Reposicionar la acción social en la Universidad de Costa Rica

La acción social constituye un hito histórico para el país y es corazón de futuro para las universidades públicas.

La acción social constituye un hito histórico para el país y es corazón de futuro para las universidades públicas.

Mediante la Ley 362, Ley Orgánica de la Universidad de Costa Rica, promulgada en 1940 durante el gobierno de Rafael Ángel Calderón Guardia, se estableció en el capítulo V la creación del Servicio de Extensión Universitaria, dedicado a “…difundir el conocimiento de las ciencias, las letras y las bellas artes en los diferentes grupos y clases sociales, a fin de mantener elevado el nivel de cultura de la nación”. Esta visionaria idea fortaleció la interacción entre universidad y sociedad por varias décadas hasta que se creó la Vicerrectoría de Acción Social, como resultado de las discusiones y propuestas del Tercer Congreso Universitario, Congreso que reafirmó el sólido vínculo que debe mantener la institución con la sociedad, si realmente se aboca a cumplir su misión transformadora.

Son innegables los múltiples logros alcanzados mediante la acción social en la Universidad de Costa Rica, con una destacada participación de áreas como salud, ciencias sociales, sedes regionales, ciencias agroalimentarias, artes y letras, ciencias básicas e ingenierías. No obstante, es el momento oportuno para recalcar que este pilar de la Universidad ocupa una posición marginal en la dinámica de la institución, tanto en recursos como en jornadas.

Es suficiente comparar el presupuesto que en los últimos años se le ha asignado al programa de acción social para evidenciar el desbalance existente en cuanto a los otros programas. Incluso, en el Estatuto Orgánico y en la normativa universitaria considero que pueden incorporarse aspectos que garanticen su desarrollo vigoroso en todos los espacios universitarios.

Es probable que por esa posición marginal, reflejada en escasos presupuestos, se hayan cerrado proyectos en los últimos años y evidenciado una débil y frágil articulación con la docencia y la investigación. Incluso, preocupa sobremanera que eventos de extraordinario impacto, como la EXPO UCR, se hayan debilitado al contradictorio extremo que la correspondiente al 2019, declarada de interés institucional por el Rector mediante Resolución R-6-2019, fue suspendida por él mismo y su administración, según se informó a la comunidad universitaria en julio de este año.

Ante este panorama, y considerando que en la Universidad de Costa Rica debe fomentarse una acción social con visión crítica y humanista, respetuosa de los derechos humanos y del ambiente, promotora de la equidad y la justicia, propongo reposicionarla como vínculo estratégico con la sociedad costarricense. Para ello se debe fortalecer la articulación con las otras actividades sustantivas, que garanticen fluidez y sinergia con la investigación y la docencia. Se debe, además, propiciarla desde las diferentes unidades y programas académicos institucionales y fortalecerla mediante alianzas con otras organizaciones nacionales e internacionales; así como asegurar su impacto nacional con la participación de las otras universidades del Consejo Nacional de Rectores (Conare).

Este reposicionamiento es un imperativo en un momento donde la universidad pública es sistemáticamente cuestionada y requiere con urgencia revitalizar su liderazgo con preclara visión de futuro.

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