Estreno en el Teatro Universitario

Un policial idiota cuestiona la desmemoria

La obra La memoria fría del Teatro Universitario se estrena el jueves 27 de abril

Concentrados escriturando teatro en una residencia independiente de un mes y medio en  Buenos Aires, los costarricenses Gustavo Monge y Rafael Ávalos, junto al argentino Martín de Goycoechea, crearon La memoria fría.

La obra, producida por el Teatro Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR), se estrena el jueves 27 de abril en la sala ubicada en Montes de Oca y estará en temporada hasta 21 de mayo.

Monge explicó que el proyecto es un ensayo sobre la memoria en América Latina, que partió de preguntas vivenciales que se hicieron sobre cómo se construye el recuerdo en nuestros países.

Sin ser evidente en la puesta en escena, el estudio se nutre de la historia de Argentina con sus 30,000 desaparecidos y las Madres de la Plaza de Mayo; de los 43 también desaparecidos de Ayotzinapa en México; y, en antítesis, de la desmemoria en Costa Rica, donde, por ejemplo, un político cuestionado de corrupción se nominó para una precandidatura presidencial.

Mediante la meta-teatralidad (la representación dentro de la representación) y soluciones lúdicas con objetos dispuestos en escena, Monge deseó abandonar el gran formato que estaba trabajando en el país en los últimos montajes para conectarse con su raíz independiente, así como dejar de montar textos ajenos.

La memoria fría cuenta la historia de cuatro amigos que se van de paseo y en el camino ven instrumentos de viento tirados en un potrero. Se regresan y la imagen les queda dando vueltas hasta que uno de ellos los convoca años después para tratar de reconstruir la experiencia entre todos.

El espectáculo gira alrededor de la premisa de que la memoria es fragmentada, así cada protagonista solo recuerda una parte, y cuando se reúnen a juntar los pedazos la historia carece de sentido. “Nadie puede sostener la esencia de la memoria”, apuntó Monge.

“Este texto está escrito a partir de muchas de nuestras vivencias, pues parte de mi metodología de trabajo es la autoreferencialidad; no quiere decir que sea biográfico, sino que surge muy honestamente del lugar personal como válido de creación”, explicó Monge.

En esa misma línea, el director hace énfasis en que la obra no es un panfleto político sino una propuesta en la que los personajes asumen un rol frente a la memoria: una quiere organizarla para reconstruirla; otro desea que su compañera acepte que dijo que lo amaba; otra plantea la necesidad de tener un hijo y, finalmente, otro desarticula el recuerdo.

Monge indicó que aunque suene a teoría conspirativa “hay puesto mucho dinero, esfuerzo y estrategias, no para desmontar la memoria, pero sí definitivamente para construir otra capa que desvíe la idea”.

De acuerdo con Monge, uno de los ejes de la obra es la palabra recuerdo, ya que posee “una etimología hermosa: viene de re que es volver y cordis que es corazón, entonces recodar es volver a pasar por el corazón; a partir de ese motor poético nos anclamos para trabajar”.

La memoria fría también pone a jugar a los espectadores de este policial idiota y mal escrito, como lo calificó Goycoechea, pues tendrá que recuperar los datos del relato que suprime información de forma adrede mediante el mecanismo estético de la elipsis para difuminar las palabras y las imágenes.



Entrevista a Martín de Goycoechea, dramaturgo

 “No nos van a dejar reconstruir la historia”

¿Se puede reconstruir la memoria?

-Es inútil reconstruirla porque va a haber muertos. No hace falta saber realmente lo que pasa, porque van a morir porque hay alguien que quiere que no sepamos lo que pasó y siempre gana. La historia de Argentina está escrita por muertes, por Malvinas, por los desaparecidos. No hace falta reconstruir la memoria porque no nos van a dejar.

¿Es una visión pesimista?

-Sí, no soy la persona más optimista del mundo, pero sí me parece que la escena ha de plantear preguntas y no respuestas. Es un policial idiota. Cuando tenés todas las fichas no hacés ¡ah!, sino ¿ah? Entonces te das cuenta que nunca te van a dejar reconstruirlo. En Buenos Aires hace seis meses un ministro de cultura dijo que no fueron 30,000 sino 8,000 desaparecidos. Nunca te van a dejar reconstruir aunque tengas todas las piezas.

¿En Costa Rica cómo aplica esta visión?

-Ustedes no tienen una historia contemporánea trágica.  Desde hace seis años vengo a San José, y vivo un promedio de dos meses acá y veo el crecimiento de un capitalismo voraz que antes no había. Yo les digo acá a los chicos: en Argentina tenemos uno de los peores gobiernos de nuestra historia, créanme, si les dicen que la clase media va a estar mejor no es verdad. La derecha no nos dice la verdad. La memoria fría es porque es una memoria estanca, nos acordamos de lo que nos conviene y nosotros no manejamos nuestra memoria, nos es manejada por los medios. Nosotros jugamos con los pedazos que nos dejan de la realidad, que son circulares y con los cuales nunca vamos a armar el rompecabezas.

De todos modos, según la premisa de la obra, la memoria es fragmentaria…

-Yo escribo y después me olvido de lo que escribí y veo un ensayo y digo: yo pienso lo mismo, como si yo no lo hubiera escrito. Laura (un personaje) decía: cuando la historia la cuentan los idiotas son probablemente errores que vamos a volver a cometer. En nuestro caso, la historia en muchos casos es contada por estos hijos de puta que no dejan que nosotros reconstruyamos la historia. Me parece que la escena ha de mostrar el juego perverso y no ponerse en una situación moral de decir: no hagamos esto, esto es no es moral. Yo creo que la actitud que tiene el teatro de mirada política pasa por desmarcarse de la mirada moral. No se puede no ser contemporáneo. Creo que el único acto político que uno puede hacer es plantear la pregunta, ¿qué está pasando?, ¿esto es lo que pasa? Hay mucho teatro de signo vencido que está puesto en escena a propósito, porque obtura la posibilidad de mirada crítica y la de reconstruir la memoria.

¿Pero con la obra siempre estás planteando cómo salir de esa trampa?

-Yo tiro la pregunta, y dónde pica pica, porque hay una necesidad de construir universos poéticos desde la palabra. Hay un gran porcentaje de la obra que no sucede en escena y que asocia la construcción de la memoria. La palabra no informa, tira unos datos para contextualizar, asocia y construye cosas que no están como la memoria.

¿Cómo se construye la dramaturgia y la metateatralida de la obra?

-Hay tres planos. El plano de la relación espectacular en relación con esa construcción, sobre esa reconstrucción se trabaja lo vincular en relación con vínculos completamente quebrados, son funcionales, y sobre eso se construye con la palabra hablada un territorio inexistente que apela a la memoria. La intención es que tenga varias capas que constantemente nos fuerza a cerrar el sentido desde el espectador porque la imagen es obturada en la escena. La imagen en escena no se muestra cien por ciento, se obtura una parte a la que nosotros tenemos que llegar, que es el recuerdo.



Para no olvidar

Qué: La memoria fría
Dirección:
Gustavo Monge
Cuándo: del jueves 27 de abril al domingo 21 de mayo
Dónde: Teatro Universitario, Montes de Oca
Horario: jueves a sábado 8 p.m. y domingos 6 p.m.
Precio: ₵5000 general y ₵4000 para estudiantes y ciudadanos de oro.
Reservaciones al teléfono 2511 6722
Más información: Facebook del Teatro Universitario.



 


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