Maquillistas ganan terreno en CCSS

Quienes están encargados de maquillar cifras del Seguro de Salud (SEM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) con fines politiqueros, desinformar a asegurados,

Parte V

Quienes están encargados de maquillar cifras del Seguro de Salud (SEM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) con fines politiqueros, desinformar a asegurados, falsear resultados y aprobar jugosos beneficios a costa de las cuotas de los asegurados, están a la altura de un “Oscar”. Incluso el presidente Carlos Alvarado no ha podido librarse de los fines de estos maquillajes numéricos, que en la realidad tienen como fin quebrar el Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), cuando recientemente publicó:  “La Ley de Finanzas Públicas muestra un impacto positivo en la sostenibilidad financiera del Seguro de Salud y Maternidad (SEM) durante todo el periodo de proyección de 15 años, según el informe que amplía la valuación actuarial del Seguro de Salud 2017 de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)” (consultar https://presidencia.go.cr/comunicados/2020/01/ley-de-finanzas-publicas-tiene-impacto-positivo-en-la-sostenibilidad-del-seguro-de-salud/).

Nuestro presidente, al parecer ducho en la ciencia de Pitágoras, prefirió esa “buena” noticia a los ¢3,5 billones por concepto de evasión, proyectados por la CCSS, principalmente estatal; menos levantar la tapa del significativo  maquillaje encubierto en los dos  “estudios” (¿?), disponibles para quien tenga interés: https://www.ccss.sa.cr/arc/publicaciones/24/valuacion-actuarial-2017.zip.

Así, por ejemplo, el más abultado de todos –ver “Valuación Actuarial del Seguro de Salud, 2017– parte de un crecimiento anual de los gastos del SEM de 6% real versus un 4,4% real en los ingresos. En el cuadro siguiente, los lectores de UNIVERSIDAD pueden ver cómo aun considerando el periodo 2007-2010 –en el cual la piñata fue grande (14,5% real)– los ingresos crecieron más que los gastos. Si eliminamos ese fatídico periodo, cuyos acuerdos fueron nerviosamente revertidos a partir de la crisis del SEM de 2011 –principalmente la cesantía y la contratación exagerada de personal–, los ingresos crecieron un 7,6% real, mientras los gastos, 3,2% real. ¿Alguien con duda sobre el make-up?.

Tasas de variación anual de ingresos y gastos del SEM según período

Período Variación real de ingresos Variación real de gastos
2002-2018 6,8% 5,9%
2002-2006 7,5% 2,6%
2007-2010 3,9% 14,5%
2011-2018 7,7% 3,5%
2002-2006, 2011-2018 7,6% 3,2%
Fuente: Elaborado con datos de los Estados Financieros del SEM, CCSS.

El segundo maquillaje –no menos significativo– está en la omisión de la reserva del SEM en las proyecciones financieras, por lo cual, a solicitud de los suscritos hecha ante la Presidencia Ejecutiva de la CCSS, la Junta Directiva se vio obligada a enmendar la plana y ordenar correcciones en el maquillaje numérico.

El tercero y más sorprendente es la inclusión en el “Escenario Base”, con corte al 31/12/2017, del impacto de la Ley de Reforma Fiscal (N.° 9635), que aún no existía, con la gravísima omisión de aclarar que ese impacto solo consideraba el sobrante luego de la negociación del presidente de la Caja, Román Macaya, con los sindicatos de la CCSS; acuerdos presentados a las bases por la dirigencia sindical con bombos y platillos.

En el “Escenario base” –página 88– se lee: “En el caso de las contribuciones del Sector Público, se considera el efecto de la Ley 9635 (…), el cual se estima va a provocar una contracción de los ingresos provenientes de este sector de aproximadamente un 6,2% hacia el 2032”. En la página 95 tenemos: “Es en este rubro donde se observa otro de los efectos de la Ley 9635, como un ahorro en el gasto administrativo, al darse los cambios en el reconocimiento de la dedicación exclusiva, anualidades y carrera profesional, se estima que esto provocará una contracción del gasto administrativo en 4,6% al final del año 2032 (…) De la misma manera, la cesantía es otro de los puntos a los que en su texto se refiere la Ley 9635, al respecto en estas proyecciones se considera el ahorro en gasto por la disminución de este beneficio”.

Entonces, cuando uno lee las correcciones del primer informe, mediante la “Addenda a la Valuación Actuarial del Seguro de Salud, 2017” –página 7–,  que “se amplía el informe considerando el efecto que tiene la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas en forma específica sobre las remuneraciones asociadas con los profesionales en ciencias médicas”, lo que se infiere es otra “decoración numérica”, pues más bien lo que uno ve es la enmienda del maquillaje inicial que usó un 6% de crecimiento real en los gastos y un 4% en los ingresos. En la “Addenda” resulta una tasa media de 4,8% en los gastos y 3,8% en los ingresos, aún discutible según los datos del cuadro arriba indicado. Extraña además que en la “Addenda” la morosidad se incrementa en más de ¢580 mil millones ¿Qué tiene que ver con la morosidad la reducción de los beneficios de los médicos? Extraña también que, sin explicación alguna en la Addenda, a partir del año 2026, la tasa de variación de los gastos se incrementa considerablemente, mientras que la de los ingresos sigue decreciendo.

En realidad, estas nuevas “decoraciones” numéricas, lo que demuestran es que alguien en la Caja se volvió “especialista” en maquillajes de alta calidad, pues en años recientes números en rojo del SEM los pasó a números negros. Ello subestimando en 100% el costo del aumento de la cesantía de 8 a 20 años y defendiendo, a capa y espada, que el IVM tenía salud por muchos años.

Octavo mandamiento: “No dirás falso testimonio ni mentirás”.

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