Universitarias José María Gutiérrez, Premio Rodrigo Facio Brenes 2020

“Vivimos ataques a la autonomía universitaria que no se habían visto en el pasado”

El microbiólogo y Profesor emérito de la UCR, José María Gutiérrez, hace un repaso por su carrera, la relevancia de la educación superior pública y cómo la pandemia del COVID-19 evidenció la crisis que vive la humanidad.

Es un experimentado científico y reconocido investigador del tema del envenenamiento por mordeduras de serpiente en el país. Aunque es microbiólogo y doctor en Ciencias Fisiológicas, José María Gutiérrez ha estado vinculado desde su juventud al campo social.

El especialista, recientemente condecorado con el Premio Rodrigo Facio Brenes 2020, conversó sobre qué significa recibir este galardón, así como de los ataques que reciben actualmente las universidades públicas y en qué debe trabajar la sociedad para enmendar las falencias evidenciadas por la pandemia del COVID-19. A continuación, un extracto de la entrevista.

¿En qué momento de su vida, a nivel personal y profesional, recibe el Premio Rodrigo Facio 2020?

Yo me jubilé hace aproximadamente un año de la Universidad y tuve el privilegio de ser nombrado profesor emérito en la Facultad de Microbiología y el Instituto Clodomiro Picado, entonces eso me ha dado la oportunidad de continuar muy activo, tanto en la parte académica como en la parte social, institucional, etc. Ha sido una especie de nueva etapa que me da espacio para dedicarme también a promover ideas, a reflexionar sobre ciertas cosas.

Este premio en realidad llega en un momento, yo diría, de madurez en mi propia carrera como investigador, y también de madurez en mi propia vida como persona. Es, por un lado, un gran estímulo que se me haya hecho un reconocimiento, en primer lugar que haya sido por parte de la Universidad de Costa Rica, que es una institución para mí de un enorme valor y que representa mucho en mi vida. Por otro lado, es un gran estímulo el hecho de que se me reconozca no solo el aporte a nivel científico, sino a nivel más de la proyección social de mi trabajo, e incluso de la proyección política. 

También lo tomo como un reconocimiento a los colectivos adonde he participado, porque como lo mencioné en el discurso (al recibir el premio) , mi trabajo siempre ha estado ubicado en entornos colectivos, en el Instituto Clodomiro Picado, con otros colegas de la Universidad de Costa Rica, en América Latina con diferentes grupos y personas, incluso a nivel social y político en mi país.

¿Cómo podría explicar cuál es su vinculación con el área social y política?

Entré a la Universidad de Costa Rica en 1972 y en ese tiempo había una enorme efervescencia social y política que derivaba de las luchas contra Alcoa en el año 1970. Venía con una gran intención, con una gran vocación de desarrollar una carrera científica, porque es algo que siempre me ha apasionado y que afortunadamente gracias a la universidad tuve la oportunidad de desarrollar. Incluso gracias a la universidad me dieron una beca para obtener un doctorado fuera del país. Pero al mismo tiempo siempre traía inquietudes más amplias en los ámbitos culturales, políticos, sociales; y en el ambiente universitario de esa década del 70 tuve mucha oportunidad de desarrollar esas otras facetas también.

Yo participé en el movimiento estudiantil, milité en un partido político de izquierda que se llamaba el Frente Popular Costarricense y en la organización estudiantil Faena, que era la contraparte universitaria de ese grupo, y en esas experiencias de carácter social y político conocí, me vinculé con personas de muchos ámbitos de la universidad y particularmente con personas de las Humanidades y de las Ciencias Sociales. Entonces desde un principio tuve la oportunidad de manejar esa combinación entre el trabajo científico y el estudio de la Ciencia, la Microbiología, que era lo que me apasionaba, con un contacto muy cotidiano y muy profundo con personas de muchas otras disciplinas, de quienes aprendí muchísimo y he seguido aprendiendo mucho siempre.

¿Cómo evalúa a lo largo de su vinculación con la UCR el papel que representa la educación superior pública en Costa Rica y, por otra parte, las circunstancias actuales a las que se enfrenta?

A lo largo de mi carrera universitaria, desde que fui estudiante y luego como profesional, me he percatado de la importancia enorme que tiene la universidad pública, y específicamente la Universidad de Costa Rica, en la vida de este país y en la vida de todos los países de América Latina. Son instituciones que yo he llamado esenciales, que forman parte del Estado Social de Derecho y que juegan un papel fundamental para formar profesionales competentes, comprometidos socialmente. Un papel importantísimo como los principales reservorios de investigación científica y tecnológica, también por una enorme proyección que tienen hacia el país, con una filosofía de solidaridad, en procura del bien común, impactando muchos sectores de la realidad.

Preocupa muchísimo el escenario que estamos viviendo hoy día, donde hay sectores poderosos, importantes de la sociedad, que cuestionan repetidamente el trabajo de las universidades; y no solo lo cuestionan, sino que tratan de incidir políticamente para que haya acciones que perjudiquen la estabilidad, la autonomía, la integridad, el desarrollo de estas instituciones. Vivimos ataques a la autonomía universitaria que no se habían visto en el pasado, ataques al presupuesto universitario, intentos de modificar la Constitución Política, que afortunadamente hasta el momento no han tenido sus frutos, pero que probablemente vayan a seguir ocurriendo.

En su discurso también expone el tema de la desigualdad y la lucha por la equidad a nivel nacional y a nivel mundial, en el marco de la pandemia del COVID-19. ¿Cómo podemos mejorar como sociedad a partir de esta situación, de esta pandemia que nos está afectando? Tomando en consideración estos dos puntos que usted destaca y lo que menciona también en su discurso en general.

Menciono en el discurso que esta crisis del COVID-19 que ha tenido un impacto tremendo a nivel no solo de salud, sino social y económico, que ya estamos viendo en cifras, abandono de muchos estudiantes de los estudios, personas que quedan desempleadas, pobreza creciente, etc. llega en momentos en que también teníamos una crisis sistémica.

Es de un modelo que fomenta a nivel cultural el individualismo, el “sálvese quien pueda”, que fomenta el mercantilismo, la banalidad.

La crisis del COVID-19 encuentra a la humanidad viviendo con ese modelo predominante de desarrollo; lo que hace es incrementar o poner de manifiesto aún más esas contradicciones de un modelo de desarrollo que no favorece la equidad, que más bien favorece la inequidad y que no favorece el desarrollo pleno de todas las personas.

No favorece lo que se ha llamado “el cuidado de la vida” en todas sus manifestaciones. Entonces, la crisis actual hace eso mucho más evidente, no es que el COVID-19 trajo esa crisis, la crisis ya existía y el COVID la ha incrementado. 

Yo creo que tenemos que preguntarnos cómo podemos hacer para que el tránsito de la humanidad hacia el futuro se dirija por caminos de mayor generosidad, cooperación, solidaridad, equidad, respeto a la diversidad y armonía con el ambiente.

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