Empresarios de diversos sectores deberán impulsar iniciativas que contemplen protocolos sanitarios y experiencias más exclusivas

Centroamérica deberá repensar el turismo ante la nueva normalidad

Estrategias de reactivación estarán más enfocadas a acciones locales y las regionales quedarán supeditadas a la conclusión de la emergencia sanitaria. 

El turismo ha sido uno de los sectores más impactados de las economías centroamericanas a causa de la pandemia por el COVID-19, generando enormes pérdidas económicas para los países y empleos de miles de familias. Aún queda un largo camino para recuperarse, pero definitivamente deberá repensarse la forma de hacer turismo.

Las empresas tendrán que pensar en opciones que tomen en cuenta el distanciamiento social, la sanitización constante de los espacios, la reducción de visitantes en cada período y el aprovechamiento de más lugares al aire libre.

La sostenibilidad, la innovación y la seguridad de los turistas serán esenciales para la reactivación del sector y al parecer cada nación deberá emprender sus propias estrategias, aprovechando los recursos que tienen disponibles.

También será indispensable que los países centroamericanos vuelvan la mirada hacia el turismo local, que durante mucho tiempo no ha tenido el mismo lugar que los extranjeros y que hoy serían vitales para ayudar en la reactivación del sector.

Mauricio Ventura, exministro de Turismo de Costa Rica y Presidente de Sinergia Consulting Group, dijo que el consumidor ya no es el mismo, pues ahora tiene una mayor conciencia social y serán cuidadosos de adonde llevan su dólar turístico, poniendo a la salud como una prioridad.

“El sector en Centroamérica en realidad no había logrado consolidar una oferta integrada, no hay paquetes regionales, la conectividad es mala y es caro moverse de un país a otro. De hecho, los únicos casos que se venían dando era la integración entre Guatemala y El Salvador, que sí contaban con un tráfico importante, o entre Costa Rica y Nicaragua, que permitía a los visitantes en suelo costarricense trasladarse para conocer Granada”, señaló Ventura.

Desde su percepción, sería viable generar vínculos empresariales turísticos a nivel regional, pero la coyuntura lleva a que cada país haga sus propios esfuerzos para tratar de cambiar su oferta y competir en un mercado.

Por su parte, Alberto López, director ejecutivo del Instituto Costarricense de Turismo, señaló que a nivel regional se ha trabajado en la promoción de multi destinos turísticos, pero ahora los esfuerzos de cada país están enfocados en hacer el trabajo más local.

“No hay manera de trasladarse de un lado al otro, sin conectividad aérea o terrestre es imposible ofrecer alternativas al turista internacional”, indicó el jerarca.

El engranaje local

En el caso de Panamá, el sector aportaba $4.000 millones del Producto Interior Bruto (PIB), previo al COVID-19, y hoy se pierden cerca de $12 millones diarios y hay unos 60.000 contratos suspendidos, solo en el nicho hotelero, según datos de la Cámara Nacional de Turismo de Panamá (Camtur).

Frente a este panorama, el administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), Iván Eskildsen, confirmó públicamente que el país trabaja en una campaña de turismo interno, generando añoranza de los atractivos naturales y culturales que ofrecen a su gente.

“Es importante mantenerse en la mente de los viajeros y consumidores internacionalmente, por lo que impulsamos una campaña que muestre a Panamá como un destino diferenciado, pero hay que tener claro que al viajero internacional le tomará un tiempo normalizarse”, manifestó Eskildsen a través de sus medios oficiales.

La laguna del Arenal y sus aguas termales son áreas de gran potencial para impulsar el turismo Wellness o de Bienestar. (Foto: cortesía Arenal Cámara de Turismo y Comercio).

Como parte de las iniciativas, las autoridades y cámaras de turismo de Panamá están repensando los modelos de negocios tradicionales y están abiertos a nuevas tecnologías que permitan a los turistas hacer tours virtuales en los distintos sitios para planificar sus viajes.

También sería una opción utilizar la realidad aumentada en audioguías, generando valor agregado a la experiencia en distintos sitios turísticos, y las empresas podrían integrarse a plataformas que ofrezcan un servicio completo a los visitantes.

Guatemala, por su parte, impulsará una campaña de turismo interno, sobre todo a destinos de naturaleza, como parques ecológicos, reservas naturales, destinos culturales y sitios arqueológicos, aseguraron voceros del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).

Para ello han impulsado una serie de charlas virtuales para que los empresarios del sector estén capacitados e implementen las guías de buenas prácticas sanitarias, que incluyen el manejo de un adecuado distanciamiento físico.

Adicionalmente, se están preparando para establecer alianzas con empresarios internacionales, a través de ruedas de negocios virtuales. Aunque están conscientes que aún falta tiempo para la reactivación del turismo extranjero, quieren estar preparados.

“El objetivo principal es congregar a empresarios internacionales que aún no tengan alianzas comerciales con empresas guatemaltecas para que estas puedan presentar sus propuestas y paquetes en preparación a la reactivación económica del turismo internacional”, destacó Mynor Cordón, Director General del Inguat en un comunicado de prensa.

Antes de la pandemia, el turismo representaba el segundo generador de ingresos para Guatemala, luego de las remesas familiares. Solamente en 2019 ingresaron 2.559.599 visitantes.

En Honduras, el año pasado se registraron ingresos por $720 millones y para 2020 las pérdidas han llegado a $1.048 millones e impactando a unos 100.000 empleos del sector, de acuerdo con datos oficiales.

Frente a este panorama, el Gobierno de Honduras y la Cámara Nacional de Turismo están elaborando un plan que permita reanudar la actividad, impulsar el turismo local y establecer alianzas regionales, aunque aún no han dado mayores detalles de cómo se realizará.

Por su parte, la ministra de Turismo de El Salvador, Morena Valdez, anunció que lo primero en reactivar será el turismo interno y proyectan que hasta dentro de dos años se recobre el dinamismo que tenía el sector antes de la pandemia.

El mundo entero clama por un cambio

Definitivamente, no es un tema exclusivo para Centroamérica, sino que es algo que se viene planteando alrededor del mundo. En ciudades como Venecia o Madrid, ya vienen planteando hace semanas que el modelo tradicional de hacer turismo deberá cambiar y necesitará del compromiso de todos los actores.

El turismo requerirá de una transformación hacia opciones más sostenibles y verdes, los negocios ya existentes requerirán repensar sus estrategias y ofrecer nuevas experiencias.

Así lo confirmó Cristina Moreno, responsable de Comunicación de la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo para el periódico español La Vanguardia, quien señaló que el nuevo modelo no funcionará sin una conciencia social mucho más profunda.

“En el caso de Europa, el plan de recuperación viene en verde y lo que propone no es rescatar modelos anteriores al 14 de marzo, sino invertir en nuevos negocios que contemplen esfuerzos ambientales adicionales”, argumentó Moreno.

En ese sentido, en marzo pasado expertos internacionales desarrollaron un diálogo virtual sobre “Turismo circular y sostenible”, organizado por The Climate Reality Project, en el cual confirmaron que vendría un nuevo modelo turístico sostenible.

El turismo tendrá que evolucionar, cambiando el enfoque de aquellos destinos masificados, estableciendo mayores alianzas entre los distintos actores de la cadena turística, equilibrando el valor económico con los retos ambientales y sociales.

Y es que el COVID-19 ha dejado rastros innegables en las ciudades que tenían mayor afluencia turística y que han tenido un respiro en todos estos meses de confinamiento.

Venecia, por ejemplo, ha recuperado su esplendor, los canales están más limpios que nunca, no hay restos de plástico por las calles y es posible transitar libremente sin chocar con otras personas, pero el costo ha sido elevado, miles de personas que dependían del turismo hoy tienen que repensar sus negocios.

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