Análisis social y económico de la UNA sobre el 2018

El ingreso promedio mensual cayó para todos los niveles y ocupaciones

El mayor desempleo se presenta entre las personas con estudios universitarios, pero que no tienen título.

Comencemos por algunas de las buenas noticias. A partir de los datos de la Encuesta Continua de Empleo, del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el Observatorio del Desarrollo Económico y Social de la Universidad Nacional encontró que el año pasado aumentó la fuerza de trabajo (es decir, el número de personas de 15 años y más que pueden trabajar), más personas buscaron y encontraron empleo, disminuyó el subempleo y decreció la cantidad de jóvenes que ni estudian ni trabajan, conocidas como “ninis”.

Sin embargo, estas tendencias positivas se encuentran acompañadas de otras que causan preocupación y, en algunos casos, alarma.

Desde el año 2016 se registra una tendencia a la baja en los ingresos promedio de las personas ocupadas. A pesar de la inflación baja del 2018 (2,03%), en el empleo principal este ingreso se redujo un 4,6%, lo que equivale a ¢21.538 por mes. Si bien 259.145 personas se incorporaron a la fuerza de trabajo (64,7%, mujeres; 35,3%, hombres; 25,4%, jóvenes y 78,8%, de la Región Central) y la cantidad de personas que encontró un empleo aumentó en 169.683, el 90% o 152.165 lo hicieron en la informalidad, es decir, sin seguro ni otras garantías.


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“Sobre todo cayeron los ingresos de las mujeres”


Además, los efectos de la discriminación por sexo se hacen sentir, pues el 70% de quienes realizan trabajos informales son mujeres y el 30% son hombres.

Y la informalidad entre las mujeres tuvo un importante aumento, pues subió del 42,5% al 49,1% del total. En contraste, entre los hombres la informalidad solo aumentó en 1,9%, pues pasó de 40,3% a 42,2%.

Por edad, el grupo que concentra la mayor cantidad de ocupados informales en el país es el de las personas que se encuentran entre los 45 a 59 años (el 32,1% del total).

Se trata sobre todo de personas que tienen un bajo nivel educativo porque no terminaron sus estudios. Por otro lado, pese a la creación de casi 170 mil nuevos puestos de trabajo, también aumentó el desempleo: 89.462 personas más entraron en esta condición para sumar un total de 293.914 personas que en el último trimestre del 2018 buscaron un empleo pero no lo encontraron.

Esa es la cifra más alta alcanzada desde que se realiza la Encuesta, es decir, desde el año 2010. Una cantidad importante de personas de 60 años o más salieron del mercado laboral en los últimos siete años.

Del 1.451.191 de personas de 15 años y más que están fuera de la fuerza de trabajo (33,2% hombres y 66,8% mujeres) el 28,2% son jóvenes y el 39,3% son mayores de 60 años.

Si a las personas que buscaron trabajo, pero no lo encontraron (desempleo abierto), se suman las personas que se cansaron de buscar trabajo, pero que están disponibles de inmediato (desalentadas) y las personas que están disponibles para trabajar, pero con alguna limitación (por ejemplo, las mujeres que cuidan infantes o a otras personas, o quienes también estudian) la tasa de desempleo alcanza el 21,2%.

En contraste, desde hace cuatro años se registra una tendencia a la reducción del subempleo por insuficiencia de horas (personas ocupadas que durante la semana de referencia trabajaron menos de 40 horas por semana en todos sus empleos, desean trabajar más horas y están disponibles para trabajar más pero no consiguen más empleo). En el 2018 se reportaron 97.566 personas subempleadas menos.

OTRAS CARACTERÍSTICAS DEL MERCADO LABORAL SON LAS SIGUIENTES:

74,6%

– Del total de personas ocupadas, el 74,6% son asalariadas (60,62% hombres y 39,4% mujeres; 75,6% son de la Zona Urbana y 24,4% de la Zona Rural). El año pasado la cantidad de personas asalariadas aumentó en 93.251.

23,7%

– Del total de personas ocupadas, el 23,7% son independientes (66,4% hombres y 33,6% mujeres; 71,1% de la Zona Urbana y 28,9% de la Zona Rural). Y se registra una tendencia al alza en la cantidad de personas ocupadas independientes desde inicios de 2016. El año pasado aumentaron en 75.930.

77,1%

– Se reduce el porcentaje de personas ocupadas con seguro social. Un 77,1% de las personas asalariadas tiene seguro. Un 42,8% de las personas independientes tiene seguro. Un 68,1% del total de personas ocupadas cuenta con seguro.

169.628

– El sector privado sigue siendo la mayor fuente de empleo. Allí se generaron 169.628 puestos de trabajo en el 2018 mientras que en el sector público la cantidad de ocupados solo aumentó en 55 personas.

4,2%

– Solo el 4,2% de las personas ocupadas a la vez son empleadoras.

1,7%

– Un 1,7% de quienes tienen ocupación no perciben ningún ingreso: son “auxiliares no remunerados” o personas de 15 años o más que participan de alguna actividad económica utilizando su propia fuerza de trabajo sin recibir ningún tipo de pago, ni en dinero ni en especie.

Calificación

– En los últimos años, la creación de empleos se ha concentrado en calificación media y no calificada, y desde mediados del 2012, viene cayendo el empleo de calificación alta. Así, del total de personas ocupadas el 60,6% tiene secundaria incompleta o menos; el 20,2% son personas con título universitario; el 14% tiene secundaria completa y el 4,9% tienen estudios universitarios, pero no los terminaron y no tienen un título.

Educación

– Las mujeres ocupadas tienen un mayor nivel de educación que los hombres ocupados. Así, 267.786 mujeres ocupadas (el 32%) tiene estudios universitarios (con o sin título), en contraste con los 276.472 (el 21%) que tienen ese nivel educativo.

Universitarias

Además, en los últimos seis años y medio es clara la tendencia a que las personas universitarias sin título no encuentren empleo, mientras que la tendencia inversa es a que cada vez más personas universitarias con título sean contratadas.

65,4%

– De las mujeres con estudios universitarios, el 65,4% estudió “Ciencias, sociales, comercio y derecho” o “Educación”, mientras que, entre los hombres de ese grupo, el 56,9% estudió “Ciencias sociales, comercio, derecho” o “Ingeniería, industria y construcción”

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En diciembre del 2018, el ingreso promedio mensual en la ocupación principal del Sector Privado equivalió a una tercera parte de ese mismo ingreso en el Sector Público (¢973.692 y ¢360.759, respectivamente).

60%

En esto incide de manera importante el perfil educativo de la población ocupada, pues el 60% de las personas ocupadas en el Sector Público poseen título universitario, mientras que en el sector privado el grueso de los ocupados no han terminado secundaria.

Público

– Del total de personas ocupadas con título universitario en el sector público, el 59% son mujeres y el 41% son hombres.

87,3%

– El 87,3% de las personas ocupadas trabajan en el sector privado y el resto, 12,7% en el sector público.

La economista Roxana Morales, coordinadora del Observatorio, analizó en detalle cómo la caída en el ingreso promedio mensual de la ocupación principal está fuertemente marcada por la discriminación por sexo. También explicó los desafíos que representa la creciente informalidad porqu el número de “ninis” ha disminuido (ver la entrevista: “Sobre todo cayeron los ingresos de las mujeres”).

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