¿La madre de todas las batallas?

Chalecos amarillos franceses, inspiración para el mundo

La frase es de Steve Banon, el exconsejero de Donald Trump que hoy trata de crear una internacional conservadora que agrupe al “pueblo”, a la derecha y a la izquierda, y que encarne el “populismo”. Su aspiración es elegir un grupo euroescéptico importante en el Parlamento Europeo, en las elecciones de mayo próximo.

En el complejo escenario europeo, con el proceso de integración enfrentando sus mayores desafíos, la iniciativa de Bannon es algo a considerar con “preocupación”, dijo la analista del think tank europeísta Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Susi Denninson.

Banon hizo su comentario sobre el movimiento de protesta francés de los “chalecos amarillos” la semana pasada, días antes de que celebrara, el 9 de febrero, su decimotercero acto de protesta, con manifestaciones en diversos lugares del país, incluyendo París.

“En el país de la Revolución Francesa, el movimiento de los ‘chalecos amarillos’ encarna hoy la madre de las batallas. Ellos son una inspiración para todo el mundo”, afirmó Banon, en entrevista al semanario francés L’Express.

“Estos perdedores de la mundialización, empobrecidos como jamás, se rebelan y gritan ¡Basta!. Lo maravilloso de su acción es que reúnen gente de derecha y de izquierda, lo que es la definición de ‘pueblo’ y de ‘populismo’”, agregó.

Considerado portavoz de las tendencias de extrema derecha en Estados Unidos, expresadas en su sitio Breitbart, Banon afirmó que “los neonazis norteamericanos y europeos son una banda de perdedores”. Su propuesta es una reivindicación del Estado-nación, base de un nacionalismo económico, y de la figura de ciudadanía.

Su convocatoria es a unir las fuerzas de Estados Unidos, Europa y Rusia contra el Partido Comunista chino, al que considera el “verdadero enemigo común”.

Protestas por Europa

Las manifestaciones de los chalecos amarillos se siguen extendiendo por Europa. El sábado pasado, además de Francia, lo hicieron en Bruselas y en Londres, aunque con menos participación, según las cifras oficiales.

En Madrid, el domingo se manifestaron fuerzas de la derecha, en sus tres expresiones: la del Partido Popular, de origen franquista; la de Ciudadanos, nacida en Cataluña y orientada cada vez más a la derecha, y Vox, probablemente la más cercana a Banon, que logró un desempeño sorprendente en las recientes elecciones andaluzas. Un partido al que comentaristas españoles afirman estar entre el húngaro Viktor Orban y el líder de la Liga Norte de Italia, Matteo Salvini, dos de las expresiones más críticas de la Unión Europea.

En Inglaterra crecen las expectativas en la medida en que se acerca la fecha de salida de la Unión Europea, el 29 de marzo, sin que se haya por ahora un acuerdo que evite una separación especialmente traumática.

Las tensiones se extienden por toda Europa, con renovadas manifestaciones del primer ministro húngaro Viktor Orban contra la Unión Europea. El pasado fin de semana Orban la comparó a la Unión Soviética en su esfuerzo por hacer desaparecer las naciones.

Italia, por su parte, tensó las relaciones con París al reunirse el viceprimer ministro Luigi di Maio, jefe del Movimiento Cinco Estrellas, con líderes de los chalecos amarillos, en París. El Cinco Estrellas gobierna Italia en alianza con la Liga Norte de Salvini. “Los vientos de cambio han cruzado los Alpes”, tuiteó di Maio, causando indignación en el gobierno francés. El ministro de Relaciones Exteriores de Francia lo calificó de “provocación inaceptable” y llamó a consulta el embajador francés en Roma.

¿Quiénes son?

Ante un movimiento que inquieta Europa, John Lichfield escribió un largo artículo en el diario inglés The Guardian en el que trató de responder la pregunta “¿Quiénes son los chalecos amarillos?”

En pocas semanas han provocado una rebelión en Francia y obligado al presidente Macron a retirar reformas claves para su gobierno, según la periodista Harrieta Agnew, del Financial Times de Londres.

Para tratar de enfrentar el desafío, Macron ofreció una serie de medidas que según la Corte de Cuentas pondrá la economía francesa en una situación “frágil”, con un déficit ligeramente superior al 3% estipulado por las normas europeas.

“Los 11 mil millones de euros otorgados para calmar las protestas de los chalecos amarillos han dejado las finanzas del país en un estado preocupante”, afirmó el auditor estatal.

La disciplina fiscal era una de las piezas clave de la política económica de Macron y estas medidas vienen en un momento de “rápida degradación del panorama económico, lo que amenaza las previsiones de crecimiento del gobierno”.

Para Lichfield no hay una explicación simple para los chalecos amarillos, que no son un grupo monolítico ni uniforme. No tiene una estructura organizada, ni líderes reconocidos por todos, ni un programa común. Uno de esos líderes más reconocidos es Eric Drouet, un conductor de camión de 33 años. “Hay una confusión en Francia, si él puede ser considerado de derecha o de izquierda”, dice Lichfield.

Ahora los divide la coyuntura sobre una eventual participación en las elecciones parlamentarias europeas del 26 de mayo próximo.

Hace tres semanas se creó una lista llamada Agrupación de la Iniciativa Ciudadana (RIC), encabezada por otra dirigente del grupo, la enfermera Ingrid Lavavasseur, de 31 años, e integrada por reconocidas figuras de las protestas. “Nos hemos reunido y decidido adoptar la opción de actuar en todos los campos: las manifestaciones, los grandes debates nacionales pero también en la escena electoral”, afirmó el número dos de la organización Côme Dunis. “No podemos limitarnos a las manifestaciones de cada sábado, afirmó, tenemos que participar del sistema electoral”.

Pero ya diversos candidatos han renunciado a la lista. Otros estiman que la pretensión electoral de los chalecos amarillos solo beneficiará a Macron, pues vaciará las listas de Rassemblement National, el antiguo Front National de la derecha que encabeza Marine Le Pen, y la de la izquierdista France Insoumise, de Jean-Luc Mélenchon. Votar por los chalecos amarillos es votar por Macron, señaló “France en colère”, grupo creado en Facebook por Eric Drouet.

Encuestas recientes estiman que, en caso de que los “chalecos amarillos” se presenten en un único grupo, podrían lograr 13% de los votos en las elecciones europeas.

Bloque popular

Para el sociólogo Nicolas Duvoux las manifestaciones de los “chalecos amarillos” no son, en todo caso, una protesta de la “clase obrera”, sino de lo que él prefiere llamar “clases populares”.

En entrevista al diario francés Le Monde, publicada el pasado 6 de febrero, Duvoux explica que, desde su punto de vista, la representación social de la clase obrera ha cambiado. “El mundo obrero, después de 30 años, sufrió una gran evolución, como el acceso de la educación, la tercerización de los empleos y su feminización”.

“Esto que está detrás de lo que llamo clases populares no es, por lo tanto, un bloque homogéneo, sino algo continuo, que va de los sectores más precarios –los que viven de la asistencia social– hasta las fronteras inferiores de la clase media, de obreros y empleados calificados”, afirmó.

Para Patrick West, del The Spectator, los “chalecos amarillos” agrupan a los que han quedado atrás; a los deplorables, enojados por lo que estiman políticas neoliberales favorables a los inmigrantes y a los grandes negocios, encarnados en la Unión Europea.

Se trata, en todo caso, de una manifestación más de la inquietud y la cólera que recorre Europa y se manifiesta, por todos lados, con expresiones difíciles de calificar.


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