Cartaginés busca terminar crisis económica entregándose en administración

Lo que hay que entender en el cambio de gestión del Cartaginés

Se quiere eliminar límite de acciones en una persona o grupo empresarial. Asamblea crucial será el 4 de octubre, una semana antes vence el límite de propuestas.

Con el pasar de los años, el fútbol masculino se ha convertido en más que equipos deportivos. Ahora, estos son empresas que deben tener solvencia deportiva y económica para concursar en las ligas profesionales de sus países e, incluso, existir.

Un equipo como el Club Sport Cartaginés no es la excepción. Aunque por años se han resistido a arrendarlo a un grupo empresarial por temor de que se los lleven de la ciudad y les cambien el nombre o los colores, los brumosos deben sumarse a esta tendencia de convertirse en compañía, donde un grupo inversionista pueda hacerse cargo de su administración. Al menos, esa es la conclusión a la cual se llegó en la Asamblea de Socios del 17 de setiembre realizada en Paseo Metrópoli.

De acuerdo con el secretario, Rodolfo Freer, el objetivo es que el próximo inversionista pueda tomar todas las decisiones deportivas y administrativas, y para ello deben quitar la cláusula que limita la cantidad de acciones en manos de un mismo grupo o persona en un 3%.

“Esta es una de las condiciones que pusieron los inversionistas; ellos quieren tener el control de su inversión. Entonces, a razón de eso es que las tres ofertas que tenemos nos han solicitado que se elimine esta cláusula del 3% que en realidad no tiene ninguna razón de ser”, comentó al final de esa reunión.

Pero ¿qué fue lo que motivó a los brumosos a abrirse a la administración? Se reveló que se tenían deudas por montos que oscilan entre los $3 y $4 millones, y que se necesitaban por lo menos $100.000 para operar. Por ello, Freer indicó que cualquier oferente debe depositar una garantía de $120.000 para postularse.

Hasta este momento, solo hay una oferta formalmente inscrita al 26 de setiembre, pese a que se habló del vicepresidente y empresario automotriz Adrián Jiménez o del grupo español que maneja al Betis. Freer dejó en manos de la Comisión de Socios revelar los oferentes finales y su ratificación en la asamblea del 4 de octubre, por realizarse en el Anfiteatro Municipal de Cartago. Lo que sí se logró con el Betis de España fue un convenio de colaboración, con pasantías y mercadeo, pero sin compras.

Durante el programa oficial Identidad Brumosa del 18 de setiembre, Freer y el vocero del club, Jeison Solano, explicaron que se les devolverá el depósito a los oferentes rechazados, pero, si no se acepta ninguna oferta, serán los propios asambleístas quienes cubran el monto.

Ya los brumosos han pasado por el modelo de asociación deportiva (sin fines de lucro) a sociedad anónima (sociedades mercantiles), y hace dos años intentaron hacerlo a la inversa, según las necesidades de dinero, sin éxito en lo deportivo ni en lo comercial, por lo que tienen esperanza de que esta vez sí puedan salir a flote.

Casos de casos

La idea del cuarto club con mayor cantidad de seguidores y títulos del país de abrirse a un inversionista lleva a preguntarse si las administraciones en manos de un solo grupo o persona son tan efectivas como se pintan.

Al parecer, al Deportivo Saprissa y al Club Sport Herediano sí les funciona este modelo. Los morados lograron sacar la tercera parte de sus 34 títulos nacionales desde que fueron entregados en administración desde 2003, con el magnate mexicano Jorge Vergara hasta 2010 y luego con el grupo costarricense Horizonte Morado (siete y cinco títulos, respectivamente), y han visto un aumento exponencial en taquillas, ventas de productos e ingresos por patrocinios. Con todo y pagos de $5 millones de deudas heredadas de la era Vergara, han salido avante.

Por su parte, los rojiamarillos no se han quedado atrás, y desde 2008, bajo la era del grupo Fuerza Herediana, ya han ganado cinco títulos nacionales desde 2012 –casi 20 años después del último anterior a esa era–, y son infaltables desde 2011 en los torneos de clubes de Concacaf. Además, han conseguido detectar a los mejores jugadores nacionales e internacionales pagables y llevárselos a sus filas con éxito, gracias a los patrocinios y una agresiva visión gerencial.

Sin embargo, a otros clubes, como el Puntarenas FC, Santos, los extinto Belén, Liberia Mía, Brujas y en menor medida el Barrio México, las administraciones concesionadas no les depararon un final feliz.

El Puntarenas FC, integrante de la Segunda División desde 2014, intentó compartir la administración en un par de ocasiones. La primera, en 2009, cuando se trató de establecer una sociedad entre la junta directiva y el empresario mexicano Alejandro Márquez, quien tenía el Atlético Celaya de ese país. Sin embargo, la dueña y presidenta, Alejandra Ordóñez, retomó sola la administración del club puntarenense por un supuesto incumplimiento por parte del azteca. Ocho años después, con el empresario local Alexander Blanco se repitió la historia. Al respecto, tanto Márquez como Blanco negaron las acusaciones por separado, y aseguraron que Ordóñez rechazó sus propuestas de llegar a arreglos.

En 201, los santistas cedieron el equipo en administración a un consorcio mexicano encabezado por Mohamed Morales. Pretendían un convenio por 15 años a cambio de inyección económica para la cantera y de allí venderla al exterior, pero el acuerdo solo duró un año y el club le fue devuelto a la directiva santista encabezada por Rafael Arias a inicios de 2015. Esto se debió a que no les salió económicamente viable a ninguno de los dos, y al mal papel de los caribeños durante todo el 2014 (11° en el Verano 2014 y 9° en el Invierno de ese año calendario).

Sin embargo, el día de su reasunción, Arias negó que hubiera sido un mal negocio para el Santos, ya que dijo que le fue devuelto sin deudas y con nuevos servicios gracias a la inversión de $1 millón que se vio reflejada en un gimnasio, una clínica y nuevas oficinas administrativas. Además, el programa de talentos de la zona hoy fructifica con el entrenador Johnny Chaves, quien lleva dos años seguidos metiendo al club entre los cuatro primeros, y ya ha conseguido vender a tres futbolistas directamente al exterior (Ian Smith, Alexis Gamboa y Pablo Arboine, quien ya regresó).

Entre los años 2004 y 2011 existió el Brujas FC, administrado primero por Percy Chamberlain en conjunto con los italianos Silvio Trevisán y Stefano Sgarlata (fallecido). Luego, su último presidente fue Minor Vargas. Por varios años el equipo josefino fue protagonista en los campeonatos nacionales; incluso, quedó campeón nacional en 2009 y tuvo poderío económico para pelear de tú a tú y con éxito a los mejores jugadores del momento. En su traslado a Desamparados desde Escazú, se mejoró el estadio, haciéndolo cerrado y apto para la máxima categoría. Pero, con la salida de Vargas y su arresto en Estados Unidos en 2011, el club cayó en declive hasta desaparecer y ser adquirido por el Orión FC, hoy en el fútbol aficionado.

En Liberia, el empresario Mario Sotela se hizo cargo del club y a cambio consiguió arrancarle con éxito los mejores jugadores a principales equipos como Saprissa y Alajuelense. Los fichajes y la inversión le ayudaron entre 2007 y 2010 al equipo, rebautizado como Liberia Mía, a quedar campeón a inicios de 2009. Pero un año después, debido a los retrasos salariales, Sotela tuvo que llegar a un acuerdo con Vargas (Barrio México) para cambiar los nombres de sus franquicias para el 2010-2011. Durante un tiempo, parecía servir, pero luego el Barrio México arrastró estas deudas y, al no serle programados tres juegos en esa temporada, fue expulsado de la máxima categoría. El Barrio México original nunca pudo ascender y, para el año 2017-2018, ni siquiera pudo jugar por el tamaño de su deuda, con lo cual bajó de manera automática a la división aficionada.

Por su parte, Liberia regresó a dominio de la Municipalidad, quien le puso el nombre original (Municipal Liberia), compró una franquicia en Liga de Ascenso 2013, subió a Primera en 2015 y, tres años después, regresó a la segunda categoría.

Finalmente, Belén también se vio beneficiado por el apoyo de Vargas, cuyos beneficios más palpables fueron la remodelación del Polideportivo y el ascenso de 2011. Pero, en 2017, el presidente Olman Vargas se salió y llegó a un acuerdo con un grupo de inversionistas mexicanos para hacerse de la franquicia. Ellos decidieron llevársela a Goicoechea y cambiarle el nombre a Guadalupe FC para tener su propio estadio en el Colleya Fonseca, en vez de estar jugando en el Eladio Rosabal Cordero de Heredia. De momento, el nuevo club va por buen camino, pues no brega por el descenso y no tiene problemas salariales, aunque no está en puestos clasificatorios.

Otro club dado en administración a una compañía extranjera es la UCR Fútbol Club, que desde el final de la temporada 2016-2017 es administrado por la compañía colombiana GO S.A.S, conocida como “Con Talla Mundial”. En principio, se pactaron 25 años con el fin de inyectarle capital financiero al club, con posibilidad de ampliarlo en cinco años por título ganado; pero, de momento, no ha habido mejora en los resultados futbolísticos del club, el cual sigue peleando posiciones cercanas al descenso. Sin embargo, tampoco ha habido denuncias de retrasos salariales, aunque sí una pugna entre el club y la institución por el convenio mutuo. De momento, el club ha logrado frenar a la institución en su intento por romper el acuerdo gracias a una medida cautelar.


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