Alto costo frena acceso a Internet de alta velocidad en países de la región

Solo 1 de cada 20 centroamericanos tiene acceso a Internet de alta velocidad.

Tras las cifras optimistas sobre la penetración de Internet se disimula la brecha en el acceso a la  banda ancha (BA) que persiste en la región latinoamericana, principalmente en los países centroamericanos, y el alto precio del servicio asoma como una de las principales causas de que la población se prive de esta  herramienta esencial de conocimiento y desarrollo.

Solo una de cada ocho personas latinoamericanas tienen acceso a la BA, y en Centroamérica es solamente una de cada 20, según recientes datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), coincidentes con informes de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) de las Naciones Unidas, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), entre otros organismos.

Mientras que en los países de la OCDE (naciones más desarrolladas de Norteamérica, Europa y Asia) la penetración de la BA anda alrededor del 40%, en Centroamérica la suma de BA fija y móvil no llega al 5%, expuso semanas atrás el especialista del BID Antonio García Zaballos.

Costa Rica tiene un 51% de sus ciudadanos con acceso a Internet, en general, seguido de Panamá con un 48%, al mismo nivel que Venezuela y República Dominicana.

A la zaga se ubican Nicaragua, con un 14% de penetración de Internet, y Honduras con 19%, Guatemala 23% y El Salvador con 27%.

Una situación que crea una brecha casi insalvable en el corto plazo entre el mundo industrializado y una región como Centroamérica, comentó Jaime Ordóñez, director del Instituto Centroamericano de Gobernabilidad, con sede en Costa Rica.

Y es que hoy en día la competitividad y el acceso al conocimiento no sólo tiene que ver con escuelas y bibliotecas físicas. Si hasta hace algunas décadas bastaba con tener buenas bibliotecas y maestros aceptables en las escuelas, eso ya no basta.

No sólo la mayoría de los libros se encuentran en el mundo digital, sino que la mayoría de los debates, los análisis más actualizados y las tendencias del conocimiento, que cambia minuto a minuto, son parte de esa «arca de la información» que vive un ritmo trepidante. Es un conocimiento esencial que no llega a los libros, o llega meses o años después, y la velocidad define hoy los términos del desarrollo, subrayó Ordóñez.

Los usuarios de Internet en América Latina más que duplicaron en los últimos diez años,  pero la región está muy lejos en cuanto a la velocidad de banda ancha requerida para dar el salto que le permita aumentar su productividad, indicó un informe de la Cepal.

En la OCDE el acceso de los usuarios a Internet en general alcanza alrededor del 85% versus un poco más del 50% de América Latina, mientras que la relación de los hogares con Internet es del 83% frente al 39% de la región. En tanto que la velocidad promedio en Latinoamérica es de 7 megabits por segundo frente a 40 megabits en la OCDE, según la Cepal.

El dato es crucial, porque la velocidad hace la diferencia en el acceso a las nuevas tecnologías, como es el caso de las utilizadas para las manufacturas avanzadas, tecnologías de salud, monitoreo de clima y otras, observó Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva del organismo.

Para el secretario general de la OCDE, el mexicano Miguel Ángel Gurría, es esencial que los gobiernos potencien el uso de Internet, a fin de garantizar el acceso rápido a los beneficios de la economía digital.

Estos beneficios dependen de qué tan rápido se tomen medidas para reducir la brecha digital en la sociedad, manifestó Gurría hace un par de semanas en la reunión ministerial sobre economía digital de países de la OCDE celebrada en Cancún, México.

El BID y la OCDE han puesto a disposición de los gobiernos un manual sobre Políticas de banda ancha para América Latina y el Caribe, con el fin de fomentar la expansión de las redes y servicios de banda ancha en la región.

El BID lanzó además un Índice de Desarrollo de Banda Ancha, que tiene a Chile, Barbados y Brasil como los países mejor ubicados en el aprovechamiento de esta vital herramienta de desarrollo.

El organismo regional rescata el crecimiento en la oferta de banda ancha en Latinoamérica, que pasó de 16% a 18% en el último año, pero advierte como un obstáculo para el avance el alto costo para los usuarios, que en promedio es ocho veces superior al de los países de la OCDE.

“En una sociedad moderna, banda ancha es el ingrediente clave de la agenda de la política pública para acelerar el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad”, dijo García Zaballos, quien encabeza la iniciativa de banda ancha en el BID.

El organismo señala que con un incremento del 10% en la conexión a BA los países pueden aumentar el crecimiento económico hasta un 3,19% y la productividad hasta un 2,61%.

TRAMPA

Según Ordóñez, “la trampa” en el acceso de la mayoría de la población a la banda ancha está en los llamados “planes prepago” que utiliza más del 70% de los usuarios en la región y les genera millones de dólares a las empresas operadoras.

Este es un sistema muy caro, y da un acceso a Internet muy limitado. Los dos o cuatro dólares que cuesta una tarjeta prepago se esfuman rápidamente en llamadas telefónicas, en ojear el Facebook y en enviar mensajes a la gente cercana, pero el acceso real al conocimiento por buscadores es impagable para los prepago, señala.

De acuerdo con las estadísticas de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), el ingreso mensual promedio en la red móvil por suscriptor pospago es de ₡17.387 colones, mientras el ingreso por suscriptor prepago es de ₡3.537, es decir cuatro veces menos (ver recuadro).

Luis Amón, vocero de telecomunicaciones de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic) observó que el suscriptor prepago es el que menos dinero tiene y es al que los minutos le cuestan más caro.

El prepago definitivamente es una barrera al acceso a Internet de alta velocidad, pero es el modelo que hay, junto a la opción del pospago, y eso no va a cambiar, y lo que hace falta es política pública para llevar Internet a aquellas zonas y poblaciones más necesitadas, consideró.

Opinó que lo que se necesita es que se declare la libre competencia en un mercado segmentado y que los operadores puedan competir para atraer usuarios, ofreciéndoles planes adaptados a sus necesidades y sus posibilidades de pago.

A la vez que haya política pública, para que los fondos de universalización y acceso a la tecnología administrados por el Fondo Nacional de Telecomunicaciones (Fonatel) sean bien utilizados en proyectos que vayan a aquellas poblaciones más necesitadas y se facilite a la gente el acceso, señaló.

Debe haber una política clara de Internet fijo, donde se junte el uso del espectro radioeléctrico -que es limitado y caro – con redes fijas que complementen las redes móviles. Eso es más barato y permite usar un ancho de banda mayor y no con las limitaciones que tiene el espectro, remarcó el experto, entre otras consideraciones.

Se quiso conocer el punto de vista de Marcelo Jenkins, ministro de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, sobre lo que está haciendo la administración en orden a superar la brecha con la BA, pero el funcionario se hallaba fuera del país y al cierre de edición no había llegado respuesta a la consulta que se le envió vía correo electrónico.

El Gobierno lanzó en octubre pasado un Plan Nacional de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2015-2021, con la meta de que el 80% de la población tenga acceso a Internet con velocidades de banda ancha de países de primer mundo (más de 20 megabits por segundo), pero se criticó que no especificara planes para lograr ese objetivo.

Hoy, solo poco más de 1% de líneas fijas superan los 10 megabits por segundo.



Cuentas de la red móvil

Aunque las suscripciones pospago son solo el 21 % del total, representan el 57% de los ingresos de la red móvil,  con ₡330.555 millones en el 2015 (con un incremento interanual de 34%).

El ingreso de la modalidad prepago fue de ₡252.553 millones (43% del total de ingreso siendo el 79% de las suscripciones), lo que representó un 7% menos de ingreso respecto al 2014.

Mientras que el ingreso mensual promedio en la red móvil por suscriptor pospago en el 2015 fue de ₡17.387 (la cifra más alta desde el año 2011), el ingreso por suscriptor prepago fue de ₡3.537 (13 % por debajo del de 2014).

A su vez, el ingreso por datos móviles fue de ₡170.366 millones, 34% de aumento respecto al 2014, pero ha sido el menor crecimiento desde el año 2012.

Sumada esta partida junto con voz móvil y mensajería la red móvil como un todo cerró con un monto de ₡583.108 millones, lo que entraña un crecimiento del 12% con respecto al 2014 (el más bajo desde el año 2012).

Fuente: Sutel.



 

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