Entrevista al escultor Jorge Jiménez Deredia

“Yo no hago un revival de las culturas precolombinas” 

Más de 50 obras de Jorge Jiménez Deredia, escultor costarricense radicado en Italia, se exponen en San José para reflexionar, según el artista, acerca de la identidad nacional, esférica e híbrida.

Bajo el sol candente de media mañana en el bulevar del corazón de San José, el artista costarricense Jorge Jiménez Deredia, radicado en Italia hace más de 40 años, dirigía la “puesta en escena” de su escultura Génesis de fuerza ancestral, conformada por cuatro esferas de un mármol tan blanco que hería la mirada con el reflejo de la luz.

Una grúa bajaba despacio la cuarta pieza que completa el conjunto -donde está esculpido un rostro aindiado de mujer-, mientras Jiménez Deredia, con su pelo abundante y canoso, y vestido de estricto negro, medía milimétricamente el punto preciso para colocarla en una base de hierro.

Alrededor, un grupo nutrido de transeúntes grababa y tomaba fotos con la cámara del celular, con el fin de seguir paso a paso los movimientos de la cuadrilla de unos diez operarios y ayudantes que colaboraban con la minuciosa y pesada faena.

La exposición “Jiménez Deredia. La fuerza y la universalidad de la esfera”, del escultor Jorge Jiménez Deredia consta de 27 obras escultóricas de gran formato y más de 20 de pequeño y mediano formato. (Foto: Katya Alvarado).

La concentración de Jiménez Deredia se relajó hasta que la escultura estuvo perfectamente segura en su sitio, y solo entonces volvió a ver a los curiosos que lo acompañaban, quienes le lanzaban palabras de admiración.

“¡Maestro!”, se escuchaba en el aire, a veces en coro.

En la pausa, algunos de los espectadores aprovecharon para pedirle un selfi y un autógrafo, y el artista sonriente y con un cansancio visible atendió a cada uno.

“Una foto, aunque esté hecho leña”, bromeó con un dejo permeado por el acento italiano.

La escultura Génesis de fuerza ancestral forma parte de un contingente de 27 piezas de gran formato y pesos que oscilan entre las 5 y 40 toneladas, que fueron instaladas en la Avenida Central, específicamente de Correos de Costa Rica a la Plaza de la Democracia.

Intitulada “Jiménez Deredia en San José. La fuerza y la universalidad de la esfera”, la exposición significó una inversión por parte de la alcaldía de la ciudad capital de más de   ₡ 100 millones, sumando los patrocinios. Se inaugura este miércoles 20 de febrero y permanecerá en el lugar hasta julio.

Además de la obras que yacen al aire libre, la muestra está conformada por otras 20 de su autoría en formato pequeño y mediano, que en paralelo se exhiben en el Museo del Oro Precolombino del Banco Central y el Museo del Jade.

Luego de más de un año de preparación, después de que el artista fuera invitado por el alcalde de San José, Johnny Araya, la mega exposición del escultor costarricense más mediático y, probablemente, reconocido internacionalmente está lista para ser disfrutada y -por qué no- cuestionada por quienes entren en contacto con ella.

La amistad y admiración por el escultor, a quien Araya acompañó en exposiciones realizadas en  Florencia (2006), Roma (2009) y México (2015-2016), “lo hicieron ambicionar que en San José pudiera disfrutarse de esa forma este trabajo artístico”, según consignó oficialmente el gobierno local.

Esferas prehispánicas

Apenas terminada de colocar la escultura, Jiménez Deredia se hizo a un lado buscando la sombra que provocaba un alero de una tienda frente a la Plaza de la Cultura.

Siempre rodeado del grupo de seguidores, con la mirada y la piel quemadas por el sol implacable de febrero, respondió con cuidado las preguntas del Semanario UNIVERSIDAD.

De pie y durante 15 minutos narró casi sin respiro y como en trance el periplo de su historia personal, así como la cosmovisión de aquello denominado por él como polvo de estrellas, elemento de donde viene el ser humano y que, anteriormente, científicos como Carl Sagan ya habían elaborado con brillantez y elegancia en sus investigaciones.

Jiménez Deredia se marchó hacia Italia en 1976 para formarse como escultor pensando que iba encontrarlo “todo”.

Después de siete años de búsqueda halló su verdad: “lo único que debo hacer es reconocer lo que yo llevo adentro para poder traducirlo en arte y mostrárselo a los italianos. En ese momento me cambio de nombre y me pongo Jiménez Deredia, porque entiendo que todo el mundo que debo representar y conocer está dentro de mí, no está afuera de mí”.

El artista herediano, provincia con una gran tradición escultórica donde nacieron grandes maestros como Aquiles Jiménez, Crisanto Badilla y Luis Arias -entre otros-, configuró un pensamiento basado en esa poética astronómica relacionada con la materia estelar.

“Nosotros somos polvo de estrellas en transmutación: todo el conocimiento del Universo está dentro de nosotros, y el conocimiento cultural y emocional que traemos del país en dónde nacimos”, explicó Jiménez Deredia.

El escultor enlazó esta génesis escultórica con la noción de identidad nacional y la necesidad de renovarla para que los costarricenses nos conozcamos mejor y podamos acceder a la globalización de la manera “correcta”.

“Para que no nos enfermemos”, puntualizó. “Hay demasiados suicidios en Costa Rica, ¿por qué? Porque hace falta aclarar la maravilla que significa vivir una día más, porque además vivimos en una país espléndido que nos crío en condiciones que se están perdiendo”.

Jiménez Deredia radica en Italia desde hace 43 años y vuelve al país con sus obras escultóricas que han viajado por ciudades como Florencia, Roma y la Ciudad de México. (Foto: Katya Alvarado).

Jiménez Deredia enfatizó a lo largo de la entrevista en que nuestra cultura posee una visión esférica del mundo desde hace 4.000 años, “y ahora se está transformando y enfermando”.

Así, la idea de la exhibición, según el escultor, es provocar una reflexión acerca de “cómo entrar en la globalización sin ser homologados, sin que nos digan cómo y qué tenemos que vestir, qué tenemos que comer”.

De acuerdo con Jiménez Deredia, “no somos huérfanos espiritualmente”; sin embargo, los pensadores de la Costa Rica del siglo XIX no integraron en el imaginario cultural ese legado prehispánico, sino que incorporaron solamente al obrero y al labriego sencillo.

También, afirma que con su arte escultórico él renueva símbolos como la esfera de la cultura boruca que materializó una cosmovisión, para transformarla en una génesis que explica lo que somos.

“Sabemos que (las esferas) servían para entender el mundo porque las colocaban como símbolo de poder espiritual en frente de las habitaciones, como protección y conocimiento. Sabemos que crearon pequeñas ciudades donde se vivía con la idea del cacicazgo y que existía el minifundio en todo el territorio costarricense”, detalló.

Seguidamente, el artista señaló que las culturas prehispánicas ubicadas en nuestra geografía no usaron la pirámide porque la sociedad no tenía una estructura piramidal, como sí ocurrió en México y Guatemala donde había una clase sacerdotal cuando llegaron los españoles.

“Nosotros vivimos una dimensión espiritual muy alta que se interrumpió con la conquista y  que nos dijo: no pueden pensar con su propia cabeza; ahora hablan (sic) esta religión, ahora van a adorar este Dios y ahora van a hacer lo que nosotros decimos”, apuntó.

El escultor conceptualiza su arte, además, como el resultado de una cultura que integra la luz y la sombra en referencia al yin y el yang creadores del caos. “La esfera es el caos tridimensional, y nuestra sociedad siempre ha sido esférica”.

Hibridez sin revival

Los pueblos autóctonos en Costa Rica viven aún la discriminación y la exclusión, ¿qué piensa al respecto?

–Esa es la conquista. Los convencieron de que no podían pensar con su propia cabeza, con su propia historia; les quitaron los dioses; les quitaron el idioma y los marginaron. Pero yo no hago un revival de las culturas precolombinas. Yo lo que digo es que ya en esas culturas existían las raíces de una manera de ver el mundo, que después se fue transformando a través de la historia, de la conquista y la colonia. Y nosotros, los costarricenses de hoy somos híbridos, somos fruto de dos culturas. No somos españoles ni europeos, porque tenemos la hibridez adentro. Hay que entender esa hibridez para entender la identidad.

¿Por qué eligió trabajar el mármol de Carrara en Italia?

–Escogí el mármol para trabajar porque aquí no hay piedras tan grandes que me permitan hacer las obras que yo quiero hacer; aquí encuentro pedacitos de granito y un mármol que no se adapta para hacer esculturas. Entonces tengo que viajar, vivir al pie de las canteras para ir y buscar esos mármoles. Me cuesta hasta tres meses de tiempo encontrar un bloque de esta calidad y de este tamaño. Aquí no tengo las fundidoras que me puedan fundir las obras monumentales; aquí hay una que hace muchos esfuerzos pero que no tiene la tradición de 2000 años de fundir, como en Italia. Por eso tengo que estar en Italia la mayor parte del tiempo, porque ahí está la materia y los artesanos que he ido formando durante 40 años. Por eso soy de alguna manera un exiliado cultural, porque para poder hacer lo que quiero necesito estar en exilio; pero eso no quiere decir que yo no sienta y viva como un costarricense.

Cuando Jiménez Deredia se refirió al conjunto escultórico Génesis de fuerza ancestral, ubicada en el bulevar entre la Plaza de la Cultura y las tiendas de comida rápida, café y ropa, reflexionó sobre el legado de la esfera, en cómo esta figura y lo que simboliza no le pertenece, ya que tiene raíces en la historia profunda de los indígenas precolombinos.

Sin embargo, esta esfera se transforma en la génesis del desarrollo del pensamiento espiritual expuesto por él, en el tercer milenio con la globalización.

“Un mundo completamente nuevo, pero que respeta lo que yo soy como costarricense; en que el canto de cuna que me cantó mi madre no desaparece, ni el olor de la tierra mojada que yo siento en Costa Rica y que no lo siento en ninguna parte del mundo. Eso nadie me lo puede quitar y quien me lo quiera quitar hace que yo me enferme. Es estar conscientes de lo que somos para saber a dónde vamos”.

  • La exposición “Jiménez Deredia. La fuerza y la universalidad de la esfera” llega a San José en continuación de un trayecto por las ciudades de Florencia, Roma, Valencia, Trapani, Ciudad de México, Miami, Houston y Lucca en Toscana.
  • Jiménez Deredia creó cuatro obras nuevas para la exposición en San José: Energía atávica, Refugio, Arrullo y Herencia.
  • Una aplicación desarrollada por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) puede ser instalada sin costo en los teléfonos inteligentes. Su propósito es guiar a los usuarios en el recorrido por las esculturas.

 


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