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Banco Central mantiene tasa política monetaria en 0,75% como presión a baja en tasas de interés

Condiciones macroeconómicas deberían incidir en reducción de las tasas de interés para apoyar recuperación económica del país

Las condiciones actuales macroeconómicas y el deterioro de actividad económica fueron determinantes para que la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) determinara conveniente continuar con una postura monetaria laxa, manteniendo la Tasa Política Monetaria (TPM) en un 0,75% anual, la misma cifra de julio pasado.

De acuerdo con un comunicado oficial del Banco, la pandemia generada por el COVID-19 y las medidas que el país impulsó para contener su propagación generaron un fuerte deterioro de la actividad económica y el mercado laboral. Esto tuvo como resultado que el Índice Mensual de Actividad Economía (a agosto de 2020) decreció a una tasa interanual de 7,7%, mientras que la de desempleo para el mismo período se ubicó en 23,2%.

La TPM es una tasa que el Banco Central usa de referencia para operaciones con intermediarios financieros, por ejemplo,  los recursos que coloca en el sistema bancario o que los bancos le solicitan.

Según explicó el economista Fernando Rodríguez, esta tasa funciona como mecanismo de transmisión de la política monetaria, es decir, cuando se modifica, se espera que otras tasas también cambien en el proceso. Si se baja la TPM, es de esperar que el resultado de tasas de los créditos bajen y viceversa.

Se trata de inducir a que el resto de tasas del mercado se muevan también, si las mantiene es porque está buscando que las otras tasas presionen a la baja, pero a criterio de Rodríguez, en realidad la estrategia no está funcionando de manera adecuada.

«Estos cambios a veces duran un tiempo en darse, pero es el instrumento por excelencia que el Banco utiliza para influir en las tasas en el mercado. En la situación actual del país, dejarlo en el punto en el que ya estaba tiene poco sentido, podría haberse bajado más, no hay razón por la que el BCCR cobre una tasa por encima de cero y es de esperar que aún haya mayores reducciones», aclaró Fernández.

En su criterio, que el Banco reconozca que se cae la producción y que el desempleo siga aumentando, pero que mantenga las tasas al mismo nivel es una mala señal y resulta contradictorio no tomar la decisión de bajar la TPM, porque bajarla sería una forma de seguir empujando para que se de la reactivación.

Pese a esto, la expectativa de las acciones del Banco es que baje el precio del dinero, aumentado la compra de bienes y servicios y por ende, incrementado la demanda y el empleo, algo que resulta positivo en tiempos de crisis.

Para el economista Rudolf Lucke del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Costa Rica, esta medida podría promover que baje el costo de los créditos, no obstante esto genera a mediano plazo una mayor inflación y posible devaluación.

«El tipo de cambio podría aumentar y los precios subir. Si el tipo de cambio y los precios suben más que la capacidad del país de generar producción adicional y colocarla en el mercado, es posible que esta medida nos empobrezca o genere mayor desigualdad a nivel nacional, pero si la economía reacciona de forma favorable y los mercados internacionales también es posible que sea una medida muy apropiada de reactivación económica. Todo depende de cómo se aplique la política monetaria», comentó Lucke.

Entre las proyecciones del BCCR, la inflación actual y la proyectada se mantiene en índices bajos, por ejemplo, para setiembre de 2020 la inflación general fue de 0,3% y la subyacente (cambio total de precios común a los bienes y servicios) de 1,0%, ambos ubicándose por debajo de la meta que era de un 3%.

Viendo estas cifras, el BCCR consideró que los determinantes macroeconómicos de la inflación muestran que las presiones desinflacionarias continuarán, es decir, la brecha del producto es negativa y las expectativas a 12 meses obtenidas la ubican por debajo del 2%, por lo que la decisión de mantener la TPM parece ser adecuada.

Para lo que resta del año 2020 y el 2021 se espera que la inflación se mantenga por debajo del límite inferior del rango de tolerancia que ha definido el Banco Central.

Y aunque el proceso de reapertura gradual ha empezado a manifestarse en mejoras de la actividad económica, el BCCR planteó que aún hay tasas de variación negativas, no observadas desde 1982; además que esa mejora relativa en los indicadores de producción se ve sólo en la demanda externa, mientras el consumo interno continúa contraído.

«Es importante saber que al conocer lo que sucede con la Tasa de Política Monetaria, los usuarios y el público en general lo que observa son en el fondo las pretensiones del Banco Central, por lo tanto, mantenerla a 0,75% (cifra históricamente baja) lo que el BCCR está promoviendo en un mayor incremento de la demanda agregada, una mayor inflación y posible devaluación y la esperanza de que la tasa de interés de los crédito baje o al menos no aumente en el mediano plazo», añadió Lucke.

Tasas de interés a la baja

Entre marzo de 2019 y octubre de 2020 la Tasa Política Monetaria ha bajado 450 puntos base (p.b.), lo cual significativamente en la reducción de tasas de interés negociadas del sistema financiero, de hecho, el promedio de tasas de interés pasivas disminuyó 368, durante ese mismo período, por lo cual el promedio de las tasas de interés activas bajó 405 p.b., aseguró el Banco Central en su comunicado.

Asimismo, la intervención en los mercados de liquidez y en el mercado secundario de títulos valores emitidos por el Ministerio de Hacienda y el Banco Central, así como la introducción de una facilidad especial de crédito para intermediarios financieros regulados por ¢700 mil millones, con la finalidad de que presten recursos en condiciones favorables de tasa y plazo.

«El asunto es que no hay una relación directa inmediata entre la reducción de la TPM y la baja de los créditos de las personas, por varias razones, por ejemplo, los bancos no necesariamente se ajustan a las cifras de BCCR, viven en una realidad muy distinta y muchos contratos de crédito tienen tasas piso y aunque las tasas de referencia bajaran, las condiciones de esos préstamos se mantienen, sin que los costarricenses en realidad no sientan esos cambios», añadió Fernández.

 

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