Opinión

Tragedia, resilencia y amor: historia de una superviviente del Holocausto

En abril leímos en el Club de Lectura de la CCSS, el libro de Aída Faingezich, Azulejos blancos. El libro fue publicado originalmente por Letra Maya en 2016 y un año después por La Regla de Oro, bajo el título Rina: la judía de los azulejos blancos.

No se trata del primer libro que leemos en el club en el cual se hace referencia al Holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial. Incursionamos en ese tema con La ladrona de libros de Markus Zusak; luego leímos Las posesiones de Carlos Alvarado, y Genocidio: ¿por qué cometemos crímenes atroces? de Jacobo Schifter.

En nuestro canal de YouTube tenemos una entrevista que le hicimos a Gertrud Peters sobre Costa Rica durante la Segunda Guerra Mundial y el trato dado a familias alemanas residentes en el país. Luego, a raíz de la lectura del libro de doña Aída, conversamos con Ricardo Antonio Pérez Navarro sobre la historia de la comunidad judía en el país.

La particularidad del libro de doña Aída es que surge a raíz de una vivencia familiar. El texto se presenta como una autoficción, pues a partir de la experiencia de vida narrada por sus padres, la autora construye una historia formada de retazos, construida con los recuerdos narrados por algunos protagonistas cercanos y los relatos que documentan este acontecimiento.

La historia es narrada por tres personajes: Rachel, Rina y Viviana. Abuela, madre e hija unidas por lazos de sangre y líquido amniótico, cuya relación se fortalece mientras se enseña a las hijas lo que significa ser parte de la comunidad de las mujeres.

Aquí se pasan la palabra de un capítulo al otro, para compartir sus vivencias y sentimientos, para retomar y fortalecer un pacto que se vio truncado con la muerte y el silencio.

Rina, en su vejez y cerca de la muerte, le narra a Viviana, la experiencia vivida por ella y su esposo durante la invasión nazi a Polonia. El libro inicia con el relato de la abuela Rachel, y de su complaciente padre que le permitió acercarse a los libros y al conocimiento, a pesar de ser mujer. Esos primeros capítulos nos permiten asomarnos a las tradiciones y a la forma de vida de una familia judía en Polonia.

Con la ruptura producida por la invasión y la pérdida de derechos de las personas judías, se nos empieza a narrar la historia de familias disgregadas que deben enfrentarse al odio y al interés económico.

Al final se trata de un relato de resiliencia. De la fuerza de personas supervivientes que deben iniciar una nueva vida lejos de su tierra y de sus hogares, los cuales nunca fueron propios. La voluntad de recuperarse del dolor y amar a su nueva familia, surgida en un periodo de dolor, pero que creció y fructificó gracias al amor, en una nueva tierra que los acogió.

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