Francia:

Macron arrasa pero la abstención bate récords

Ni de derecha ni de izquierda, decía Emmanuel Macron en campaña, cuando ya era evidente que Republicanos y Socialistas

 

Ni de derecha ni de izquierda, decía Emmanuel Macron en campaña, cuando ya era evidente que Republicanos y Socialistas enfrentaban seria dificultades y que, contra las previsiones iniciales, estaba en condiciones de ganar las elecciones. Así fue, Macron quedó adelante en el primer turno. Con Marine Le Pen, candidata de la derecha xenófoba del Frente Nacional en segundo lugar, el resultado del segundo turno era previsible. Macron ganó cómodamente.

Un mes después tocaba el turno a las parlamentarias, para renovar un congreso de 577 diputados. También se vota en dos turnos, si ningún candidato logra más de 50% de los votos, algo que solo alcanzaron cuatro diputados, entre ellos dos del partido de Macron. Los demás irán al segundo turno.

La República en Marcha, la agrupación de Macron, logró 32,3% de los votos; pero gracias al sistema electoral francés tendrá una mayoría aplastante en la Asamblea, superior a los 400 diputados.

Los republicanos, de derecha, que aspiraban a la mayoría, obtuvieron 21,5% de los votos, lo que les representará de 70 a 130 diputados.

El resto de los partidos estará muy lejos de esas cifras. El Frente Nacional vio derrumbarse su votación, comparada con la presidencial, cuando alcanzó 21,3% de los votos. Ahora solo obtuvo 13,2%, apenas por delante de Francia Insumisa, el grupo de izquierda que encabeza Jean-Luc Mélenchon (11%). Los 7,7 millones de las presidenciales se redujeron a tres millones en las parlamentarias y se estima que la agrupación parlamentaria del FN estará conformada por un máximo de 10 diputados. Francia Insumisa, por su parte, aliada con el Partido Comunista, tendrá de 10 a 23 representantes

Y los socialistas, que controlaban la mitad de la asamblea, terminaron por confirmar su desastre, ya anunciado en la elección presidencial. Se estima que no lograrán más de 40 asientos, junto con algunos aliados con los que se presentaron en estas elecciones. Menos que los 57 alcanzados en la debacle de 1993. Un retroceso “sin precedentes para la izquierda”, estimó su primer secretario, Jean-Christophe Cambadélis, que no logró siquiera pasar al segundo turno. Cambadélis advirtió contra el riesgo del “unanimismo” en el parlamento. Pero el primer ministro nombrado por Macron, Edouard Philippe, estimó que los electores avalaron el proyecto de renovación que representa el presidente.

Incertidumbre

Victoria aplastante, histórica, inédita, escribió Guillaume Tabard en el diario conservador Le Figaro, al día siguiente de la votación. Pero, advirtió, puede ser equívoca. La República en Marcha, el partido de Macron, se apresta a arrasar en el segundo turno; han barrido a los barones de la política más tradicional. Pero la abstención superó ligeramente el 50%.

“Si el presidente de la República destruyó el viejo sistema, no ha podido todavía seducir completamente el país”, afirmó Tabard.

Los franceses renovaron la Asamblea Nacional, pero la movilización ha sido la más débil de la historia, destacaban otros comentarios. El portavoz de los Republicanos, François Baroin, estimó que eso era el resultado de persistentes fracturas en la sociedad francesa”.

En todo caso, el resultado le permitirá a Macron impulsar las primeras medidas de ajuste prometidas en su campaña, entre ellas la polémica reforma del Código de Trabajo, que según Mélanchon afectará la situación jurídica de 18 millones de trabajadores franceses “y las libertades públicas e individuales”. Reformas que reducirán las garantías sociales y rebajarán los costos de despidos, en la línea de los proyectos neoliberales.

Empezará a dibujarse entonces la nueva Francia de la República en Marcha, poniéndole rostro a esa propuesta “ni de derecha ni de izquierda” que ha seducido a los franceses. O que quizás, como advirtió Tabard, no los ha seducido tanto, pese a los resultados electorales.

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