Deportes Primera competencia universitaria tras dos años de pandemia

Voleibol de playa marca reinicio de competencias universitarias

Las parejas de la Universidad de Costa Rica y el Tecnológico de Costa Rica ganaron y clasificaron para el mundial en Estados Unidos.

Tras dos años sin competencias desde la llegada de la COVID-19 al país, el torneo interuniversitario de voleibol de playa organizado por la Federación de Deporte Universitario de Costa Rica se convirtió en la primera competición de orden estrictamente universitario y presencial en efectuarse, en la arena de las canchas del Parque Metropolitano La Sabana.

Sí ha habido competiciones de equipos universitarios desde 2021, pero todas habían sido como parte de los campeonatos nacionales, donde compiten contra otras delegaciones o deportistas no universitarias, de alcance élite.

Pero, además de lo que representa retomar una actividad deportiva tras la emergencia sanitaria, la importancia de dicho certamen radica en que las parejas que lograran ganarlo clasificaban para el Mundial Universitario programado en los Estados Unidos, del 24 al 28 de agosto.

De acuerdo con el coordinador del Área de Representación de la Universidad de Costa Rica, Henry Ortiz, el certamen incluía a nueve parejas de cinco universidades entre públicas y privadas en su rama femenina y ocho dúos de estas mismas universidades por la contraparte masculina.

La Universidad de Costa Rica (UCR), Universidad Nacional (UNA), Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), Técnica Nacional (UTN) y Autónoma de Centroamérica (UACA) se hicieron presentes en el certamen.

Guevara y Matarrita, Fallas y Miranda, los mejores dúos.

Bajo unas condiciones soleadas que predominaron durante toda la mañana en el Parque Metropolitano La Sabana, pero lluviosas al final del torneo, la pareja de Fabiana Guevara y Valeria Matarrita, de la UCR, fue la ganadora de la rama femenina luego de superar en la final al dúo de Cristel Arce y Kianny Araya del TEC con parciales de 21-13 y 21-11, en un partido donde aunque al inicio estuvo parejo, las celestes lo hicieron suyo y forzaron errores de servicio y devolución de Arce o Araya al poner los balones donde les fuera imposible repelerlos de su zona.

A lo largo de su ruta, Guevara y Matarrita estuvieron sólidas e intratables, pues nunca permitieron que ninguno de sus juegos se fuera más allá de los dos sets. Así, en la fase clasificatoria, despacharon a Jennifer Madrigal y Mariana Vázquez del TEC, 21-8 y 21-15 y a Karolay Solís y Camila Guevara de la UNA, 21-10 y 21-5, para acceder a las semifinales como ganadoras de su grupo, y luego, en esta instancia previa al partido más apetecido por todas, tampoco tuvieron mucho problema para deshacerse por 21-7 y 21-5 de otro dúo TEC, conformado por Sabrina García y una Valeria Bolaños a la que se le debe reconocer su pundonor por terminar en cancha hasta el final pese a que se había lesionado en su pierna izquierda en un partido previo.

«Hay satisfacción con nosotras mismas por haber logrado un objetivo que teníamos», Valeria Matarrita.

Tras su participación, las nuevas campeonas compartieron sus impresiones con este Semanario. “Yo creo que nosotras no hemos tenido tanto tiempo de trabajar como nos hubiera gustado antes de la competencia, sin embargo, veníamos muy seguras, queríamos hacer lo que sabíamos hacer, nuestro trabajo de la mejor manera, agradecidas con Dios por el gane, con mi compañera por supuesto, la verdad representa un gran logro y estamos muy emocionadas y pensamos en entrenar mucho para ir a dar lo mejor allá”, fueron las palabras de Guevara.

“Hay satisfacción con nosotras mismas por haber logrado un objetivo que teníamos. Ya habíamos jugado antes un campeonato, entonces, ya nos conocíamos y ya sabíamos como jugábamos, y veníamos a darlo todo y a dar lo mejor todavía para el campeonato que viene”, complementó Matarrita.

Guevara agregó que, aunque ha competido en el retorno a las competencias universitarias tras la pandemia fue algo satisfactorio, pero que, tras jugar en el campeonato nacional de dicha disciplina, con otros tándems, el objetivo pasaba por disfrutar del juego.

Por último, Matarrita admitió que compaginar estudios, entrenamientos con el equipo institucional para la modalidad de sala y los de playa es un esfuerzo muy demandante para ambas, pero con compromiso y equilibrio lo pueden lograr: “Se necesita mucha condición física,  es muy agotador física y mentalmente, pero yo siento que sí está dentro de nuestras metas y objetivos por lograr, lo vamos a conseguir”.

Por su parte, la pareja de Criforth Fallas y Marco Miranda del TEC fue el dúo campeón en la rama masculina, tras ganar la final contra Sebastián Núñez y Andrés Aguilar, de la UNA, con marcadores de 21-14 y 21-18.

Fallas y Miranda previamente habían ganado su grupo sin ceder ningún set, luego de doblegar a sus compañeros Jorge Brenes y William Baltodano, 21-10 y 21-12; a Emerson Leandro y Juan Elías Barrantes de la UTN, 21-14 y 21-13, y a Geovanni Ugalde y Sebastián Rojas de la UCR, 21-11 y 21-8. Además, en semifinales despacharon al dúo de Josafat Vargas y Josué Albino Rodríguez, también de la UCR, 21-15 y 21-14.

«Estamos muy emocionados para seguir trabajando duro y que llegue la fecha para ir allá y hacer  el mejor papel para representar a la universidad”, Marco Miranda.

Luego de su triunfo, Fallas y Miranda atendieron a UNIVERSIDAD. “Marco (Miranda) y yo la verdad sí nos preparamos muy bien para este torneo. Actualmente, nosotros acá en Costa Rica no jugamos juntos, pero decidimos unirnos para este torneo por nuestra universidad y muy feliz la verdad por el apoyo de la universidad, del TEC, del profesor (Alberto Travieso, entrenador de los equipos de voleibol de ambas modalidades y ramas de esa universidad) y ahora a seguir entrenando para el mundial”, comentó el atleta olímpico juvenil de Buenos Aires 2018.

“Muchas gracias al TEC por apoyarnos en este campeonato y ahora sí significa bastante para nosotros porque significa una clasificatoria al mundial, entonces, estamos muy emocionados para seguir trabajando duro y que llegue la fecha para ir allá y hacer  el mejor papel para representar a la universidad”, agregó Miranda.

Su primera experiencia como dúo fue un desafío para ambos, pues además de la exigente rutina de clases, entrenamientos con el club de representación institucional en sala y los conjuntos en playa, todavía hay que agregar las exigencias laborales de Miranda, pero lograron sacar todo eso adelante.

Ambos mostraron su satisfacción por la reactivación de dicho tipo de competiciones con admisión de público, pues les ayuda en su rendimiento deportivo.

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