Encuesta Continua de Empleo del INEC

La pandemia detuvo el crecimiento de la participación de las mujeres en el mercado laboral

El total de personas fuera de la fuerza de trabajo suma 235 mil, de las cuales la mayoría son mujeres.

Debido a la tradicional división sexual del trabajo, por la cual se les asignaba unilateralmente el cuido de infantes, las mujeres históricamente participaron menos que los hombres en el mercado laboral.

Sin embargo, esa participación continuaba en crecimiento en el país desde el año 2010, hasta que llegó la pandemia de COVID-19 entre el 2019 y el 2020.

El año pasado, la tasa de participación de las mujeres (el resultado de dividir la población en la fuerza de trabajo ocupada y desempleada entre las personas en edad de trabajar), fue del 50,6% y para el I trimestre del 2020 ya alcanzaba el 52,1%.

“Primero crecía más la ocupación y luego se acentuó el desempleo, (pero) el estímulo por participar en la fuerza de trabajo, para las mujeres, era un componente destacable”, afirma María Luz Sanarrusia, Coordinadora de la Encuesta Continua de Empleo (ECE), del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

Sin embargo, con la pandemia este crecimiento no solo se detuvo, sino que descendió en 6,2 puntos porcentuales (p.p.), hasta ubicarse en 44,6 %, para el II Trimestre (abril, mayo y junio) del presente año.

Esta afectación más dura para las mujeres se da en medio de la disminución general en el número de personas ocupadas y del aumento en el desempleo y subempleo, según reveló la ECE, cuyos más recientes resultados fueron dados a conocer la semana pasada por el INEC.

Así, la tasa neta de participación total disminuyó en 5,4 p.p. y se ubicó en 57,6 % con respecto al mismo período del 2019, cuando alcanzó el 63%.

La tasa neta de participación de los hombres bajó a 70,5 %, con lo cual disminuyó en 4,6 p.p. con respecto al mismo período del año pasado, cuando alcanzó 75,1%.

En términos absolutos, la población en la fuerza de trabajo presenta una disminución de 182 mil personas y hoy se ubica en 2,30 millones, de las cuales 1,41 millones son hombres y 886 mil son mujeres.

Por sexo, 110 mil mujeres dejaron de participar en el mercado de trabajo, mientras que 72 mil hombres también lo hicieron.

El INEC aplicó, dentro de la ECE, un módulo especial sobre la incidencia que el COVID-19 tuvo sobre la condición laboral de las personas en el trimestre estudiado.

Encontró que, en el caso de las mujeres, un 50% indicó que su condición de desempleo se debe a los efectos de la pandemia, ya sea porque buscaron empleo y no lo encuentran debido o porque las despidieron o tuvieron que cesar su actividad o negocio debido a la pandemia.

Entre las mujeres que aún permanecen ocupadas, pero sufren alguna afectación debido a la situación sanitaria como disminución del salario o del ingreso por efecto de la reducción o la suspensión de sus jornadas de trabajo o por la suspensión o el cierre del negocio, las más afectadas son las que trabajan en hoteles y restaurantes, comunicación y otros servicios (actividades artísticas, culturales, deportivas y recreativas) y las que laboran en el comercio.

En cuanto a las mujeres que se encuentran fuera de la fuerza de trabajo, el 69,9% dijeron que la pandemia tuvo alguna incidencia en su situación, pues están disponibles para trabajar en el corto plazo, pero no buscan empleo porque no lo hay en la zona donde residen o porque no buscarán un trabajo hasta que terminen las medidas de contingencia o porque tuvieron que dejar la actividad que realizaban debido a la emergencia.

Personas con ocupación

La población ocupada nacional fue de 1,75 millones de personas, lo que significó una disminución interanual de 438 mil personas.

Este segundo trimestre, la componen solo 1,13 millones de hombres y 617 mil mujeres; la disminución en las mujeres es de 230 mil puestos de trabajo, mientras que en los hombres es de 208 mil puestos de trabajo, con respecto al mismo período del 2019.

La tasa de ocupación general se ubicó en 43,7%, lo cual es una disminución de 11,7 p.p. en comparación con el mismo trimestre del año anterior.

En las mujeres, la caída fue de 12,1 p.p. y en los hombres fue de 11,3 p.p.

Personas desempleadas

La tasa de desempleo llegó al 24,0%, un aumento de 12,1 p.p., en relación con el mismo período del año pasado.

En términos absolutos, la población desempleada alcanzó a 551 mil personas, lo cual implica un aumento interanual de 256 mil personas con respecto al año pasado. 
Del total de personas desempleadas, 282 mil son hombres y 269 mil mujeres y se observan incrementos tanto en los hombres (136 mil) como en las mujeres (120 mil).

Entre las mujeres, esa tasa alcanzó un 30,4 %, un aumento de 15,4 p.p. y entre los hombres llegó al 20,0 %, lo que representa un incremento de 10,1 p.p.

Lo anterior “denota que, en el caso de las mujeres, se presenta un mayor nivel de desempleo, aunque en ambos sexos la tasa de desempleo se duplica respecto a lo observado en el mismo periodo del año anterior”, resaltó el INEC en su comunicado.

Personas subempleadas

Por su parte, el subempleo se estimó en 20,5%; es decir, que 20 de cada 100 personas ocupadas manifestaron que trabajan menos de 40 horas efectivas por semana, desean trabajar más y están disponibles para laborar más horas. 
Este indicador aumentó en 10,3 p.p., respecto del mismo trimestre del año anterior. La tasa de subempleo de las mujeres fue de 20,5%, un incremento de 6,2 p.p., mientras que la de los hombres subió a 20,6 %, un aumento de 12,8 p.p.

Personas fuera del mercado laboral

La ECE también registró un aumento de 5,4 p.p. en la tasa de no participación laboral, la cual llegó al 42,4%.

Este indicador permite saber que 1,69 millones de personas se encuentran fuera de la fuerza de trabajo, lo que significa un aumento de 235 mil personas.

Del total de personas fuera de la fuerza de trabajo, 1,10 millones son mujeres y 591 mil son hombres.

La tasa de no participación de las mujeres en la fuerza de trabajo se ubicó en 55,4%, un incremento de 6,2 p.p., mientras que la de los hombres aumentó en 4,6 p.p. y alcanzó 29,5%.

Informalidad y por cuenta propia

El porcentaje de población ocupada con empleo informal también se redujo: alcanzó un 39,8 %, una reducción de 6,6 p.p. respecto del mismo periodo del año anterior. 
En total, la población ocupada con un empleo informal es de 694 mil de personas, de las cuales 462 mil son hombres y 232 mil, mujeres.

La disminución interanual de las personas con un empleo informal fue de 318 mil personas; de ellas, 187 mil son mujeres y 131 mil son hombres.
Durante este segundo trimestre, tenían un empleo informal el 24,1% del total dependientes, esto es, 324 mil personas que trabajaban para un empleador, ya sea una empresa o una institución, lo que implica que disminuyeron en 179 mil personas al compararlo con el segundo trimestre del 2019.
Por otra parte, las personas independientes que trabajan por su cuenta, tienen una empresa o actividad y son empleadoras, se clasifican en su mayoría con empleo informal.

Para el segundo trimestre 2020, un total de 370 mil personas ocupadas independientes tienen actividades clasificadas como informales (disminuyeron en 139 mil personas).  
Los sectores que durante este trimestre registraron la mayor afectación laboral por la pandemia de COVID-19, según la ECE, fueron: comercio y reparación, transporte y almacenamiento, hoteles y restaurantes, y construcción, entre otras ramas de actividad.
El efecto causado por la emergencia sanitaria por rama de actividad indica que el 62,3% de las personas que trabajan en actividades asociadas a los hoteles y restaurantes se vio afectada por esta crisis, mientras que, en transportes y almacenamiento, lo fue el 55,5%. 
En el caso de la construcción, la crisis generada por el COVID-19 afectó el empleo en un 51,0% y en comercio y reparación en un 38,5%.

Otros sectores golpeados por la crisis sanitaria fueron comunicación y otros servicios relacionados con actividades culturales, recreativas y artísticas (37,6%) y actividades de los hogares como empleadores (21,7%).

La ECE del INEC también estimó que, del total de personas ocupadas con actividades propias (independientes), el 13,4% presentó cierres o restricciones a su negocio a causa de las medidas por la emergencia.
En el 10,4% de los casos, las personas independientes realizaron una o varias estrategias para innovar o cambiar su negocio o actividad.

Entre las modificaciones que señalaron están la incursión en ventas por Internet (62,2%), la puesta en práctica de servicio a domicilio (28,3%), ofrecieron combos o paquetes a clientes (27,5%) o iniciaron ventas de nuevos productos en su negocio (13,7%) y, por último, regalías y descuentos a clientes (11,4%).
Estas medidas de innovación en los negocios o actividades de las personas independientes se dieron en las ramas de actividad de construcción (24,8%), comunicación y otros servicios (23,1%), comercio y reparación (14,9%) e industrias manufactureras (10,6%), entre otras, concluye el INEC.

 

María Luz Sanarrusia, INEC

“La participación de las mujeres registra la cifra más baja desde el 2010”

UNIVERSIDAD consultó a María Luz Sanarrusia, coordinadora de la ECE, sobre algunos resultados de la encuesta. A continuación, sus respuestas.

¿Puede afirmarse que las mujeres son más afectadas que los hombres, en términos de desempleo, subempleo y baja participación en la fuerza de trabajo en esta crisis por el COVID-19? 

Ambos sexos son afectados en esta coyuntura. Sin embargo, se observa que, en la reducción de la fuerza de trabajo, la mayoría son mujeres (60%). Además, interanualmente, para el II trimestre, la tasa neta de participación laboral de las mujeres se reduce de 50,8% a 44,5%, mientras que la del hombre, de 75,1% a 70,1%.

En el desempleo, la mujer tuvo mayor impacto: mientras que en la población femenina, la tasa de desempleo es del 30%, en el caso de los hombres es de 20%.

En subempleo, tanto para hombres como para mujeres, representa cerca del 20%, pero la cantidad de hombres es mayor que la de las mujeres en el subempleo; esto por causa del aumento de personas con jornadas inferiores a 40 horas (reducción jornada y efecto del COVID-19).

¿Puede el INEC determinar si, para las mujeres, esa menor participación en la fuerza de trabajo y el mayor desempleo y subempleo se traduce en una mayor carga de trabajo no remunerado en los hogares? 

La encuesta no tiene un set de preguntas que abordan uso del tiempo, por ahora, por lo que no podríamos comprobar que sea así.

Incluso en el trabajo informal o por cuenta propia más mujeres están desempleadas. ¿A qué atribuye este fenómeno? 

De la población ocupada femenina, el 80% es asalariada y un 17% independiente, el impacto del cambio interanual para el II trimestre en términos absolutos es mayor en los asalariados en general (hombres y mujeres).

No obstante, interanualmente, para el II trimestre es mayor el impacto del decrecimiento en las personas independientes femeninas que en las asalariadas (la tasa de variación interanual es de 40,7%), y mucho mayor que entre los hombres.

¿El comportamiento de todas estas variables por sexo se asemeja al registrado en otros momentos de crisis?, o ¿cuáles serían sus particularidades?

Los datos de la participación de la fuerza de trabajo a nivel nacional en magnitud tienen semejanza con los indicadores del 2011, pero es diferente la magnitud y la situación de coyuntura. Asimismo, la composición interna entre ocupados y desocupados.

Es importante mencionar que la participación de la mujer en el mercado laboral en todo el 2019 e inicio del 2020 venía creciendo, reflejado por la tasa de participación, que era de 50,6% para el 2019 y para el I trimestre 2020, de 52,1%.

En un principio crecía más la ocupación y luego el desempleo, pero el estímulo por participar en la fuerza de trabajo de las mujeres era un componente destacable.

Sin embargo, por efecto del COVID-19, la incorporación de la mujer al mercado se ha visto afectada drásticamente en todos los indicadores, siendo para este II trimestre la tasa de desempleo (30%) más alta (sin precedentes) y la tasa de ocupación de las más bajas observadas desde el 2010.

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