País En medio de las dificultades de la pandemia de COVID-19

Aumenta el número de mujeres emprendedoras en Centroamérica

Según la edición XIII de la Competencia Regional de Negocios Yo Emprendedor, el 55% de los pequeños negocios emergentes son liderados por ellas.

La edición XIII de la Competencia Regional de Negocios de Yo Emprendedor (CRN), que se realiza en Centroamérica en medio de la afectación de la pandemia de COVID-19, reúne a más de 600 proyectos de toda la región y por primera vez en trece años la mayoría de participantes (55%) son mujeres.

“Bodhi Covers” es un emprendimiento ideado por Mariela Fonseca y el diseñador Nelson Martinez que se dedica a producir fundas estéticas o covers de prótesis para personas amputadas. Las fundas son materializadas mediante impresoras en 3D. (Foto: cortesía de Yo Emprendedor).

La CRN inició en el 2008, cuando el 75% de los proyectos registrados estaban liderados por hombres. Los premios consisten en paquetes de asesorías corporativas y becas valoradas en más de $100.000, que son financiadas por diversas empresas privadas nacionales y extranjeras.

El proyecto capacita a comunidades emprendedoras en diferentes partes del país, como Nosara, Limón Centro y Agua Caliente de Cartago, para apoyarlas en la inserción al mercado laboral y al empoderamiento comunitario.

Además, por medio de alianzas público-privadas busca democratizar la educación para iniciar pequeños negocios en Costa Rica con entidades como el Ministerio de Educación Pública, mediante el diseño de guías didácticas para 135 liceos rurales con más de 11 mil estudiantes.

“Yo Emprendedor es una organización sin fines de lucro que busca desarrollar emprendimientos y consolidar un ecosistema adecuado para propiciar la creación de nuevos negocios en Costa Rica y Centroamérica, como un medio de desarrollo social, generador de fuentes de ingresos, formador de economías locales y habilitador de oportunidades. Desde el 2007, esta Competencia ha recibido a más de 5.000 personas emprendedoras con ideas de negocio innovadoras, PYMES en etapas tempranas y proyectos sociales”, dijo Gloriana Oconitrillo, directora de Relaciones Públicas de la entidad.

“De un total de 39 emprendimientos semifinalistas liderados por mujeres, 15 corresponden a ideas de negocio que tienen como su centro la sororidad y el empoderamiento de las mujeres,

como la prevención y alerta de la violencia de género, las compras públicas con enfoque de género, la asesoría en salud para los períodos menstruales, el empoderamiento digital y profesional, el cuidado de la salud sexual y reproductiva y el acompañamiento profesional a nivel de negocios”, agregó.

Por ejemplo, el Programa de Compras Públicas con Enfoque de Género consiste en “crear una comunidad de mujeres que participan de forma continua en procesos de contratación pública, compuesto de tres elementos: capacitación dirigida a mujeres profesionales y empresarias donde recibirán las herramientas técnicas para aprender a licitar; una campaña de sensibilización dirigida a instituciones públicas para que incluyan en sus carteles cláusulas con enfoque de género; y además buscamos entidades bancarias interesadas en invertir en mujeres y que quieran financiar las garantías de participación y cumplimiento”, explicó Katherine Romero, directora de este programa.

A cambio, “las mujeres que participen en nuestra comunidad se comprometen a donar un porcentaje de las adjudicaciones que obtengan por medio de nuestro apoyo, para capacitar a otras mujeres y que nuestro impacto sea mayor a nivel país. Para nosotros invertir en mujeres es invertir en desarrollo”, añadió.

Actualmente, en la CRN hay 76 proyectos semifinalistas, los cuales deberán pasar por futuros desafíos y mentorías hasta que se escoja a los ganadores este mes.

Según Luis Daniel Ramírez Alfaro, coordinador de la CRN, “el aporte que realizan las personas emprendedoras a la región enriquece la economía, la empleabilidad y el desarrollo social, pero este año el aporte ha ido más allá, porque el empoderamiento de las mujeres y su liderazgo transformador de realidades está impactando y dinamizando diferentes sectores para un crecimiento país más inclusivo, igualitario y de derechos”.

La organización se financia por medio de un modelo híbrido que integra el patrocinio de los programas, el desarrollo de cursos y los servicios de mentoría y formación emprendedora, fondos de cooperación internacional y programas de donación recurrente.

Esta es la alarma anti-acoso producida por “AlertaCR”.

Carolina Castro, creadora de “AlertaCR”, afirmó que “132 mujeres solicitan ayuda de protección al día debido a la violencia de género y los casos aumentaron con la cuarentena por la pandemia”.

Su negocio consiste en producir “una alarma anti-acoso, que hace un sonido muy fuerte cuando una jala el cablecito, y con la venta de esa alarma es que vamos a poder a ayudar a muchísimas mujeres”.

“Somos un emprendimiento social que busca la seguridad de las mujeres y el empoderamiento de víctimas de violencia. Nuestro proyecto se financia con un dispositivo que hicimos, que es una alarma personal anti-acoso. Con las ventas generamos ingresos para desarrollar el proyecto. Una parte importante del proyecto es que, previo al COVID-19, habíamos diseñado un programa para vincular a las mejores expertas con las víctimas, llevarlas a un lugar en la montaña de Heredia y ofrecerles un evento en el que tienen acceso a todos los servicios de forma simultánea y gratuita: atención psicológica, defensa personal y empoderamiento económico. Esto último, porque muchas que son dependientes de su agresor y así puedan salir del círculo de la violencia, ocuparse de reconstruir su propia autoestima y de su sustento económico. Las contactamos directamente por redes sociales y por círculos independientes”, explicó.

Agregó que “por el Covid-19 ya no pudimos hacer reuniones presenciales y la situación ha sido tan delicada, porque esta es una triple pandemia para las mujeres: la sanitaria, la agresión -pues los índices de violencia están más altos que nunca a nivel mundial- y la pobreza, porque hay un problema de desempleo muy grande. En este momento, nuestras 12 vendedoras que venden alarmas son mujeres que pidieron el trabajo por la pandemia, ellas se dejan un margen del producto y con la utilidad, en sí, del producto, es que estamos financiando el proyecto. Les compramos comida, materia prima para que puedan cocinar algunas que venden productos alimenticios, que puedan tener para venderlos y les hemos pagado psicóloga a algunas, los viáticos, la comida, para que la plata no sea un problema, básicamente”.

Sobre la utilidad de un programa como la CRN, Castro dijo que “en 18 años de haber emprendido, este es mi primer emprendimiento social. Lo más importante de este programa no son ni siquiera las charlas, es el networking, conocer gente que te puede ayudar a vincularte con otros proyectos o que pueden visibilizar esto. Para mí, darle visibilidad a AlertaCR es muy, muy importante, porque necesitamos que más gente nos conozca, que más mujeres sepan que existimos y que más profesionales que quieran trabajar voluntariamente vean en nosotras una oportunidad o una alternativa. Y en este momento, para final de año, estoy tratando de conectarme con trasnacionales o con empresas que están patrocinando el programa, que quieran considerar la compra de la alarma como un regalito o un incentivo para navidad y ser patrocinadoras nuestras, apoyarnos como proyecto y no con dinero.”

“Necesitamos levantar fondos y no nos gusta pedir plata, queremos vender productos y así generar recursos. Para nosotras es fundamental la visibilidad y crear alianzas estratégicas, eso es lo que buscamos. Que muchos gerentes sepan de nosotras, que muchas empleadas que están trabajando sepan que existimos, por ejemplo, mediante un correo masivo. Esto no es un problema solo de la clase baja, es un problema que afecta a toda la sociedad y que es muy, muy tabú para las personas de dinero, para las personas que trabajan en transnacionales o en grandes empresas, porque les da una doble vergüenza y les cuesta mucho pedir ayuda”, recalcó.

La pintora Ashley Mora utiliza herramientas informáticas para potenciar su negocio en Venado de Puriscal.

Por su parte, la pintora Ashley Mora, quien vive en Venado de Puriscal, afirmó que llegó al programa “gracias al profesor mío de inglés, que estaba llevando algo parecido y me había comentado”.

“Me dijo que podía hacer un video de cómo vivimos nosotros aquí, en Venado de Puriscal. Entonces, yo le grabé un video, conté las dificultades que vivimos aquí, el montón de situaciones por las que pasa uno. Él envió el video para una tarea que él tenía y me dijo que querían que yo ingresara al programa. Yo tengo un trabajito aquí, que es hacer pinturas.  Es un proyecto que estoy llevando y me ingresaron al programa y gracias a Dios uno aprende allí muchísimo y ve la manera de ir saliendo con el proyecto”, dijo.

Entre las capacitaciones que ha recibido para impulsar su empresa, Mora afirmó que el programa “nos llena de muchas herramientas, como conocer nuevas aplicaciones, plataformas donde podemos vender nuestros productos, nos enseñan a usar plataformas como las hojas de cálculo, nos enseñan a hacer facturas y nos llenan de ese conocimiento que es lo que más necesita uno en estos lugares, donde uno vive tan alejado y necesita alguien que lo ayude, que lo motive y que le enseñe cómo hacer para vender nuestros productos”.

“Es una oportunidad muy grande, más para uno, por las condiciones en las que vive uno, que le cuesta tantísimo todo, saber uno que la apoyan es algo demasiado bonito”, concluyó.

Según la Encuesta Continua de Empleo del mes de octubre, mientras en el tercer trimestre de 2019 la población que laboraba de modo independiente fue 509 mil personas, en el mismo trimestre del presente año presentó una disminución significativa de 44 mil personas, la cual se explica principalmente por la reducción de los trabajadores cuenta propia debido a las medidas para evitar la expansión de los contagios por COVID-19.

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