¿Qué sabe de la contabilidad?

Se ha mencionado que “hoy la contabilidad es sencilla”, “no se requiere de un contador especializado”, o hay quienes mencionan que “ya no es tan necesario el contador para elaborar la contabilidad de una empresa”.

Se ha mencionado que “hoy la contabilidad es sencilla”, “no se requiere de un contador especializado”, o hay quienes mencionan que “ya no es tan necesario el contador para elaborar la contabilidad de una empresa”. O bien, se busca al profesional contable para la elaboración y presentación de las exigencias tributarias del país en ciertos períodos críticos relacionados con los impuestos.

Los desconocedores de realidades y obligaciones se olvidan o simplemente dejan de lado que la información financiera emitida, declarada y publicada los llevan al compromiso futuro de la rendición de cuentas ante una instancia que tiene la potestad de requerirla. Ven en esto un juego de sumas y restas en sus operaciones corrientes ante cuyo resultado, si es positivo, tiemblan, se angustian y hasta hacen “matráfulas” (expresión de un estimado profesor don Álvaro Cruz, allá por los años 90) para que aquel resultado positivo sea lo menor posible o negativo.

¿Por qué consideran que hoy la contabilidad es sencilla? Porque ven la proliferación de sistemas informáticos de contabilidad que son ofrecidos comercialmente, piensan que con solo un poco de audacia se pueden generar las habilidades y competencias necesarias para introducir la información y emitir unos reportes, que de manera artificialmente inteligente emiten la información tributaria requerida.

¿Por qué tiemblan ante un resultado positivo de sus operaciones corrientes? Porque sus operaciones corrientes generan ingresos, costos y gastos, y si el resultado de este “juego de números” es positivo se ve amenazado ante un elemento porcentual llamado impuesto. Por eso, a menor resultado positivo menor el impuesto y sí el resultado es negativo brindan con su contador con un buen añejado vino.

La realidad es que, así como el tenedor de libros desapareció o se transformó en el profesional contable bajo el concepto de la base de devengo al costo histórico, a finales de los 90 e inicio de la primera década del 2000, también esta figura de contador inició su proceso de desactualización y/o desaparición. De tal forma, dio paso al profesional contable del siglo XXI, con una formación orientada a la ética, normas y especialización tributaria, esta última no con el fin de eludir o evadir, sino con un claro compromiso social y ambiental.

La adopción de las NIIF, NIIF para Pymes y NICSP, como normativa contable para nuestro país en el ámbito de las entidades privadas y públicas, viene transformando la contabilidad y con ello al profesional contable ante sus nuevas estructuras y tratamientos. No es que el Debe y el Haber desaparecieran; la realidad es que no, pero sí se han transformado ante la exigencia de la información financiera requerida producto de la globalización.

Además, los cambios constantes en el ámbito tributario de nuestro país conllevan mayores exigencias y cuidados que tienen el fin de fiscalizar las buenas prácticas contables apegadas a la legislación tributaria y a la normativa contable vigente.

Es así como el 2019 trae consigo cambios fundamentales en las estructuras financieras de las entidades y con mayor relevancia en las entidades con fines de lucro, debido a la entrada en vigencia de, por un lado, la normativa contable con la NIIF 15, Ingresos de Actividades Ordinarias Procedentes de Contratos de Clientes y NIIF 16, y Arrendamientos; y, por el otro lado, la aplicación de la Ley de fortalecimiento de las Finanzas Públicas en lo que respecta a los cambios en los impuestos tanto del IVA como de Renta.

Estos cambios obligan a todo profesional contable a actualizarse y más que actualizar a estudiar nuevamente contabilidad. Todo cambia, todo se transforma, quienes no se ajusten a esto simplemente desaparecerán, pero no solo desaparecerán por su desactualización los profesionales en contabilidad, también lo harán las personas académicas, ya que perderán credibilidad. El primero porque al estar desactualizado carecería de conocimiento de cómo aplicar los cambios y esto genera el riesgo de la transparencia y veracidad de la información financiera, y el segundo porque se queda en una zona confort, de transmitir conocimientos contables actualizados sobre una base de costo histórico, literalmente hablando, con lo que perjudica la orientación y transmisión del conocimiento a los estudiantes que apuestan ser profesionales competentes en un mercado exigente.

En los cursos de contabilidad el docente tiene el reto de transmitir conocimiento actualizado y ajustado a la normativa contable vigente, sin descuidar los aspectos relacionados con el tratamiento de los impuestos. El extensionista orientado a programas o proyectos que buscan fortalecer las estructuras administrativas financieras de microempresarios, pequeñas y medianas empresas, tiene igualmente el reto de colaborar según el apego de la vigencia tanto en normativa contable como la legislación tributaria. El investigador tiene el reto de desarrollar nuevos conocimientos en materia contable financiera que generen un profundo análisis del entorno en que se desenvuelven las entidades con relación al proceso contable, financiero y fiscal.

Por último, la producción intelectual se abre de nuevo al campo de la actualización, ya que con la entrada en vigor de la NIIF 15 y NIIF 16 prácticamente todo libro de texto en contabilidad quedará parcial o totalmente desactualizado a partir del 2020.


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