El libro toma vida cuando se lee

Proyecto de acción social de la UCR estimula en la niñez la lectura y el amor por los libros

Con presencia en Talamanca, Hatillo Centro, el Coyol de Alajuela y el Hospital Nacional de Niños, el proyecto de Acción Social de la Universidad de Costa Rica (UCR), “El rincón de cuentos, un lugar para libros, sueños y esperanzas”, promueve la lectura en la niñez mediante la animación y el uso de la biblioteca.

“Deseamos que las personas tengan acceso a un marco cultural mucho más amplio”, afirmó el escritor Carlos Rubio, coordinador de la iniciativa, que desde 2004 busca que los niños amen los libros y con ello cultivar sus sensibilidades estéticas. Hasta la fecha ha beneficiado 13.330 personas.

“El rincón de cuentos…” constituyó bibliotecas en instituciones, donde además asocia con la experiencia de la lectura la animación artística, mediante la expresión de otras manifestaciones como los títeres, los vestuarios y los murales.

“La lectura nos da la posibilidad de humanizarnos, sensibilizarnos y comprender que no existo yo sólo en el mundo, que existe una otredad”, puntualizó Rubio.

De acuerdo con el escritor, a partir de la experiencia de leer, desde temprana edad el niño organiza una secuencia de una narración que le provee amplitud en el léxico, entre otras herramientas y habilidades.

“La lectura me permite encontrar que hay una diversidad cultural, de posiciones ante el mundo, que no soy único; soy uno dentro de lo diverso y me integro en esa diversidad”, opinó.

Una de las instituciones es la Escuela República de Paraguay, en Hatillo Centro. En el Centro de Apoyo en Pedagogía Hospitalaria (Ceaph), del Hospital Nacional de Niños, los animadores del proyecto van de cama en cama para contarles cuentos a los niños internados, quienes además desarrollan habilidades pictóricas con el dibujo.

Asimismo, la iniciativa creó una “Bebeteca”, biblioteca especializada en niños de entre los cero y cuatro años, ubicada en el Hogar de la Posada de Belén en el Coyol de Alajuela.

La institución recibe a adolescentes madres y a sus hijos, con el objetivo de brindar a estas menores de edad preparación académica y técnica, así como acompañamiento humano y psicológico.

En la Escuela Sepecué en Talamanca, de población Bribri, el proyecto instaló el primer rincón de cuentos en territorio indígena en colaboración con la División de Educación Rural del Centro de Investigación de Docencia en Educación de la Universidad Nacional.

En marzo, la iniciativa también se creará en la Escuela de Suretka en Talamanca.



El placer de leer

UNIVERSIDAD solicitó a varios escritores que compartieran con los lectores los recuerdos relacionados con los libros que más los marcó, las razones por las cuales leen y si consideran importante el acto de la lectura. A continuación un extracto de sus respuestas.

Carlos Cortés: Leer para imaginar

Mi padre afectivo -un tío político- y mi prima más joven -universitaria entonces- me empezaron a contar cuentos a los cinco o seis años. No los leían, los recitaban de memoria. Creo que leo desde entonces para recuperar esas voces. No creo que haya nada más poderoso que la voz humana, y al leer en silencio lo que hacemos es encontrar esa voz, llamémosla primigenia.
Sin imaginación no se puede vivir y la mejor manera de desarrollarla es leyendo. Está neurológicamente demostrado que las conexiones nerviosas se desarrollan a partir de la lectura y de la escritura -por cierto, a mano-. Las personas que leen y comparten historias viven más, entienden el mundo, lo socializan -para empezar, no están solas, son más felices- y le dan sentido.

Karla Sterloff: Con los libros todo es asombro

Los libros siempre han estado ligados afectivamente a mi vida. De niña empecé a sentir que con ellos yo estaba a gusto, mis sentidos gozaban cuando leía, mi curiosidad se saciaba y se abría una ventana antes insospechada; con los libros todo ha sido asombro.
Recuerdo con especial afecto los libros Sin Fronteras, de Alianza para El Progreso, los cuales leíamos en la escuela.Gracias a ellos conocí Centroamérica y me sentí por primera vez parte de un territorio más grande. Leo porque amo leer. Es un ejercicio de placer.
Me parece que la gente que no lee se está perdiendo de uno de los placeres más grandes que podemos tener los seres humanos. La lectura, al menos a mí, me ha dado la posibilidad de acercarme a diferentes formas de existencia, a considerar otras perspectiva de la vida y a no morirme de aburrimiento.

Luis Chaves: “Hay mucha gente buena que no acostumbra leer”

¿Cuál recuerdo importante tenés relacionado con la lectura?
-Con mi abuela, en una casa de Zapote, ella enseñándome a leer con el periódico. Leyendo titulares y noticias. Eso fue inmediatamente antes de entrar a preescolar.
Uno llega a la escritura atraído por esa mezcla de placer, curiosidad, reto que le propone la lectura. Nadie empieza a escribir sin haber leído antes. Y no creo que haya alguien que escriba más de lo que lee.
No diría que es importante leer tan fácilmente. Mejor dicho, para ser riguroso lo primero que hay que hacer es poner la afirmación entre signos de pregunta: ¿es importante que la gente lea?, ¿que lea qué? Si nos estamos circunscribiendo al mundo de la literatura, tampoco podría responder eso con mucha tranquilidad. Un ejemplo al vuelo, hay gente que traga libros de economía y luego desde un banco central se cepilla a toda una clase social. No sé, cada quien encuentra o, por lo menos, busca la manera de estar en el mundo. Hay muchos imbéciles leídos. Hay mucha gente buena que no acostumbra leer.
Foto: Luis Chaves. (Foto: Bernardo de Niz).

Tatiana Lobo: “Leer no es indispensable para vivir”

Mi papá me enseñó a leer a los cuatro años. Cuando murió, mi mamá escondió sus libros porque no tenía criterio para seleccionar los adecuados a mi edad. Tenía yo alrededor de 10 años cuando descubrí el escondite, una buhardilla sin ventanas. Me las arreglé para entrar con una candela y vi muchas cajas llenas de libros. Tomé uno al azar, se llamaba El Príncipe y creí que eran cuentos de hadas pero me resultó incomprensible. Y así los demás libros. Muy frustrada me propuse llegar a entenderlos y en eso estoy todavía….
Creo que la lectura exige un esfuerzo de imaginación, comprensión y análisis que perdura una vez que se ha terminado de leer. Pero leer no es indispensable para vivir, hay muchas culturas ágrafas que viven perfectamente sin bibliotecas. Por su parte, ahora, en la economía de mercado y su obsesión por economizar tiempo, se privilegia la imagen. Pese a todo, el libro resiste como lo prueba su industrialización.
Foto: Tatiana Lobo. (Foto: Alfredo Huerta).

Mabel Morvillo: “Leer está reñido con lo obligatorio”

Mis recuerdos decisivos con respecto a la lectura vienen de la adolescencia, de esa época de desconcierto, búsqueda, soledad. Leer fue la puerta a un mundo que me recibía sin cuestionamientos, y sí con una inacabable libertad.
Es importante que se lea y pueda descubrirse el deleite y el placer de la lectura. Leer está reñido con lo obligatorio y con las imposiciones; hay que leer con libertad y descubrir que en ese espacio aprendemos a ser más tolerantes, comprensivos, abiertos, humanos; tal vez hasta menos superfluos e insensibles ante la realidad.
Foto: Mabel Morvillo. (Foto: cortesía Mabel Morvillo).

Óscar Núñez: “Placer comparable con pocas cosas”

Las grandes obras siempre dejan grandes recuerdos. Me viene a la mente el personaje central de El tambor de hojalata (del alemán Günter Grass), ese entrañable enano con quien comparto el nombre y la poca estatura, de quien aprendí que el realismo mágico no era un fenómeno nuevo ni exclusivo del boom latinoamericano.
Leo, en primer lugar porque me encanta, me transporta y a menudo me ayuda a sustraerme a una realidad que a veces es difícil de digerir. En segundo lugar porque soy escritor y periodista y no hay forma de ejercer estos oficios sin una práctica permanente y consistente de lectura.
Es importante que la gente lea en general, sin importar la naturaleza de los textos, a condición de que sean de calidad. De lo contrario, la actividad carece de trascendencia. Creo que es importante la buena lectura básicamente por tres razones: a) porque amplía el conocimiento y desarrolla los criterios personales; b) porque ejercita la imaginación; c) porque es un placer comparable con muy pocas cosas.


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