100 días en pandemia

Eventos de superdispersión: cuando uno contagia a 10 o más

El virus SARS-CoV-2 se transmite de persona a persona, por eso la cercanía social es un catalizador de infección. Esto se potencia en lugares cerrados y porque existen personas que, sin saberlo, se convierten en superdiseminadoras.

En Washington, Estados Unidos, la práctica de un coro resultó en 53 personas enfermas por COVID-19. En Osaka, Japón, 80 personas resultaron infectadas cuando asistieron a un bar que tenía música en vivo y, en Corea del Sur, se presentaron 65 casos tras una clase de zumba.

Eventos de superdispersión han ocurrido en todo el mundo por la combinación de varios factores: el virus SARS-CoV-2 se transmite de persona a persona, por lo que la cercanía social es un catalizador de infección; también porque los lugares cerrados, donde las personas están más juntas, propician el contagio; y algunos individuos, debido a sus características genéticas o fisiológicas, se convierten en superdiseminadores sin saberlo y, en vez de contagiar a 2,5 personas —tal como dicta el coeficiente de infección para este coronavirus— terminan contagiando a diez o más.

En los meses de lluvia, el distanciamiento social adquiere relevancia para evitar eventos de superdispersión.

El modelo matemático desarrollado por investigadores del Centro de Modelación Matemática de Enfermedades Infecciosas de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, cuyo estudio fue publicado en la plataforma Wellcome Open Research, sugirió que el 80% de las transmisiones secundarias pudieron haber sido causadas por el 10% de los individuos infecciosos. Para llegar a esta conclusión, los matemáticos analizaron datos extraídos de los reportes diarios que da a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un resultado similar obtuvieron los investigadores de la Universidad John Hopkins tras analizar los datos reunidos por el Centro de Shenzhen para el Control y la Prevención de Enfermedades, ubicado en la ciudad de Shenzhen, China, sobre 391 personas con COVID-19 (considerados como “casos índice” por ser los primeros) y 1.286 de sus contactos cercanos, esto durante un período de 30 días.

El análisis, publicado en The Lancet Infectious Diseases, sugirió que cerca del 80% de las infecciones entre los contactos fueron causadas por solo el 8,9% de los casos índice.

Para los autores de ambos estudios es necesario controlar estos eventos de superdispersión. Esto empieza por evitar aglomeraciones en espacios cerrados, ya que el riesgo de infección es casi 19 veces mayor en interiores donde hay hacinamiento de personas que en exteriores, según un manuscrito de autor dado a conocer por investigadores japoneses.

Distanciamiento social

Vale recordar que una persona expuesta al virus empieza a ser infecciosa dos días antes de desarrollar síntomas y durante los primeros cinco días del período asintomático. Por ello es importante limitar el contacto cercano con otras personas y reducir las interacciones a las burbujas sociales.

La burbuja social está integrada por las personas que conviven regularmente en la misma casa y constituye una forma de limitar el riesgo de contraer o transmitir el SARS-CoV-2, al tiempo que se amplía la interacción social. Esta medida facilita el rastreo de contactos.

Actualmente se está aplicando una estrategia de rastreo basada en la tríada: prueba, seguimiento y aislamiento. De esta forma se logra diagnosticar a la persona que presenta algún síntoma, aislarla y buscar a sus contactos para también diagnosticarlos y aislarlos, esto con el objetivo de romper con las cadenas de transmisión.

Sin embargo, esta estrategia solo es efectiva si el número de contactos es bajo. De allí la relevancia que toman las medidas de distanciamiento.

“Es probable que no se disponga pronto de una vacuna o un fármaco antiviral eficaz”, escribieron investigadores de la Universidad de Oxford y del Imperial College London en un comentario publicado en The Lancet.

“Por lo tanto, lo que queda en la actualidad para la mitigación del COVID-19 es la cuarentena voluntaria, sumada a la obligatoria, el cese de las reuniones masivas, el cierre de los institutos educativos o lugares de trabajo donde se ha identificado la infección y el aislamiento de los hogares, pueblos o ciudades”, agregaron.

“El comportamiento individual será crucial para controlar la propagación de COVID-19. La acción personal, más que la gubernamental, en las democracias occidentales podría ser la cuestión más importante. El autoaislamiento temprano, la búsqueda de consejo médico a distancia, a menos que los síntomas sean severos, y el distanciamiento social son claves”, enfatizaron los académicos británicos.

En Costa Rica, los lugares de reunión —como restaurantes, gimnasios y cines, entre otros— deben contar con protocolos sanitarios para asegurar el distanciamiento entre las personas y, con ello, evitar los eventos de superdispersión.

https://www.facebook.com/UniversidadCostaRica/videos/2517656165192952/

 

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