Sociedad ++: App para la autodisciplina

Hoy en día vivimos en un mundo acelerado, sin tiempo para cuestionarnos qué está pasando y cuándo pasa; pero más importante

Hoy en día vivimos en un mundo acelerado, sin tiempo para cuestionarnos qué está pasando y cuándo pasa; pero más importante: por qué pasa. Muchos autores exponen esta problemática desde distintos puntos de vista, y se plantea a nivel general como un hecho que nos invade a todos. El sistema capitalista ha mutado, esta afirmación no quiere sonar como un hecho hueco o de algún frente, simplemente eso es (tal vez no viéndolo como un absoluto de que es extraño caer en la misma retórica que se critica a diario en las ciencias sociales).

Esta nueva era es planteada por autores como Byung-Chul Han como un mundo de “autoexplotados”. En la atomización de este sistema en donde los individuos somos automedidos a detalle (¿por ello eso tantas apps para registrar todo nuestro desempeño?, en el deporte, trabajo, hasta la comida que ingerimos). Nos rodean con frases positivas a diario: tú puedes, vamos por la meta, el futuro es tuyo, o de las más clásicas este año nuevo: ¿ya hiciste la lista de objetivos para este año?, lista de deseos que termina siendo una nota en el teléfono olvidado para muchos que fin de año se convierte en todo el estrés acumulado. “El fracasado sos vos”, se piensa, ¡claro!, las reglas están sentadas bajo un sistema que está tan interiorizado en que el único punto de cambio sería, como dice Walter Benjamín, una catástrofe planetaria.

Somos esa actitud positiva que se dice a diario para no entrar en depresión. Una sociedad neurológicamente afectada, donde lo que se requiere no es reflexión sino acción. ¿Qué se hace con el individuo que no cumple con la cuota?, se le pone en un programa especial para que mejore. Sino mejora, llegará el momento de su despido. Y ojo que de seguro a muchos les parecen las palabras más lógicas: si no hace su trabajo, que lo despidan. Acaso años de desarrollo industrial, tecnológico y científico están desencadenando simplemente en el hecho de que alguien debe atender un teléfono. Una mutación del poder opresor a ese hedonismo de control que se impone día a día es lo que nos hace tomar pastillas para soñar.

Es así que en lugares como China se imponen calificaciones a sus ciudadanos, a los cuales se les quitan “beneficios” cuando tienen una calificación baja. Black Mirror (Nosedive) ya lo había expuesto: sociedades donde las sonrisas sean calificadas, donde se haga discriminación por puntaje. ¿Estamos muy lejos de eso? No sé, pero mejor sonríale a su Uber la próxima vez que viaje en uno…

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