La Tierra devastada

El huracán Irma dejó una “crisis humanitaria” en los cayos de Florida, según las autoridades locales.

El huracán Irma dejó una “crisis humanitaria” en los cayos de Florida, según las autoridades locales. El huracán estaba apenas iniciando su errático recorrido por la península de Florida, sin que lo hubiese terminado todavía al cierre de esta edición.

Por ahora, lo único evidente era su efecto devastador sobre las islas del Caribe, incluyendo el estado de Florida y su ciudad más emblemática, Miami. Era imposible imaginar la magnitud de los daños, pero ciertamente superior al millón de millón de dólares.

El Departamento de Emergencias del condado de Monroe, al que pertenecen los Cayos, ya anunció el envío a la zona de la mayor ayuda que esa región ha visto “en su vida”.

Aviones de carga, helicópteros y medios terrestres serán los encargados de hacer llegar la ayuda. Se trata de la reconstrucción de la infraestructura, pero también de edificios, comercios y residencias.

Las imágenes, que los medios norteamericanos se encargaron de transmitir las 24 horas del día, atrapaban la atención del telespectador, y nos transportaba a los diversos escenarios por donde pasaba el huracán, sin que la cobertura perdiera un tono teatral, algo distante, difícil de distinguir de una película de ficción.

La reconstrucción y la atención a los damnificados representarán un enorme desafío para el presidente Donald Trump. Los cinco expresidentes norteamericanos vivos – Jimmy Carter, George H.W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama­– lanzaron en un video una campaña para recaudar fondos para atender a las víctimas. Se puede donar $25, $50, $100, $250 o $500, sin que se impida tampoco donar cualquier otra cantidad. Pero la iniciativa no incluye al presidente Trump. “Donald Trump no fue parte del video a propósito”, decía una comentarista, para poner en evidencia el desafío que enfrenta el actual ocupante de la Casa Blanca.

Aislado, Trump ve la iniciativa política en manos de exmandatarios republicanos y demócratas, unidos ante la crisis, sin que se le haya visto, por ahora, ejerciendo su papel de director de la orquesta frente a la crisis. Trump anunció que visitará Florida “muy pronto” y no quiso referirse al monto estimado de daños, en declaraciones el domingo pasado.

El Caribe

Pero Trump no es el único mandatario que deberá enfrentar ese desafío. Las islas de las Antillas menores, algunas excolonias inglesas, francesas y holandesas, también requieren enormes recursos para la reconstrucción, y ya suenan voces reclamando la lentitud con que han reaccionado. Puerto Rico, República Dominicana, la muy empobrecida Haití y Cuba.

Las imágenes de devastaciones se repiten: inundaciones, redes eléctricas y edificios destruidos, casas destechadas, calles cortadas, sin que se tenga una idea clara de cómo los daños afectarán la vida de la gente en el futuro cercano. Con menos cobertura por las televisoras norteamericanas, Cuba sufrió enormes daños mientras Irma recorría gran parte de su costa norte, antes de doblar hacia el norte e impactar Florida.

El pueblo pesquero de Cabarién, en la provincia de Villa Clara, a unos 300 kilómetros al este de La Habana, fue de los más afectados. Más de un millón de personas habían sido evacuadas de las zonas por donde se estimaba iba a afectar más el huracán, lo que permitió salvar vidas.

No se tenía estimación de muerte alguna como consecuencia de los vientos o las inundaciones. Pero, sin recursos, las tareas de reconstrucción se dificultan y se suman a otras, aún pendientes, consecuencia de huracanes anteriores, como el Matthew, que afectó la isla el año pasado.

También, en Estados Unidos el Gobierno deberá enfrentar la reconstrucción de las áreas afectadas por el huracán Harvey, en Texas, el mes pasado.

En un artículo publicado en el New York Times la semana pasada, Henry Fountain analiza lo que está ocurriendo en una temporada de huracanes que parece particularmente intensa.

Fountain cita a Gerry Bell, “principal meteorólogo estacional del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés)”. Al respecto, Bell y su equipo, afirman que “ya habían dicho que esta temporada sería intensa y los hechos recientes confirman sus predicciones. ‘Con las temporadas por encima del promedio, tienes más actividad meteorológica, principalmente entre agosto y octubre. Estamos viendo lo que habíamos pronosticado”.

No solo huracanes

Si Irma concentró el interés noticioso en la región esta semana, no solo los huracanes alimentaron el panorama noticioso internacional. La visita del Papa Francisco a Colombia no tuvo, ciertamente, las mismas repercusiones de las mucho más publicitadas de su antecesor, Juan Pablo II. Pero vino a dar un nuevo impulso al proceso de paz negociado por el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo que provocó, por otra parte, el distanciamiento del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, quien prefirió no asistir a los eventos oficiales.

Uribe se sumó a quienes observaban desde la calle el paso del papamóvil el miércoles pasado, en Bogotá.

Por otra parte, la crisis en la península coreana ha seguido generando tensiones, con renovadas amenazas de sanciones a Corea del Norte, que ha prometido responder.

China volvió a reiterar que no tolerará una guerra en sus fronteras y en la reunión de los países que conforman el grupo BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, celebrada en la ciudad china de Xiamen, el presidente Xi Jinping pidió a los cinco países “desempeñar un papel más activo en la gobernanza mundial”.

Su colega ruso, Vladimir Putin, afirmó que su país “comparte las preocupaciones de los países BRICS sobre la injusticia de una arquitectura financiera y económica mundial, que no tiene en cuenta el creciente peso de las economías emergentes. Estamos dispuestos a trabajar, junto con nuestros asociados, promoviendo reformas de la reglamentación financiera internacional y superar la excesiva dominación del limitado número de monedas de reserva”.

Rusia anunció también “la mayor victoria sobre el Estado Islámico en los últimos tres años”, al romper el cerco que ejercían en la zona de la ciudad de Deir ez Zor.

“Esta derrota supera en importancia y escala a todas las victorias de los últimos tres años”, añadió el comunicado.

Esta semana se conmemora también, el 11 de septiembre, otro aniversario del atentado a las torres gemelas, en Nueva York; pero también los 43 años del golpe cívico-militar contra el gobierno de Salvador Allende.

En vísperas de una nueva elección en Chile, en noviembre próximo, con el conservador expresidente Sebastián Piñera como favorito, el economista Roberto Pizarro recordó la obra de Allende al señalar que la nacionalización del cobre permitió a Chile “recuperar los miles de millones de dólares que se llevaban al exterior las empresas transnacionales; la profundización de la reforma agraria hizo posible que campesinos y mapuches se beneficiaran de las tierras que trabajaban; el control público de la banca y de las empresas monopólicas quería terminar con la usura en el crédito y los precios injustos a los consumidores; las universidades ofrecieron educación a los obreros”.

Hoy, agregó, “el Estado recibe solo una parte de los beneficios de la explotación del cobre, y son miles de millones de dólares que remiten al exterior las transnacionales que recuperaron la explotación de las minas”.


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