Ricardo Navarro, ambientalista salvadoreño

“Hablar del cambio climático es hablar de la crisis del sistema”

La inadecuada relación con la naturaleza y los patrones de explotación de recursos son las causas no atacadas de la debacle climática.

“Si viviéramos en un mundo racional, desde 1960 se habría dicho ‘cuidado’, pero subió el consumo. No ha prevalecido la máxima racionalidad, ha prevalecido la codicia de los dueños del capital”.

De esa manera comenzó a explicar el Dr. Ricardo Navarro las causas del sombrío panorama actual  respecto del cambio climático que atraviesa el planeta.

Navarro es parte del equipo fundador del Centro Salvadoreño de Tecnología Aplicada (Cesta), primera organización ambientalista de su país, y que posteriormente se alió a la organización internacional Amigos de la Tierra.

El especialista, con una trayectoria de 40 años, ofreció la conferencia “Cambio climático, crisis del sistema y lucha por la sobrevivencia”, invitado por la Federación Conservacionista (Fecon) y Asociación Comunidades Ecologistas la Ceiba (Coecoceiba) – Amigos de la Tierra Costa Rica.

Durante el evento –realizado en la casa Claretiana de Ejercicios Espirituales, en San Francisco de Guadalupe– Navarro  insistió en recordar los datos científicos que demuestran las variaciones globales en el clima y sus consecuencias. La actividad se realizó días después de que El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) emitió un informe en el cual asegura que para limitar el calentamiento global a 1,5 °C se necesitarían cambios “de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad”.

Aun alcanzando esa meta, desaparecería entre el 70% y el 90% de los arrecifes del mundo, según el informe.

Navarro observó, en primer lugar, las consecuencias del fenómeno ya visibles como la hambruna por pérdida de biodiversidad y de cultivos, personas que se ven desplazadas y se convierten en refugiados, derretimiento de la nieve y el hielo, así como el aumento en las precipitaciones en algunos sitios.

“Esto afecta a todo el mundo”, aseveró, al tiempo que puntualizó ejemplos de “situaciones sumamente dramáticas”, como la desaparición de una laguna de 5 kilómetros cuadrados en Guatemala, el aumento en la intensidad de los huracanes o el deshielo en el Ártico y Groenlandia.

Sin embargo, Navarro fue más allá y se refirió al origen del problema. Aseveró que “hablar del cambio climático es hablar de la crisis del sistema”. Por ejemplo, detalló que un tema crucial es la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), los cuales inciden en aumento en temperaturas.

“Hay que considerar si los GEI están fuera de control. Los responsables son los países ricos del mundo y, en nuestros países, la gente más rica. Quienes sufren son quienes están en situación más vulnerable. Hay una injusticia ambiental histórica, pues el impacto causado por la gente con más recursos es sufrido por la gente con menos recursos”.

“La causa fundamental no se toca”

Así, aseveró que el cambio climático es la expresión de un problema más profundo: la relación inadecuada entre el ser humano y la naturaleza, que se manifiesta en la forma en cómo se extraen y utilizan los recursos del planeta, cómo se comercian y consumen; es decir, el sistema político y económico. UNIVERSIDAD tuvo la oportunidad de abordar al especialista después de su conferencia.

¿Qué entiende por justicia climática?

–Hablemos mejor de injusticia climática. Los ricos del mundo son responsables del cambio climático, son los que han utilizado muchos combustibles fósiles que han generado los gases de efecto invernadero. Los ricos han generado más gases de efecto invernadero, los pobres un poco, pero no es lo mismo que usted camine, a que use un helicóptero. Los pobres, por ser más vulnerables, son los que han sufrido el problema. Los ricos lo han ocasionado y los pobres lo han sufrido.

¿Cuando habla de ricos y pobres, se refiere a clases sociales o a las naciones ricas y pobres?

–Lo que pasa es que los ricos están en Estados Unidos, Europa, Japón, Australia, principalmente, pero también en nuestros países. Cuando digo los ricos, también debería decir los poderosos.

¿Quiénes han ocasionado injusticia climática? Las ciudades con respecto a las zonas rurales, el hombre blanco con respecto a las comunidades indígenas, el hombre con respecto a la mujer. Todos los que han sido poderosos son los que han ocasionado el problema. Los invasores con respecto a los invadidos, Francia, España. Todo eso es una injusticia ambiental histórica.

Ha dicho que esa injusticia ambiental histórica es el problema real detrás del cambio climático.

–Se evidencia en el cambio climático. La causa fundamental es la inadecuada relación entre la humanidad y el resto del planeta. Eso se evidencia en la forma en que uno extrae los recursos y en la forma en que uno genera los desechos, y los espacios en medio, el comercio y demás. Eso es el sistema político económico.

¿Ha avanzado en algo la solución a esa relación desigual con los recursos del planeta y esa injusticia climática, a partir de la Cumbre de París y el trabajo del Grupo Internacional de Expertos?

–Muy, muy poco. Casi que nada, porque el sistema no lo tocan. Todos los acuerdos que hay en las convenciones, por ejemplo para meter energía solar, son las grandes corporaciones las que lo quieren.  Entonces, la causa fundamental no se toca. Es como que una persona que ha consumido mucho licor diga que va a tomar un vaso de leche después de cada trago. Así no se resuelve el problema; no quiere dejar de consumir licor. En este caso, no quieren dejar de generar consumo y producción.

Hay que ver los tratados de libre comercio en todo el mundo. Japón, Europa, todos esos países ya excedieron su límite, y eso es fundamental para poder hacerle frente al cambio climático.

Usted tiene no menos de diez años divulgando este mensaje y lo que se ha avanzado es prácticamente nada. ¿No se frustra?

–No, porque hay otra gente que ha pasado dos mil años hablando de justicia, y uno de ellos fue la iglesia (señaló una foto de Óscar Romero) y ¿qué ha logrado? Bien poco también. Lo que quiero decir es que hay que continuar. ¿Para qué va a frustrarse? Si usted está convencido de que hace algo que está bien, siga; frustrarse es darle ventaja al enemigo, al destructor.

¿Quién es ese enemigo?

–El sistema político y económico, que se hace representar por grandes corporaciones, gobernantes de los países, dominio de los medios de comunicación.

Le garantizo que si una persona súper millonaria, como Bill Gates, de pronto despertara y se diera cuenta de que hay que luchar por la justicia, lo matan, o lo califican de loco y lo sacan de sus empresas. Lo que quiero decir es que es todo el sistema que viene en el camino. Lo importante es generar conciencia para ir entendiendo y convencer a otros, para lograr una masa crítica y detener el proceso.

Mencionó la urgencia de hacer cambios en los patrones de consumo. Incluso se refirió a la liberación de metano como una “bomba de tiempo”, pero en el contexto actual se camina para atrás, a pesar de las advertencias del Grupo de Expertos. Estados Unidos no solo metió el freno, sino que se impulsa la quema de carbón y emisión de gases. Usted recordó la estupidez que dijo Trump sobre el cambio climático como una conspiración china. ¿Es posible hacer esos cambios urgentes?

–Imagínese que ha naufragado el barco y usted nada hacia la orilla, viene una ola y lo tira para adentro. ¿Qué hace? Continuar nadando. Lo que toca es luchar, continuamos luchando.

Hay muchos ejemplos buenos. Podemos hablar del campesino que mantiene sus huertos sin utilizar pesticidas, hay que aprender de él. Hay que seguir en eso. Yo no me preocupo por si vamos a llegar a la orilla o no, hay que luchar lo más que uno pueda. Siento que nado contra corriente, pero no tengo otra alternativa.


La bomba de metano

Navarro explicó que en el fenómeno del cambio climático se dan mecanismos de retroalimentación, en los cuales una alteración particular contribuye con su causa y así se constituye un círculo vicioso.

Un ejemplo de ello es la liberación de los nocivos gases de efecto invernadero (GEI), que inciden en el aumento de temperaturas. Se trata del vapor de agua, dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno, el ozono y los clorofluorocarbonos (CFC).

Navarro detalló que la liberación de los GEI, al incidir en el aumento en la temperatura, a su vez producen la ya constatada mayor liberación de metano que se encuentra en el planeta, por ejemplo en el subsuelo marino.  Así, ese metano liberado se suma y contribuye a que siga subiendo la temperatura.

De acuerdo con la NASA, las emisiones globales de metano alcanzan 25 teragramos al año, unos 27,5 millones de toneladas.

“La liberación de metano a la atmósfera es una bomba de tiempo”, sentenció.


 

 


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