionarios del INEC, Eddy Madrigal y Annia Chaves, explicaron que el IPM tiene cinco dimensiones y en cada una de ellas se miden cuatro indicadores a los que se les llama carencias, porque reflejan precisamente las necesidades de cada hogar.

Así, por ejemplo, en la dimensión de Vivienda y Uso de Internet, se evalúa si hay mal estado de techo y piso o si se cuenta con acceso a Internet. En cuanto al ámbito del trabajo se toma en cuenta si hay personas desempleadas o si se da incumplimiento del salario mínimo, entre otros aspectos.

Cuando en una familia se presentan cuatro o más carencias, se considera pobre. Es decir, para que haya más pobreza, lo que debe ocurrir es que un número mayor de hogares presente más de cuatro carencias. En cambio, lo que ha ocurrido desde el 2010 es una tendencia a la baja.

De acuerdo con el economista Fernández, los datos que brindó el candidato Fabricio Alvarado con respecto a una desmejora en 11 de las 20 carencias provienen del indicador llamado “Porcentaje de hogares pobres que presentan determinada carencia.

“Sin embargo, este análisis es erróneo, por el simple y sencillo hecho de que este cálculo tiene una base de estimación que varía cada año en su composición (los hogares pobres) y esto hace imposible realizar análisis históricos mediante este indicador”, explicó Fernández.

“Supongamos un país que tiene 1.000 hogares, de los cuales 200 son pobres (pobreza del 20%) y 100 de estos hogares pobres tienen una carencia particular (de las 20 totales) lo que implica que el 50% de los hogares pobres tienen esta carencia. Si al año siguiente el número de hogares pobres baja a 150 y el número de hogares pobres con la carencia disminuye a 90, ahora el porcentaje de hogares pobres con la carencia es del 60%, es decir empeoró (que es lo que afirma Fabricio Alvarado). Sin embargo, es fácil ver el error: en realidad el número de hogares pobres con la carencia sí bajó de 100 a 90, y es debido al denominador en la fórmula (que varía por la multidimensionalidad del indicador) que no se logra capturar esta clara mejora”, ejemplificó.

El economista indicó que, por ello, la medición se debe hacer de acuerdo con el porcentaje de hogares total (no solo los pobres) que presentan cada carencia.

De esa manera, desde el 2010 han mejorado significativamente 10 de los 20 indicadores, se han estancado seis y solo han empeorado cuatro.

Los expertos del INEC, Eddy Madrigal y Annia Chaves, detallaron que, durante el Gobierno actual (desde el 2014), han mejorado cinco indicadores, 13 se mantuvieron sin cambio y han empeorado solo dos.

Fernández resaltó que el cálculo del IPM considera el peso poblacional, la magnitud de cada indicador y ponderadores para la estimación final. “Por esta razón es totalmente factible que incluso en el caso extremo de que 19 indicadores hayan empeorado y solo uno haya mejorado, aún así la pobreza multidimensional se logre reducir, ya que el cálculo final depende de qué tan grandes hayan sido los cambios y de cuáles sobrepasan el efecto de otros”.

El economista y el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) destacaron que el INEC es un ente independiente del Gobierno de turno. “Ha sido ampliamente reconocido por su transparencia y su excelente labor técnica, según distintos organismos internacionales, y es baluarte en la planificación y programación de políticas públicas del país, por lo que poner en duda los datos de pobreza es poner en duda a una de las instituciones menos politizadas y más rigurosas del país”, señaló Fernández.

 

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