La herencia de los padres

Las acciones guiadas por el corazón, casi nunca se sostienen desde un punto de vista lógico-racional.

Las acciones guiadas por el corazón, casi nunca se sostienen desde un punto de vista lógico-racional.

Los hechos son relativamente sencillos, doña Dagmar Facio, embargada de indignación, se hizo presente en el Balcón Verde, sede oficial del Partido Liberación Nacional, descolgó el retrato de su padre, el benemérito de la patria Rodrigo Facio Brenes, y se lo llevó para su casa.

La razón aducida por la distinguida señora también es simple. Considera que ese partido político no ha honrado la memoria de Facio Brenes y  los dirigencias actuales de ese Partido han traicionado los principios e ideales que inspiraron su fundación.

Muchos, entre quienes me incluyo, podemos estar de acuerdo con las afirmaciones y  motivaciones que inspiraron a doña Dagmar. Tienen un indudable valor simbólico, pero entran en el terreno de lo esencialmente emotivo, ahondan poco en el debate de ideas, y quienes piensan de manera distinta podrían contradecir y condenar su actuación con relativa facilidad, si se lo proponen.

Resulta, en primer lugar, imposible saber qué hubiera hecho o pensado un líder político, después de su muerte. Con frecuencia oímos, en afán argumentativo, lo que un destacado pensador o dirigente del pasado hubiera hecho a la luz de acontecimientos y  nuevas circunstancias de la historia. No obstante, esto siempre será más o menos especulativo, más o menos fundamentado. Por eso, más que actos simbólicos, lo que se impone es un estudio y conocimiento a profundidad de la herencia ideológica y política de esos personajes y fundamentar muy bien, extrapolando sus ideas, lo que eventualmente sustente un modelo de sociedad, de economía y de política que pudiera ser coherente con los ideales y principios que defendieron en tiempos pasados.

Pero ese será ya otro momento y una responsabilidad que en ningún caso podemos endosar al desaparecido pensador, sino a nosotros mismos, cualquiera sea la interpretación que hagamos de sus ideas y acciones.

Si bien la posición de la señora Facio tiene sus flancos débiles desde el punto de vista del debate puro y duro de las ideas, peor aún me parece la respuesta del señor Secretario General del PLN. Dijo don Fernando Zamora – o al menos es el argumento que se destacó por medio de la prensa- que la señora Facio Fernández ha actuado como lo hizo por ser marxista leninista. Desconozco si doña Dagmar se considera ideológicamente  inscrita en esa corriente de pensamiento. Pero tal “acusación” no tiene ningún peso argumentativo.  Se trata de una burda falacia ad hominen (“usted actúa así por ser marxista-leninista), sin que se dé respuesta a lo esencial, que sería una sustantiva argumentación de por qué doña Dagmar está equivocada y por qué no es cierto que el PLN se haya desvinculado de los ideales y principios de sus fundadores, dentro del marco del socialismo democrático.

Nos quedamos de nuevo sin razones de fondo, en medio de un evento que podría dar para un intercambio de lecciones sobre la socialdemocracia contemporánea y si ha sobrevivido, o no, al embate neoliberal que algunos estimamos la ha arrastrado y dejado sin espacio político, desde que en época de Tacher-Reagan el laboralismo inglés capituló, y los socialdemócratas de Alemania, España, Costa Rica y otros muchos países del orbe empezaron a disputar quién era más conservador, terreno mucho más legítimamente ocupado por agrupaciones de derecha tradicionales.


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