Cámara de seguridad capta a un puma caminando por calle herediana

Los avistamientos de fauna silvestre en lugares urbanos y perirubanos son más frecuentes de lo que la gente cree. Una mayor urbanización en la periferia de las ciudades pone en mayor contacto a personas y animales.

La madrugada del domingo 5 de abril, una cámara de seguridad -instalada en una vivienda de San Josecito de San Isidro de Heredia- captó el paso de un puma por la calle.

De jóvenes, los pumas (Puma concolor) son manchados y, conforme crecen, van perdiendo esa pigmentación. “Por la resolución del video y la ubicación de la cámara no se logra ver si tiene manchitas, pero -basado en la experiencia- se podría decir que estamos frente a un individuo adulto que podría andar entre los tres y cinco años”, explicó Daniel Corrales, especialista en convivencia con felinos silvestres de la organización Panthera.

Según el biólogo, San Josesito de San Isidro de Heredia se encuentra muy cerca del Parque Nacional Braulio Carrillo, por lo que la incursión de animales silvestres es esperable. De hecho, este es un comportamiento bastante frecuente en muchos sitios donde se ha urbanizado cerca de bosques.

Costa Rica posee una cobertura forestal que abarca el 54,2% del territorio nacional, eso quiere decir que sus ciudades están rodeadas de bosques en diferentes categorías de manejo (parques nacionales, refugios o reservas privadas), plantaciones forestales y fincas con sistemas agroforestales (combinación de cultivos o ganado con árboles).

“Lo cierto es que, cada vez más, tenemos entornos urbanos muy cercanos a áreas con una u otra categoría de protección, llámese parque nacional, corredor biológico e incluso reservas privadas. Debido a esto, en algún momento se iban a presentar este tipo de situaciones donde los felinos van a estar mucho más en contacto con las poblaciones urbanas y se iban a empezar a ver, lo cual ya está pasando”, comentó Corrales.

La tecnología también podría estar contribuyendo al reporte de avistamientos. “Esto se ha dado en el pasado y seguirá ocurriendo. Una de las razones por la que las personas están percibiendo estos movimientos de fauna, que siempre han sucedido, es porque ahora tenemos a la mano tecnología y ahora es más fácil captarlos con una cámara”, dijo Grace Wong, directora del Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre (Icomvis) de la Universidad Nacional (UNA).

“Cuando trabajaba en la Zona Protectora de Escazú, me llamó un señor que tenía una casa muy cerca del bosque porque le había salido un felino en la cámara de seguridad y estaba asustado. Cuando le pregunté que hacía cuanto tenía la cámara, me dijo que hacía una semana. Entonces aproveché para explicarle que probablemente ese puma vivía en ese bosque desde hace años y hasta ahora, gracias a la cámara, él se percató de su presencia”, comentó Rónald Mora, encargado del Programa de Vida Silvestre de la subregión Heredia del Área de Conservación Central (ACC).

Puma

La naturaleza recobrando su espacio. Puma captado anoche en San Josecito de San Isidro de Heredia.

Posted by Heredia por Media Calle on Sunday, April 5, 2020

¿Por qué se mueven?

Si bien los felinos son territoriales, diversas razones pueden empujarlos a explorar nuevos territorios en busca de otro bosque donde establecerse. “A eso le llamamos dispersión. Cuando los vemos en una zona urbana es porque están en un intento desesperado de dispersión. También se puede dar el caso de que una hembra se aleje de su territorio para proteger a sus cachorros y termine ingresando a una zona urbana, pero son pocos los casos”, manifestó Corrales.

Precisamente, el 10 de marzo del 2019, se alertó de la presencia de un puma en Tibás. Se trataba de un macho adulto de 32 kilos que probablemente utilizó el bosque ribereño de los ríos y quebradas de la subcuenca del Virilla para llegar a la ciudad.

El Icomvis, bajo el comando del investigador Víctor Montalvo, aprovechó para colocarle un collar de rastreo satelital al felino. Durante tres meses, se le dio seguimiento gracias a que el collar emitía una señal que era captada por el satélite y ese enviaba los datos de geolocalización al investigador.

Durante este tiempo, el puma abarcó un área de 432 kilómetros cuadrados. “Estos animales cubren mucho territorio cuando se desplazan. Ese puma anduvo moviéndose en las cercanías de la ruta 32, incluso por el lado de Moravia”, señaló Wong y añadió: “Nosotros lo que creemos es que son juveniles que están buscando un sitio donde definir su territorio y por eso salen a explorar”.

Para reportar avistamientos de animales silvestres en la zona de Heredia, puede escribir a ronald.mora@sinac.go.cr No olvide adjuntar fotografías o videos así como sus datos de contacto.

Unidad especializada en felinos

Desde setiembre de 2013, Costa Rica cuenta con la Unidad de Atención de Conflictos con Felinos (UACFel), la cual agrupa a funcionarios de Panthera y del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).

Esta unidad especializada cuenta con protocolos ante casos de interacción de humanos con felinos silvestres. Precisamente, y a partir de la alerta lanzada por la publicación del video en redes sociales, Mora -con apoyo de Corrales- está abocado a la investigación del caso.

El primer paso consistió en confirmar la veracidad del video. Este, si bien se publicó en un foro privado, pronto se compartió en redes sociales como Facebook. “El porcentaje de videos falsos o descontextualizados, porque pertenecen a otros países, suele ser muy alto; pero en este caso comprobamos su veracidad”, comentó Corrales.

Posteriormente, Mora dio inicio a las entrevistas con vecinos para recabar información testimonial y recolectar otros videos captados por cámaras de seguridad. “Hoy volvimos a revisar la cámara de la vivienda y no se obtuvo ningún registro. Lo más probable es que el puma andaba de paso, por eso es importante que la gente no se alarme”, recalcó Mora.

Los felinos, según Corrales, no representan ninguna amenaza para las personas.

“No existen casos registrados de ataques de felinos a seres humanos en el país. Algunos programas de televisión muestran ataques de felinos a personas, pero estos son en Estados Unidos. Los pumas de Estados Unidos y los pumas centroamericanos cuentan con diferencias morfológicas o variaciones geográficas que los separa taxonómicamente como dos subespecies distintas. Afortunadamente, ni el puma centroamericano ni nuestro jaguar tienen ese comportamiento”, explicó el experto de Panthera.

De ser necesario, Mora instalará cámaras trampa -que se activan a partir de un sensor de movimiento y son muy utilizadas en investigaciones sobre vida silvestre- para monitorear si el puma sigue en la zona.

Aprender a ser buenos vecinos

Diversas entidades gubernamentales, organizaciones e instituciones académicas están trabajando en un protocolo de actuación ante felinos en zonas urbanas, el cual se espera -con la reactivación de las reuniones en el 2020- esté listo en el corto plazo.

Dicho protocolo pretende orientar a los funcionarios del Sinac y otras instituciones sobre los pasos a seguir si se presenta un caso de incursión de felino en zonas urbanas.

En cuanto a recomendaciones para público en general, Corrales destacó que la regla de oro es mantener la calma y evitar la histeria colectiva. “Evitar viralizar mensajes negativos o que promuevan el miedo entre las personas”, aconsejó.

Lo siguiente es alertar al Sinac Bomberos o Fuerza Pública.

También recomendó resguardar a las mascotas y a los animales de granja como las gallinas. Si el felino no encuentra presas fáciles, se irá pronto.

No acercarse, tampoco estresarlo con la toma de fotografías o selfies. “Mucho menos seguirlo, ni acorralarlo. Por lo general, ellos andan de paso porque están dispersándose. No se están quedando a vivir allí, en un corto tiempo van a abandonar el lugar”, dijo Corrales.

“Aquí, lo importante de entender es que la presencia de animales -como los jaguares y los pumas- indican que hay una buena salud en el ecosistema”, agregó Mora.

Los depredadores ápice o superpredadores, como los grandes felinos, ayudan a equilibrar el ecosistema al controlar las poblaciones de sus presas para que estas no se vuelvan plaga y acaben con la vegetación.

“La eliminación de los superpredadores de un paisaje permite que los grandes herbívoros forrajeen sin control, debido a la reducción en el riesgo de depredación y de la depredación misma. Al paso del tiempo, el uso intensivo que hacen estos animales de las plantas puede alterar significativamente la composición de las comunidades vegetales, lo cual a su vez afecta a otros animales cuyos ciclos de vida dependen de la vegetación”, declaró Robert Beschta, cuyo estudio se publicó en la revista Biological Conservation, a Mongabay.

Otro estudio, llevado a cabo hace unos años por investigadores de la Universidad Tecnológica de Michigan (Estados Unidos), reveló que los cadáveres de las presas enriquecen el suelo con compuestos bioquímicos que crea puntos de concentración de nutrientes, lo cual favorece la fertilidad en pro de la regeneración del bosque.

Los superpredadores también evitan -a través del miedo- que otros carnívoros más pequeños o mesodepredadores se posicionen en la cúspide de la red trófica o cadena alimenticia, lo cual -si llegara a pasar- puede causar un desbalance en el ecosistema.

Por ejemplo: en algunas regiones de Norteamérica donde han desaparecido los pumas y los lobos, los coyotes pasan a ser los grandes depredadores. El problema es que los coyotes son generalistas muy versátiles (comen de todo) y pueden alcanzar altas densidades poblacionales (alta cantidad de individuos en un territorio) gracias a que tienen una mayor tasa reproductiva. Eso genera una gran presión al ecosistema que no puede recuperarse tan rápido.

“El temor infringido por los superpredadores puede causar que los mesodepredadores reduzcan o modifiquen sus periodos de actividad y/o los hábitats que utilizan. Esto puede disminuir la capacidad de los mesodepredadores para encontrar alimento, reduciendo su reproducción y supervivencia, lo cual puede afectar seriamente a sus poblaciones”, declaró Euan Ritchie, investigador principal de un estudio publicado en la revista científica Ecology Letters, a Mongabay.

En otras palabras, sin felinos, sufre el ecosistema y también el ser humano porque ese ecosistema ya no estará en condiciones de proveerle servicios ambientales tan importantes como la provisión de agua, materia prima para medicamentos y belleza escénica para atraer el turismo, entre otros.

“Los problemas con la vida silvestre vienen cuando los animales ven presas muy fáciles, porque las personas no resguardan sus gallinas o el ganado, pero para eso estamos nosotros en la UACFel, para buscar soluciones de manejo”, dijo Mora.

“Necesitamos ser menor confiados, ser más responsables con nuestros animales domésticos y establecer normas de manejo. Hay medidas muy interesantes y efectivas. Junto a Panthera, en Varablanca, construimos un corral dormitorio para ganado en una finca y se acabaron los ataques del puma, así de fácil”, continuó el funcionario de ACC.

“Los animales reaccionan, no previenen. Quien tiene que tomar las medidas de prevención es el ser humano. Necesitamos aprender a convivir, a ser buenos vecinos”, enfatizó Corrales.

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