El 95% de la población está molesta, pero la democracia aún resiste

Uno de cada cuatro ciudadanos presenta un “alto” malestar y conductas que cuestionan a un sistema político que, sin embargo, recibe apoyo relativo de la mayoría de la población.

El 95% de la población está molesta con la situación del país y uno de cada cuatro personas presenta un alto descontento, con actitudes y opiniones desfavorables para nuestro sistema democrático, pero en volúmenes que aún no llegan a contagiar a todo el cuerpo.

Esa es la conclusión del más reciente estudio de opinión pública hecho por  el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), con base en casi mil entrevistas telefónicas realizadas entre el 26 y el 29 de agosto.

El descontento es amplio y generalizado, concluye el informe, pues el 70% de los encuestados presenta un malestar que los investigadores califican como “intermedio” y solo un 5% de la muestra está contento o poco molesto.

El principal motivo del malestar es la situación económica del país, área en que las respuestas negativas aumentaron 20 puntos desde el año 2015 y que ahora se sitúa en 76% de la población. Le siguen la desaprobación al trabajo de los gobiernos y las instituciones y, por último, a la democracia representativa (partidos políticos y Asamblea Legislativa).


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La suma de estos factores hace que los más enojados (24%) expresen mayores cuestionamientos a la idea de Costa Rica como un país modelo en democracia y un territorio de tolerancia política, pero esa actitud aún no se expande a la mayoría.

En ese 70% de “malestar intermedio” todavía son favorables los indicadores de apoyo al sistema político y de tolerancia, lo cual habla de la existencia de “una reserva democrática”, advirtió el investigador Ronald Alfaro, con base en los datos.

“La mayoría tiene un nivel intermedio de insatisfacción, aún no tan cerca de los más enojados. Este malestar alto y las actitudes de menor apoyo al sistema es algo que está focalizado y eso es una buena señal, dentro de lo malo”, explicó Alfaro, investigador del CIEP y del Estado de la Nación. Lo explicó en términos médicos: hay una amenaza al cuerpo, pero aún tiene salud y buenas defensas.

Con el abundante descontento social documentado en el informe, uno de los mayores peligros es que se derive en una crisis de legitimidad de la democracia, advierte el reporte del CIEP. ¿Cómo podría materializarse ese riesgo? Por ejemplo, si llegara una opción política que pudiera capitalizar a ese 24% de gente muy molesta y que atrajera también a una parte del 70% de “intermedios”, añadió Alfaro.

Esta posibilidad, sin embargo, está lejos de ser sencilla, pues la investigación muestra distintos grados de malestar y distintas razones, con lo cual un líder debería echar mano a discursos diferentes y simultáneos para poder atraer a la población.

Las personas con descontento intermedio apoyan al sistema un 50% más que los de descontento alto (70 puntos frente a 46). Los de descontento bajo o nulo llegan a 85 puntos, como resultado de la suma de distintas variables que también se consultaron en 2015 y 2016, y que arrojaron conclusiones similares.

Protesta de miembros de sindicatos frente a la Asamblea Legislativa. Uno de cada cuatro encuestados califica en “alto descontento”. (Foto: Katya Alvarado).

Estos índices se extraen de los puntajes obtenidos entre uno y siete de las preguntas siguientes: ¿hasta qué punto cree usted que los tribunales de justicia de Costa Rica garantizan un juicio justo?; ¿hasta qué punto tiene usted respeto por las instituciones políticas de Costa Rica?; ¿hasta qué punto cree usted que los derechos básicos del ciudadano están bien protegidos por el sistema político de Costa Rica?; ¿hasta qué punto se siente usted orgulloso de vivir bajo el sistema político de Costa Rica? y ¿hasta qué punto piensa usted que se debe apoyar al sistema político de Costa Rica?

Para medir la tolerancia política las preguntas fueron estas, en la escala del uno a diez: ¿con qué firmeza aprueba o desaprueba usted el derecho de votar de las personas que hablan mal del sistema de Gobierno?; ¿con qué firmeza aprueba o desaprueba usted que estas personas puedan llevar a cabo manifestaciones pacíficas con el propósito de expresar sus puntos de vista?; ¿con qué firmeza aprueba o desaprueba usted que estas personas puedan postularse para cargos públicos? y ¿con qué firmeza aprueba o desaprueba usted que estas personas salgan en la televisión para dar un discurso?

En este rubro, tolerancia política, las diferencias son pequeñas entre los grupos clasificados por malestar. Los más enojados obtuvieron nota 65, los “intermedios” 57 y los menos, 54.

La encuesta también indagó si el malestar ha afectado la imagen que tiene la ciudadanía sobre Costa Rica y sobre su identidad política. En general, los costarricenses se definen como una sociedad que alberga libertades políticas, pacífica y defensora de la naturaleza.

Estas ideas, que los académicos llaman “mitos fundacionales” son más fuertes en el grupo que tiene menos descontento y más débiles entre los más insatisfechos.


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