Realiza primer foro sobre agricultura y viene otro sobre alternativas tributarias

Universidad entregará propuestas postpandemia al Gobierno en setiembre

Propuestas para la reconstrucción de la Costa Rica postpandemia es una iniciativa de la Rectoría de la UCR, que invita a académicos de la institución en diversas áreas.

La pandemia obligó a que los países reforzaran la producción de alimentos hacia el mercado interno para lograr que a la población no le falte la comida en su mesa diariamente.

Esa es una de las principales conclusiones a las que llegó el primer foro de la UCR: Propuestas para la reconstrucción de la Costa Rica postpandemia, que trató el tema sobre los desafíos para el sistema agroalimentario ante la nueva realidad. 

Un segundo foro se realizará para valorar las alternativas tributarias y contará con la exposición de economistas del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la institución.

Estos encuentros fueron convocados por la Rectoría de la institución y se transmitirán los próximos dos viernes de agosto por el canal UCR, en el espacio de 8:15 a 9:00 a.m.

El resultado de estos conversatorios formará parte de un documento, que será enviado al Poder Ejecutivo en setiembre próximo y que pretende establecer rutas de soluciones para la reconstrucción del país, tras el impacto del COVID-19.

Actualmente el desempleo subió al 24%, al dejar 110 mil mujeres y 72 mil hombres sin trabajo entre abril y junio de este año, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo. Además, la economía decrecerá un 3,6% debido al impacto de las medidas sanitarias.

“En ese sentido nos parece importante colaborar con esos sectores y de hecho se está haciendo; por ejemplo, la estación Fabio Baudrit sigue trabajando en la producción de variedades de frijol de alto rendimiento adaptados a las condiciones del cambio climático. Igualmente, en el sector arrocero estamos trabajando en varios temas para mejorar la productividad y bajar los costos de producción y mejorar la sostenibilidad ambiental.”, agregó.

En el foro, transmitido el pasado viernes 9 de agosto en el canal UCR, participó  Luis Felipe Arauz Cavallini, exministro de Agricultura y Decano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias, y Carmela Velázquez Carrillo, del Centro Nacional de Tecnología y Alimentos (CITA). La mediación de la actividad estuvo a cargo de la periodista Gabriela Mayorga López, Directora de la Oficina de Divulgación e Información-UCR.

En opinión de Arauz, uno de los riesgos a los que nos expone la pandemia es el hecho de que la producción local de alimentos fundamentales para el costarricense como el arroz y los frijoles es insuficiente para responder a la demanda interna.

“Si bien nosotros producimos localmente alrededor del 70% de la canasta básica alimentaria, con los dos productos emblema que son el arroz y los frijoles la producción no cubre o cubre una parte muy pequeña. El arroz se produce como el 40 por ciento del consumo local, con frijoles todavía menos, con el 20 el 25 por ciento; entonces ahí esa es una fragilidad que tenemos que resolver.”, explicó.

“Tenemos que visualizar desde el campo hasta la mesa del consumidor como un solo sistema”, comentó.

Impacto de cierre de restaurantes y consumo

El exministro de Agricultura dijo que el COVID-19 debilitó las cadenas de comercialización por la disminución del consumo en hoteles y restaurantes, lo cual provocó preocupación en los productores, afirmó, al perder un segmento de su mercado.

A pesar de ello, Arauz dijo que esta situación se convirtió en una oportunidad para fomentar el comercio directo entre productor y consumidor.

 “Los agricultores se organizaron rápidamente y con el apoyo del Ministerio de Agricultura (Renato Alvarado), con el proyecto de Mi Finca, lograron modelos de comercialización directa, en los cuales la Universidad también estuvo apoyando”.

Por su parte, Carmela Velázquez afirmó que hubo dificultades con el suministro de alimentos. “Sabíamos de  poblaciones que tenían carencias porque se quedaron sin trabajo y no tenían cómo recibir alimentos. Se cierran restaurantes y  actividades económicas en torno al turismo, y eso hace que tengamos productores con materias primas que se quedan”, añadió.

Citó de ejemplo el esfuerzo en conjunto con el Gobierno para establecer el espacio virtual, “La Finca”, una plataforma que enlaza productores y compradores mayoristas, que procesan esos productos para la industria alimentaria.

Otro proceso en el que la institución acompañó a los productores fue cuando establecieron protocolos para donaciones de alimentos.

“Son iniciativas de este tipo con las que la Universidad ha mantenido la presencia en el sector, para apoyarlos y que se sientan con la solidez de tener la evidencia y sustento científico para que puedan seguir adelante con su actividad, que es fundamental para la población nacional”.

La investigadora Velásquez recordó las dudas que al inicio hubo cuando se desconocía si el virus podía estar presente en un alimento o no y cuánto debían intensificarse las concentraciones de desinfectante para mantener la inocuidad de los alimentos.

Más propuestas

Para Velásquez las pequeñas y medianas empresas son las más perjudicadas en este contexto. “Esto debido a que tenían sus nichos de mercado, sus espacios donde estaban vendiendo y que de un momento a otro se ven muy comprometidos o en algunas ocasiones se pierden esos mercados, como con el tema del turismo y los restaurantes.”, dijo.

Ella explicó que eso en ocasiones provoca que la industria, especialmente la más débil, se vea obligada a cerrar sus puertas.

“Eso trae una cadena para atrás, porque el momento en que una pequeña empresa o una empresa más grande tiene limitaciones para vender, no va a comprar materias primas y ahí va para atrás la cadena y eso genera una desestabilización importante del proceso completo”, añadió.

La directora del CITA es de la opinión de que se deben hacer más eficientes y optimizar los costos de producción y comercialización de los productos, y que es importante dar un mayor estímulo a la exportación.

Felipe Arauz llamó a que se usen los proyectos más avanzados en el área de acción social e investigación para que contribuyan en los procesos de agroindustrialización.

Explicó que en la producción primaria es necesario avanzar en la parte

de tecnología a fin de mejorar la productividad, la sostenibilidad ambiental y reducir los costos de producción. Además, mencionó la importancia del tema de la automatización a nivel de invernadero.

“Hemos venido trabajando y apoyando programas interinstitucionales, como el programa de ganadería baja en emisiones. También hemos seguido trabajando en el desarrollo de variedad de cultivos, en hortalizas, frijoles y papa, por ejemplo”, añadió.

Citó otras iniciativas como el tema de gestión empresarial, y el uso de microorganismos para diferentes procesos que ayudan al mejoramiento de la salud de los suelos y las plantas. “Esto para cortísimo plazo, y con el fin de ir reactivando la economía”, explicó.

Arauz resaltó la importancia de utilizar esta tecnología y propuestas desde el punto de vista de una Universidad humanista, donde estén al servicio de la gente, “al servicio no como un fin en sí mismo, sino para que la gente pueda vivir mejor”, concluyó..

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