María Alexandra Ulate, coordinadora de la Estrategia Institucional Yo me apunto

Disminución en exclusión educativa es producto de estrategia país

Acciones articuladas lograron exitosa permanencia de niños y jóvenes en sistema educativo.

El tema de la exclusión de los niños y los jóvenes de las aulas educativas ha sido siempre de mucha importancia para el desarrollo económico y social del país, ya que la permanencia le garantiza a la población mayores oportunidades.

Es por ello  que el Ministerio de Educación Pública (MEP) impulsó la estrategia país denominada Yo Me Apunto.

Los resultados de esta estrategia hablan por sí mismos, pues todos los niveles educativos en el ámbito nacional registran una disminución en el índice de exclusión anual durante el 2016 de un 0,6%.

De esta forma, en comparación con el 2015, los porcentajes disminuyeron en los niveles educación nocturna en 13,1%, primaria en 0,3%, mientras que secundaria disminuyó sus índices en 0,8%.

Asimismo, en preescolar se pasó de un 2,2% de exclusión en 2015, a un 1,7% en el 2016; primaria presentó una mejora, al pasar de un 1,3% a un 1,0%, y en secundaria el porcentaje pasa de un 9,2% a un 8,4% el año precedente.

Esto significa que hay un total de 5.288 estudiantes que recibieron el apoyo para vencer sus obstáculos y mantenerse dentro de las aulas.

Pero los datos son aún más contundentes en aquellos centros educativos que forman parte de la estrategia Yo me Apunto, de los 168 colegios que la integran la exclusión pasó del 13,6% al 11,8%.

De las 27 Direcciones Regionales de Educación del país, 18 de ellas bajaron los porcentajes de exclusión y 5 evidencian una disminución mayor al 5%.

Evidentemente los números plantean una mejora importante en el índice, datos que nacen de una iniciativa articulada, integrada por diversos actores y que involucra el compromiso y mística de gran cantidad de personas.

Estos números despiertan el interés de conocer a fondo cómo logró el país arrancar con este proceso de transformación, que aún tiene camino por recorrer, pero en pocos años ha podido dar respuesta a un problema social de gran envergadura.

UNIVERSIDAD conversó con María Alexandra Ulate, coordinadora de la estrategia institucional Yo me apunto, quien explicó los alcances de esta iniciativa que ha movido voluntades a lo largo y ancho del país, abriendo el camino para comprender en una mayor dimensión las necesidades de los niños y jóvenes que asisten a los centros educativos nacionales y buscarles soluciones integrales.

¿Cómo empezó el proceso para mejorar los índices de exclusión?

-En Educación todo proceso de cambio es complejo y aun más cuando se trata de exclusión. Al iniciar esta Administración nos dimos a la tarea de revisar el trabajo que se venía haciendo en esta materia, el cual era muy bueno. Tratamos de darles a los estudiantes becas, transporte y alimentación, hasta donde se podía, y estas acciones dieron buenas acciones, pero llegaron a ser insuficientes, era hora de innovar.

De esta forma en el año 2015 nació la estrategia nacional Yo me Apunto, que busca dar una atención diferente e integral, pues tenemos 27 direcciones regionales, cada una con características específicas y con diversos números índices de exclusión.

¿Qué descubrieron con la revisión que hicieron en el tema de atención de la exclusión o deserción?

-Descubrimos que en el MEP todos éramos responsables de la exclusión, pero nadie tenía exclusivamente el cargo de velar por acciones específicas para reducir la exclusión. Todas las instancias contaban con iniciativas para paliar esta problemática, sin embargo, no había quien hilara todos los esfuerzos.

Además, descubrimos que existían gran cantidad de proyectos, tanto a lo interno como externo del MEP, incluyendo iniciativas internacionales, cada una funcionando por su lado, nadie sabía qué estaban haciendo, cuánto aportaban al problema y si se replicaban esfuerzos.

Allí entendimos que era necesario llevar a cabo un proceso de sensibilización e información a todos los actores, para que supieran cómo estaba el tema de exclusión y dónde había que poner mayor atención de manera articulada y diferenciada según las necesidades de cada área educativa.

¿Qué acciones tomaron para lograr dicha articulación?

-Lo primero que hicimos fue trabajar con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos para hacer un análisis región por región, determinar indicadores educativos, calidad de vida de las familias, nivel de analfabetismo, cantidad de madres cabezas de hogar. La información recabada la llevamos a las direcciones regionales y les contamos cuáles eran las necesidades inmediatas de la gente de sus zonas.

Otra acción que tomamos fue eliminar el concepto de deserción escolar, porque este implica que la responsabilidad recae en los estudiantes, pero cuando se habla de exclusión la responsabilidad es del país, de las comunidades, de los centros educativos, así logramos un mayor empoderamiento para luchar contra este flagelo.

Luego creamos los enlaces nacionales, que son los encargados de visitar cada una de las direcciones regionales, además hay enlaces en estas direcciones, las cuales visitan los centros educativos de sus zonas y llevan a cabo evaluaciones.

¿Con este cambio de trabajo, qué resultados inmediatos obtuvieron?

-Detectamos las problemáticas que más persistían por zonas. Por ejemplo, hay lugares donde hay muchas madres adolescentes o embarazadas, con ellas fue posible trabajar de cerca desde los centros educativos y las direcciones regionales para prevenir la exclusión.

Se lleva un control de la situación de cada estudiante, se revisa si requiere apoyo económico, becas, transporte o alimentación, dependiendo de la condición de cada uno, asimismo se les brinda el apoyo emocional que requieren.

También descubrimos en algunas zonas, gracias al trabajo de los enlaces, que el problema era de infraestructura y como en el MEP no tenemos recursos ilimitados, pudimos redirigir con mayor eficiencia lo que tenemos disponible.

Las estrategias que impulsamos son focalizadas y no trabajamos centros educativos al azar. Nos enfocamos en los 35 distritos de necesidad prioritaria que están establecidos a nivel nacional, tomamos a los colegios que presentan mayor nivel de exclusión y que están ubicados en zonas de necesidades básicas insatisfechas, con hogares que presentan un clima educativo bajo y que se combinan con los indicadores nacionales.

Por ello queremos ser enfáticos, no es un programa más del MEP, sino una estrategia dirigida por el Ministerio de Educación, que ha logrado hilar o engranar todos los esfuerzos dirigidos a combatir la exclusión.

La respuesta de los directores y docentes ha sido espectacular, han entendido el papel que desempeñan en este proceso, se han puesto la camiseta y han demostrado su vocación por los niños y los jóvenes del país. Esto porque también le hemos tendido la mano al educador para que se forme y sepan cómo convertirse en adultos referentes y diferenciadores en la vida de esos muchachos que están teniendo dificultades.

¿Con quiénes han venido trabajando esta estrategia?

-De cerca con el Programa Nacional Puente para el Desarrollo, que nos ha permitido trabajar en la reintegración de aquellos estudiantes que se habían salido, brindándoles oportunidades. Con la estrategia Yo me Apunto también se han identificado familias en pobreza y pobreza extrema, o que requieren ayuda de vivienda, incluso capacitación para los padres. Allí trabajamos con el Banvhi y el IMAS a través de su programa Avancemos y el INA.

Estamos de la mano con Unicef, la iniciativa Empléate del Ministerio de Trabajo, con el Fondo Nacional de Becas, tanto con becas para niños y jóvenes, como para madres adolescentes y mayores de 21 años. Trabajamos con la ONG de Fundación Monge, con la Embajada Americana, el Cuerpo de Paz, la Unesco, Acnur y muchas empresas privadas que están dispuesta a aportar un granito de arena.

¿Qué impacto genera esta estrategia para el país?

-La exclusión no puede ser posible, en un país tan pequeño como Costa Rica. Estamos trabajando poco a poco, dando respuesta a cosas que surgen a diario. La idea es ser más eficiente.

El impacto es enorme, pues aparte de la disminución de los índices de exclusión, hemos alcanzado un nivel distinto de conciencia en el país. Muchos han entendido su rol y cómo pueden hacer las cosas diferentes, tanto a lo interno del MEP, en las otras instancias, hemos demostrado que se puede trabajar en conjunto y que esto da buen resultado.



La estrategia nacional Yo me apunto beneficia a:

112.170 estudiantes en total

102.439 estudiantes de 165 colegios académicos y técnicos profesionales

9.731 estudiantes de instituciones de educación para jóvenes y adultos



 

SUSCRÍBASE A LA EDICIÓN SEMANAL EN FORMATO DIGITAL.Precio: ₡12.000 / añoPRECIO ESPECIAL

0 comments