La ayuda humanitaria ha pasado por el frontera brasileño-venezolana

“La ayuda humanitaria ha pasado a través de la frontera brasileño-venezolana en Pacaraima”, afirma, en la tarde del sábado, la embajadora venezolana designada por la oposición en Brasil, María Teresa Belandria.

“La ayuda humanitaria ha pasado a través de la frontera brasileño-venezolana en Pacaraima”, afirma, en la tarde del sábado, la embajadora venezolana designada por la oposición en Brasil, María Teresa Belandria.

Desde la víspera del sábado 23, fecha prevista para el gran operativo del ingreso a Venezuela, Estados Unidos había estado acumulando, en la ciudad colombiana de Cúcuta y en la frontera brasileña, en el estado de Roraima, miles de paquetes con productos básicos de consumo. Hacia allá había viajado el canciller de Jair Bolsonaro, Ernesto Araújo, acompañado de Belandria, embajadora de Guaidó en Brasil.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo, confirma la entrada a Venezuela, a través de la frontera con Brasil, del primer camión con ayuda humanitaria, decía Cable News Network (CNN).

Pero luego agregaba, con prudencia: “El equipo de CNN en Paracaima, estado Roraima, Brasil, no ha observado que camiones con ayuda hayan ingresado a Venezuela”.

Desde un escenario más discreto, con menos presencia de la prensa internacional que en la frontera con Colombia, poco antes de las tres de la tarde del sábado, Araújo había confirmado en su twitter: “hace unos minutos tuvimos noticia de que el primer camión con ayuda humanitaria brasileña y norteamericana entró en territorio venezolano”.

Después, vinieron informaciones de enfrentamientos ocurridos del lado venezolano que habrían dejado por lo menos dos muertos. Particularmente alejado de todo gran centro de población, las noticias eran difíciles de comprobar, mientras desde Brasil informaban que habían ingresados heridas diversas personas a sus hospitales.

El día viernes el gobierno venezolano había desplegado carros de combate y baterías antiaéreas y radares a unos 20 km de la frontera, tema que fue explotado por la prensa brasileña como una amenaza militar al país.

Pero el mismo viernes 22 el vicepresidente, general Hamilton Mourão, le dijo a la BBC que Brasil jamás entraría en una confrontación bélica con Venezuela, “a menos que nos ataquen. Eso sería diferente. Pero no creo que Maduro esté lo suficientemente loco para hacer eso”.

Una semana antes, Mourão había dicho que el gobierno brasileño había perdido contacto con los comandantes militares que apoyan a Maduro, pero que sus informes de inteligencia mostraban que los niveles militares más bajos del ejército venezolano estaban “muy infelices”.

Según Mourão, Maduro durará “tres o seis meses más en el poder y que su gobierno puede colapsar de repente, como un castillo de naipes, cuando los oficiales se vuelvan contra él”.

Dos vehículos

La tensión había crecido también en la frontera con Brasil desde que el gobierno de Venezuela la cerró. El gobierno brasileño no parecía muy cómodo con el esquema asignado para trasladar los suministros a Venezuela, el día sábado. “Solo podemos ayudar a hacer que los suministros y la ayuda humanitaria estén disponibles en nuestro lado de la frontera para que los venezolanos vengan a recogerlos a Brasil”, dijo Mourão.

El miércoles 20 la cancillería brasileña había anunciado una operación “para facilitar el envío de ayuda humanitaria a la frontera con Venezuela, a pedido de Juan Guaidó, que quiere movilizar este 23 de febrero a cientos de miles de voluntarios para que ingresen ayuda a Venezuela”.

El sábado, un corresponsal del diario brasileño Folha de São Paulo describe así el operativo: – Pese a la intensa movilización del gobierno federal para el envío de artículos y medicinas para Venezuela en las dos últimas semanas, solo dos vehículos salieron de Boa Vista rumbo a la frontera (a 215 km de distancia), en la madrugada del sábado pasado.

“Los camiones trajeron cuatro kits de emergencia de salud con medicinas de baja complejidad, arroz norteamericano y leche brasileña. De acuerdo con la cancillería brasileña, son suficientes para abastecer seis mil personas durante un mes”.

Este operativo, dice la nota, “hace parte de una acción coordinada entre Estados Unidos, Colombia, Brasil y la oposición venezolana para provocar la caída del dictador Nicolás Maduro que, impopular y aislado internacionalmente, depende del apoyo de las fuerzas armadas para mantenerse en el poder”.

Análisis diplomático

Con el gobierno comprometido con la política norteamericana contra Maduro, Mourão iba a representar a Brasil en la reunión del llamado Grupo de Lima, reunido el lunes 25 en Bogotá para analizar lo ocurrido el fin de semana y programar nuevas medidas contra el gobierno venezolano.

“Venezuela está en el medio de una crisis muy peligrosa, creada en gran medida por la fuertes sanciones desde hace mucho impuestas por los Estados Unidos, que impide la importación de comida y medicamentos”, según un diplomático brasileño.

“Las sanciones financieras impuestas han escalado hasta el nivel de expropiación de los fondos venezolanos en bancos norteamericanos, así como la apropiación de las reservas de oro en los bancos ingleses por el gobierno de ese país. A eso se suma el financiamiento masivo de la oposición y los esfuerzos para desestabilizar el país. Todo esto ha creado un enorme sufrimiento humano”, agregó.

En su análisis, el diplomático –que prefiere no hacer pública su identidad– señaló que era “extremadamente importante destacar que, si Venezuela aceptaba las donaciones impuestas unilateralmente, se podría interpretar oficialmente que el país estaba en estado de calamidad humanitaria, una situación que, de acuerdo con el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, permite una intervención militar, repitiendo una vieja táctica que facilitó a Washington y a sus aliados militares intervenir en Corea, Vietnam, Santo Domingo, Yugoslavia, Somalia, Irak, Libia, Siria, etc.” La ayuda humanitaria, agregó, “debe ser una acción organizada y controlada por la Cruz Roja Internacional, a pedido de Naciones Unidas. No puede ser unilateralmente impuesta”.

Una posición similar expresó el excanciller y exministro de Defensa brasileño, Celso Amorim, en entrevista concedida al periodista Jamil Chade. “Un cambio impuesto o estimulado desde fuera, inclusive con la amenaza del uso de la fuerza, es ilegítimo e inaceptable”.

Amorim se lamentó por el rumbo que ha adoptado la política externa brasileña. La posición de Brasil era racional y respetada. Ahora, en la mejor de las hipótesis, tendremos una política de bajo perfil. En la peor, crearemos hostilidades innecesarias”.

Para Amorim, lo que está en juego en Venezuela es el principio de no intervención y de respeto a la soberanía de los Estados.

“Brasil no puede aceptar un proyecto de cambio de régimen patrocinado por la mayor superpotencia, basado en una concepción ultra pasada de seguridad hemisférica o en una reedición de la Doctrina Monroe”, afirmó.

“No veo legitimidad en la autoproclamación de Guaidó. Eso no quiere decir que Venezuela no necesite cambios políticos. Pero tendrán que venir por medio del diálogo y no por gestos unilaterales, con fuerte inspiración en intereses exógenos, motivada por intereses geoestratégicos”.


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